Reacción dentro y fuera del laborismo

Gordon Brown, primer ministro británico.
Image caption Los aliados de Brown acusan a la oposición de intentar generar el "caos".

La tercera renuncia en tres días en el gabinete del primer ministro británico Gordon Brown transformó al escenario político del Reino Unido en un terreno fértil para que afloren las críticas, tanto en la oposición como en el propio partido gobernante.

El escándalo por las utilización de fondos públicos para pagar gastos personales de los funcionarios generó opiniones divididas en los partidos y en la sociedad en general.

El líder conservador David Cameron salió al ruedo y aseguró que el gobierno laborista "se cae a pedazos", por lo que consideró que Brown debe convocar a elecciones generales anticipadas "por el bien del país".

Para el dirigente, es necesaria la "unidad" para hacer frente a esa crisis política y a la recesión económica. "En cambio, tenemos delante de nuestros ojos a un gobierno cayéndose a pedazos. El Reino Unido se merece algo mejor que esto", afirmó Cameron.

Danny Alexander, del partido Demócrata Liberal, también se sumó a la polémica pública que comenzó a gestarse el mes pasado cuando se publicaron diversos gastos de parlamentarios y ministros que eran cubiertos con fondos públicos.

En diálogo con la BBC, Alexander aseguró que "es evidente que el gobierno laborista está en un total colapso y está terminado".

"La gente en este país ha perdido la confianza en el gobierno y ahora se ve que los ministros están perdiendo la confianza en masa. Podemos ver más dimisiones", agregó.

Respaldo laborista

Image caption La renuncia del ministro de Trabajo, James Purnell, acentuó las divisiones dentro del laborismo.

Desde el sector gobernante, salieron a defender a Brown y acusaron a la oposición de intentar crear un "caos" para forzar la salida del poder de los laboristas.

En ese sentido, fuentes partidarias descartaron un eventual paso al costado del primer ministro.

La última dimisión, la del ministro de Trabajo James Purnell, se convirtió en un elemento más de presión sobre Gordon Brown, a quien algunos sectores del propio laborismo le piden que le ceda el paso a un nuevo líder tanto en el partido como en el gobierno.

Según se supo, desde el pasado viernes comenzó a circular un borrador de una carta en las que se solicitaba la renuncia del primer ministro.

Ante esa situación, el ministro de Negocios, Peret Mandelson, realizó un llamado público para que los parlamentarios laboristas no firmen la nota solicitando la dimisión.

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