Prueba de fuego para la democracia iraní

Isfahan, Irán
Image caption Nadie que cuestione los fundamentos de la República Islámica puede ser candidato en Irán.

Irán se ufana de ser el país más democrático del Medio Oriente.

Es una afirmación que vale la pena examinar de cerca, en momentos en que se acercan las elecciones en ese país.

El 12 de junio, el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, se enfrenta a tres contrincantes: Mir Hossein Mousavi, Mehdi Karroubi y Mohsen Reza.

Sólo estos cuatro candidatos irán a la contienda. Los restantes 475 candidatos que se registraron en principio, incluyendo a 42 mujeres, fueron vetados por el poderoso Consejo de Guardianes.

Muchos otros candidatos pueden haber sido disuadidos de registrarse, porque sospechaban que iban a ser descalificados.

De manera que las opciones son restringidas.

Ningún candidato que cuestione los principios fundamentales de la República Islámica puede presentarse, aún cuando hay bastantes iraníes que votarían por ellos.

Al mismo tiempo, ninguno de los candidatos descalificados por el Consejo de Guardianes se veían como contrincantes con posibilidades.

Sin embargo, la elección del ex presidente Mohammad Jatami en 1997 y del presidente Ahmadinejad en 2005 resultaron sorpresivas.

Así que si alguien está tratando de manipular el resultado de las elecciones tras bastidores, o no sabe como hacerlo, o tiene miedo de mostrar que está actuando en contra de la voluntad de la gente.

"Motivando"

Pese a esto, hay grandes sospechas de que la maquinaria del gobierno está respaldando a Mahmoud Ahmadinejad.

Y también hay discusión sobre si las autoridades van a "motivar" a la Guardia Revolucionaria, un cuerpo armado de élite, así como a los empleados del gobierno, profesores, entre otros, a votar por el presidente actual.

Image caption A los candidatos se les ha dado igual acceso a los medios.

Además, algunos de los oponentes de Ahmadinejad, han tenido problemas para obtener autorización para realizar mítines políticos.

Reporteros Sin Fronteras coloca a Irán bien abajo en su tabla de países que respetan la libertad de expresión.

Hasta que se inició la campaña para los actuales comicios, la televisión iraní estaba abiertamente a favor del mandatario.

Sin embargo, durante la campaña electoral, a los cuatro candidatos se les ha dado igual acceso a los medios para sus transmisiones, debates, y videos de campaña.

¿Quién tiene el poder?

Hay quienes piensan que, como su título lo sugiere, el líder supremo, el Ayatolá Alí Jamenei, tiene el poder real en la República Islámica, particularmente en lo que se refiere al tema nuclear y a la política exterior.

Pero como siempre en Irán, es más complicado que eso.

Image caption El líder supremo Ayatolá Alí Jamenei tiene la última palabra en muchas decisiones.

Aún cuando tiene una posición de gran autoridad, mucha gente no considera que Jamenei es incluso el clérigo de más alto rango.

El ayatolá enfrenta presiones de parte de líderes religiosos que piensan que tienen más autoridad religiosa que él.

En parte como respuesta a eso, Jamenei ha construido su base de poder entre la Guardia Republicana. Ésta recibe órdenes directas de él y éste a su vez toma en cuenta los intereses de aquélla.

La élite comercial -los Bazaaris- también tiene un poder considerado casi legendario, ya que ayudaron a derrocar al régimen del Shah. Estos comerciantes realizaron hace poco una huelga en protesta contra nuevos impuestos, y el gobierno reaccionó de inmediato con un cambio de política.

Y por supuesto está el Parlamento, los Majlis, y su poderoso vocero Alí Larijani.

El ex presidente Hashemí Rafsanjani continúa siendo muy influyente, porque encabeza dos instituciones importantes: la Asamblea de Expertos y el Consejo de Conveniencia.

¿Líder distante?

En todo caso, el papel del líder supremo Jamenei es mantener cierta distancia, no interferir directamente en el manejo día a día del gobierno. ¿Qué tanto se involucra éste en decisiones individuales, en vetar discursos, por ejemplo?, es un tema rodeado de misterio.

Pese a esto, la evidencia sugiere que sucesivos presidentes han adoptado políticas diferentes. Aún cuando tenía muchas restricciones, el ex presidente Mohammad Jatamí contribuyó a liberalizar la vida social y cultural en Irán, y se mostró abierto a dialogar con Occidente.

Y pese a que se dice que el ayatolá Jamenei tiene la última palabra en el tema nuclear, no es casualidad que la posición de Irán sobre esto se ha endurecida bajo la presidencia de Ahmadinejad.

El programa nuclear ha ganado tanta prominencia que es difícil pensar que cualquier candidato que salga electo tenga la autoridad para suspenderlo.

Tampoco se espera que el nuevo presidente cambie sustancialmente el sistema de gobierno o las relaciones del país con el exterior.

Pero dentro de estas limitaciones, estos comicios pueden cambiar sustancialmente la marcha del país. Y los iraníes apenas comienzan a darse cuenta de ello.

Parece que más y más iraníes, inspirados por las opiniones fuertes a favor o en contra del presidente Ahmadinejad, quieren votar el próximo 12 de junio, en un país que se ufana de tener el sistema más democrático del Medio Oriente.

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