Desempleo español ahuyenta las pateras

Turistas socorren inmigrantes
Image caption En los últimos tres años, disminuyó el número de inmigrantes que llegaron en patera a las costas españolas.

Sólo una patera (embarcación pequeña) ha llegado a las Islas Canarias en dos meses. Las imágenes de turistas auxiliando a inmigrantes africanos moribundos se han ido esfumando en lo que va del año.

El alto desempleo que golpea a España y las medidas restrictivas en los países de origen desvían los flujos migratorios hacia países como Italia o incluso Libia.

Si en 2006 llegaban a las islas más de 30.000 inmigrantes, en 2008 sólo llegaron 8.300. En el primer trimestre de 2009 la cifra ha caído hasta los 1.318, señalan las autoridades canarias.

La bruma del desempleo español (casi cuatro millones de personas, el más alto de la Unión Europea) parece disuadir a los inmigrantes.

"Las migraciones se dirigen hacia donde hay posibilidades de trabajo, si no hay posibilidades, la gente dejará de ir. Es una regla matemática", comentó a BBC Mundo Kamal Rahmouni, presidente de ATIME, Asociación de Inmigrantes Marroquíes en España y agregó:

"Ahora bien, hay otro factor: las medidas disuasorias del gobierno español y de los gobiernos subsaharianos están surgiendo sus efectos, pero está claro que si no hay trabajo, nadie se apunta a la aventura".

El problema continúa

Durante años, el senegalés Idrissa Massog, estudiante de filología en Madrid, ha intentado disuadir a sus amigos que quieren alcanzar la costa española.

"Cuando les hablas de los peligros y que lo más posible es que terminen dedicados a las ventas ambulantes, simplemente no te creen", comentó Massog a BBC Mundo.

El entrevistado piensa que la crisis no los va a disuadir totalmente porque la situación en los países de origen no es mucho mejor:

"Tomarán otras rutas y otros medios, pero seguirán emigrando".

Image caption El alto desempleo en España desvía los flujos migratorios a otros países.

Si a Canarias ya no llegan tantas pateras como antes, en otros puntos de las costas andaluzas se siguen asomando estas endebles embarcaciones.

Las imágenes son las mismas: pateras repletas de personas con hipotermia que acaban de atravesar el Estrecho de Gibraltar. En los últimos meses han llegado unos 200 de estos botes a Andalucía provenientes en su mayoría de países como Marruecos y Argelia.

El descenso de inmigrantes, no obstante, se nota en los Centros de Internamiento (CIE), saturados en años anteriores y ahora únicamente al 3,3% de su capacidad, con 56 internos en las 1.682 plazas disponibles.

Según Rahamouni "los controles en las fronteras y la cooperación con países como Marruecos, Senegal y Mauritania han servido para desviar la inmigración ilegal a otros lugares como Italia o Libia. Si aprietas por un lado el problema sale por otro".

Aumentan los "sin papeles"

Muchos de los africanos que logran llegar a las costas españolas, después de peregrinar por las dificultades de encontrar trabajo, desembarcan en una asociación madrileña especializada en África: Karibú.

A pesar de la disminución de las pateras, cada semana aumentan los casos y las colas de inmigrantes.

"Disminuyen las pateras pero la desprotección de los que ya están aquí aumenta. Los que tenían trabajo ya no lo tienen con lo cual se han quedado sin papeles, si no cotizas no tienes papeles", le dijo a BBC Mundo Antonio Díaz, presidente de la Asociación.

"En esta crisis, un español se queda sin trabajo, pero un inmigrante además se queda sin posibilidades de subsistir", agregó.

Díaz aclaró además que la inmigración que llega en pateras es minoritaria, la mayoría llega en avión o por tierra.

"La gente sigue viniendo desde África a través de diferentes rutas aéreas, vía Lisboa, Sudáfrica o Rusia. Nunca hemos tenido tantas personas sin papeles como ahora. Los albergues de Madrid no dan abasto. Y no hay que echarle toda la culpa a la crisis. Hay personas que llevan tres años esperando que se solucione su situación legal", señaló el presidente de la Asociación Karibu.

Para Díaz, la gran regularización de inmigrantes llevada a cabo en 2005 por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que benefició a más de 600.000 personas, tuvo efectos mínimos en el colectivo africano.

"Muchos se han mantenido en la ilegalidad. No se ha resuelto su situación y a cambio se han endurecido las detenciones y deportaciones masivas", concluyó.

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