El misterio del vuelo AF 447

El aire de misterio que envuelve la desaparición del Airbus 330 de Air France distingue este caso de muchos otros accidentes aéreos.

Image caption Este caso tiene características diferentes a la de muchos accidentes aéreos.

La gran mayoría de estos accidentes tienen lugar cerca o dentro de los aeropuertos, ya sea durante el despegue o el aterrizaje.

Sin embargo, el Airbus 330 se perdió en algún lugar de la inmensidad del Océano Atlántico después de volar por cuatro horas sin ninguna señal de peligro.

El primer momento en que el personal de Air France supo que algo estaba mal fue cuando el avión no apareció en el radar en Senegal.

Por muchas horas fue posible creer que el vuelo AF 447 había tenido una falla en su sistema de comunicación, que había hecho un amaraje forzoso o que incluso había sido secuestrado.

Durante ese tiempo, la pantalla de arribos en el aeropuerto Charles de Gaulle anunció que el vuelo estaba "retrasado", como para mantener viva, por el mayor tiempo posible, la esperanza menguante de un milagro.

El sufrimiento de los familiares que tuvieron que hacer frente a la terrible realidad apenas puede ser imaginado, pero debió haber sido incluso peor por la ausencia de cualquier tipo de información clara sobre lo que había pasado.

Pero mientras no se encuentren los restos, nadie está oficialmente muerto.

"Totalmente rutinario"

A falta de noticias, los medios se encargaron de realizar una cobertura convencional sobre desastres: la tímida intrusión de las cámaras de televisión, las repetidas entrevistas con expertos, la desesperada búsqueda de una nueva perspectiva -como el milagroso caso de la pareja que perdió el avión a causa del retraso de un taxi- con tal de variar el contenido.

Image caption Inicialmente, el vuelo apareció como demorado en la pantalla de vuelos.

Rápidamente se diseminó la idea de que la causa más probable del accidente fue la caída de un rayo, pero como más de un experto señaló, si solamente un rayo causara que los aviones se desplomen, entonces pocas personas serían tan imprudentes como para asumir el riesgo de volar.

"Es totalmente rutinario que un rayo caiga en un avión", dijo Pierre Sparaco, miembro de la Academia Francesa del Aire y del Espacio.

"Eso no es suficiente para explicar el accidente. Tiene que haber un eslabón perdido. Es evidente que hay algo más. Los investigadores de accidentes hablan siempre de una secuencia de eventos catastróficos y secuencia es la palabra clave.

"No es esto o aquello lo que salió mal. Es aquello que va mal y que lleva a que otra cosa salga mal", explicó Sparaco.

Zona peligrosa

Según el experto, incluso en el peor de los casos -un rayo que destruyera todo el sistema eléctrico- un avión moderno podría seguir volando.

Si algo afecta la memoria RAM del sistema de aire, desciende una pequeña hélice que, debido a la velocidad que lleva el avión, genera suficiente electricidad como para ejecutar instrumentos vitales.

Image caption Hasta ahora, las teorías que se barajan son meras especulaciones.

"Así que incluso si hay un fallo total en el sistema eléctrico, el piloto aún puede volar el tiempo suficiente como para llegar a tierra", señaló Sparaco.

Se ha pedido a los meteorólogos que expliquen qué otra cosa pudo haber ocurrido, el factor adicional que se sumó a la caída del rayo.

El accidente tuvo lugar en una zona de turbulencia a lo largo del Ecuador, conocida como la Zona de Convergencia Intertropical.

Durante mucho tiempo, marineros y aviadores han temido esa zona. En francés, se llama "pot au noir", es decir, el caldero turbio.

Según el meteorólogo Pedro Lasnais, "la zona es propensa a las tormentas y los relámpagos, pero también a fenómenos mini-ciclónicos, que crean corrientes muy fuertes, como por ejemplo bolas de granizo que pueden llegar a ser más grandes que una pelota de tenis".

"Es posible que un avión esté expuesto a los rayos y al mismo tiempo estar atrapado en una corriente con una velocidad de hasta 200 kilómetros por hora", dice Lasnais.

"Te podrás imaginar el efecto que tiene en un avión, una completa despresurización, por supuesto, casi incontrolable", dijo Lasnais.

Pero todo esto es la más pura especulación porque hasta que se encuentre el avión, nadie puede hablar con ninguna autoridad sobre lo que realmente ocurrió con el vuelo AF 447.

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