El silencio oficial sobre Tiananmen

Tanques resguardando la plaza de Tiananmen
Image caption Las autoridades chinas han reforzado las medidas de seguridad.

La plaza de Tiananmen es el corazón espiritual de China, donde la gente va a volar cometas, a sacarse fotos y a reunirse en los días de fiesta.

Es también un lugar con gran valor simbólico. El ex mandatario Mao Tse-Tung declaró la victoria comunista desde la cima de la puerta principal de la plaza en 1949.

Pero la palabra Tiananmen también evoca imágenes más siniestras. Fue en esta plaza y sus alrededores que en 1989 los soldados chinos reprimieron duramente un movimiento democrático.

Hoy en día no hay nada en esta plaza que recuerde lo que pasó hace veinte años porque el gobierno hace todo lo posible por negar la masacre.

Pero estos hechos no han sido completamente olvidados. Hay algunos en China que piensan que debería hacerse una evaluación de lo que pasó.

Escoria social

Un grupo que ha llamado públicamente a una investigación, arriesgando la intimidación de las autoridades, es el de las Madres de Tiananmen.

La organización está compuesta de padres y familiares de los cientos de estudiantes y gente común y corriente que fueron asesinados por los soldados chinos.

En el período previo al vigésimo aniversario, el grupo hizo público un informe dirigido al gobierno chino en el que pedía que se enjuicie a los responsables de estos asesinatos.

"Los hechos de sangre de Tiananmen en 1989 no fueron resultado de una respuesta inadecuada del gobierno; fue un crimen de las autoridades contra el pueblo", dice el informe.

Hay pocas esperanzas de que el gobierno responda a este llamado. Para las autoridades el caso está cerrado.

Inmediatamente después de la masacre, el gobierno declaró que se trataba de una "rebelión contra-revolucionaria" a la que tenía que poner fin..

Culpó de ello a un grupo pequeño de "malhechores", a quienes calificó de escoria social, de haber incitado a la mayoría noble y bien educada de los estudiantes.

Al referirse hoy al "incidente", los funcionarios escogen sus palabras con cuidado.

Durante una conferencia de prensa la semana pasada, el portavoz del Ministro de Asuntos Exteriores chino, Ma Zhaoxu, se refirió a los hechos como un "incidente político que ocurrió durante los fines de los años ochenta".

Rechazó la idea de que el gobierno chino tuviera que disculparse.

"No es apropiado utilizar la palabra disculparse, dijo el funcionario a un periodista extranjero que preguntó sobre lo ocurrido en ese entonces.

"Nuestro partido comunista y el gobierno ya han llegado a una conclusión muy clara e inequívoca al respectó", explicó Ma.

"Los hechos demuestran que el camino tomado por China estaba acorde con nuestra realidad y sirve los intereses de la gran mayoría del pueblo", agregó.

La historia ignorada

Image caption Algunos en China han comenzado a pedir una investigación sobre la masacre de la plaza de Tiananmen.

Pero China es reacia a publicar aún sus propios comentarios sobre lo que ocurrió.

La pregunta del periodista y la respuesta de Ma Zhaxou sobre la masacre no aparecieron en un documento escrito de la conferencia de prensa en el sitio de Internet del Ministro de Asuntos Exteriores.

En China, a veces se ignora públicamente los hechos históricos que incomodan.

Un libro de texto de historia utilizado por alumnos en colegios secundarios que compró la BBC no hace ninguna mención a los acontecimientos de abril, mayo y junio de 1989.

El pueblo chino conoce la posición del gobierno y por lo tanto no quiere decir nada en público sobre la masacre.

La BBC recientemente visitó la plaza para preguntar a la gente, muchos de ellos turistas chinos de visita en Pekín, qué sabían de las manifestaciones.

Muchos parecían saber poco, otros sabían pero no querían comentar ante un periodista extranjero. Otras personas fueron tirados del brazo por amigos o familiares antes de que pudieran comentar.

Ni una sola persona estaba dispuesta a hablar abierta y públicamente.

Pero hay gente en China que insta al gobierno a debatir el asunto en público.

Cui Weiping, una profesora de la Academia de Cine de Pekín, escribió recientemente una carta en su blog, en las que dió sus razones sobre por qué China tiene que hablar de las manifestaciones y la masacre que siguió.

"Hemos guardado un silencio colectivo durante tanto tiempo sobre lo que pasó el 4 de junio que hemos participado todos en ocultar este crimen", escribió.

Ella cree que los líderes del Partido Comunista Chino, que han estado al frente de 30 años de crecimiento económico, están todavía nerviosos.

"El gobierno le tiene miedo al pueblo. No confía en la gente, ni tiene confianza en su propia fuerza," dijo Cui Weiping a la BBC durante una entrevista.

Pero ella sabe, por su propia experiencia como profesora, lo difícil que es hablar de la masacre de Tiananmen en un foro público.

"No converso sobre Tiananmen con mis estudiantes y ellos no hablan de esto conmigo", dijo.

"Si abordara el asunto con ellos no sabría que hacer. No quiero que se sientan incómodos."

Pero según ella, en privado, queda claro que muchos jóvenes quieren saber lo que ocurrió hace veinte años.

Las protestas de Tiananmen en 1989 no constituyeron la primera manifestación que los jóvenes chinos organizaban en la plaza.

Hubo varios momentos importantes a lo largo del turbulento siglo veinte en China en los que manifestantes se reunían para hacer públicas sus ideas.

Las protestas de hace veinte años tampoco fueron las primeras que tuvieron lugar en Tiananmen durante los años ochenta, un periodo en el que había verdaderos debates en la sociedad china sobre el tema de las reformas políticas.

Los acontecimientos del 3 y 4 de junio 1989 cambiaron todo esto. La época de apertura política se terminó y aún no ha regresado.

Esto significa que no habrá ninguna ceremonia oficial para conmemorar el vigésimo aniversario de la masacre de Tiananmen este 4 de junio.

Pero habrá los que recordarán la ocasión en privado, e incluso el gobierno chino no ignorará por completo el aniversario.

Públicamente dice que no hay nada de qué disculparse, pero ha reforzado las medidas de seguridad alrededor de la plaza de Tiananmen, un reconocimiento de que hay quienes no están de acuerdo con la postura oficial.