Gordon Brown sobrevive tormenta política

Gordon Brown
Image caption El primer ministro salió fortalecido del proceso, dicen sus adeptos.

El primer ministro británico, Gordon Brown, sobrevivió el embate de parlamentarios laboristas rebeldes que exigían su renuncia tras los desastrosos resultados del partido en elecciones locales y del Parlamento Europeo.

La presión sobre el primer ministro había aumentado el lunes tras la renuncia de otro miembro de su gabinete, la ministra del Medio Ambiente Jane Kennedy, que dijo no poder seguir apoyando a Brown como líder.

Durante una reunión del Partido Laborista Parlamentario (PLP) el lunes en la noche, el mandatario se defendió de los ataques reconociendo que tenía muchas cosas que aprender y prometiendo aplicar nuevas políticas.

Aunque no logró silenciar a todos sus críticos, Gordon Brown parece estar fuera de peligro y este martes preside la primera reunión de un renovado gabinete.

Europa se inclina a la derecha

Reunión crucial

La reunión del PLP había sido vista como crucial para el liderazgo del primer ministro. Durante ésta, un ex miembro del gabinete pidió directamente la renuncia de Brown, seguido de otros que hicieron lo mismo.

Pero ni el conato de golpe ni la amenaza del abandono de los ministros de gabinete se materializaron.

En contraste, el primer ministro fue aplaudido y vitoreado por la mayoría, informa el corresponsal de asuntos políticos de la BBC, James Landale.

Según el ministro de Defensa Bob Ainsworth, no hubo "ningún apoyo" para los parlamentarios rebeldes que tomaron la palabra, mientras que la reunión se volocó "abrumadoramente" a favor de Brown.

Aún los críticos más severos reconocen que resistió el temporal de una serie de importantes renuncias, complots de sectores desencantados y pobres resultados en las urnas.

Nueva vida

Gordon Brown tiene nueva vida, pero no todos sus detractores quedaron callados. El ex ministro de gabinete Stephen Bryers insiste en que el primer ministro debería renunciar para el bien del partido y evitar "una humillante derrota" del Laborismo en las elecciones generales.

Otro parlamentario laborista, Frank Field, acusó a Brown y sus adeptos de "aterrorizar a los miembros del partido hacia la inacción".

Por su parte, Jane Kennedy, que abandonó el gabinete el lunes, dijo que el estilo de liderazgo de Gordon Brown tendría que cambiar.

"Debe demostrar que cuando propone nuevas ideas para implementar sus políticas que escuchará lo que dicen los miembros del Partido Laborista Parlamentario", expresó Kennedy.

Las elecciones locales en el Reino Unido y las parlamentarias en Europa dejaron en claro la profunda impopularidad del Laborismo.

Alistair Darling, uno de los "pesos pesados" del partido, que continúa como ministro de Finanzas tras la reorganización del gabinete, dio al diario británico The Guardian una versión nefasta de la situación en que se encuentra el partido.

Dijo que el Laborismo tendría ahora que plantear claramente su razón de continuar en el gobierno.

Contenido relacionado

Vínculos

El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.