Una tarea difícil para Obama

Jamás iba a ser fácil para el presidente estadounidense, Barack Obama, pronunciar un discurso al "mundo islámico".

Image caption El discurso generó una gran expectación en todo el mundo musulmán.

Los más de mil millones de musulmanes están dispersos por todo el mundo y tienen un sinfín de nacionalidades, creencias, tradiciones y culturas.

Aunque se les conoce colectivamente como la umma, la comunidad islámica no siempre ve las cosas de la misma manera.

Hay fuertes divisiones entre chiitas y sunitas, moderados y radicales, por nombrar unas cuantas.

En su discurso, el presidente pocas veces eligió referirse a los musulmanes como un grupo monolítico.

En vez de ello, resaltó la variedad de temas a los que se enfrentan los musulmanes en todo el mundo.

Sin respuestas

El conflicto árabe-israelí ocupó más tiempo que ningún otro tema en el discurso.

Las guerras en Irak y Afganistán y la percepción negativa del Islam tras los ataques del 11-S contra Nueva York y Washington también fueron mencionados con franqueza.

Estos son los temas en los que muchos partidarios del Islam comparten la misma visión.

Pero las otras cuestiones que mencionó -derechos de las mujeres, libertad política y uso de energía nuclear- generan fuertes y a veces contrapuestas visiones entre los propios musulmanes.

El presidente Obama dejó claro que no tenía todas las respuestas.

Y tampoco dijo que sabía cómo eliminar años de desencuentros y desconfianza entre Estados Unidos y el mundo musulmán.

En su discurso -dijo él- simplemente pidió un nuevo comienzo.

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