Air France: operativo bajo el agua

Los restos del avión de Air France, desaparecido la semana pasada en las aguas del Océano Atlántico cerca de Brasil, podrían estar sumergidos a una profundidad de 6.000 metros.

Esta distancia hace que las tareas para rescatar las partes de la nave -como la caja negra u otros objetos que pueden dar indicios de las razones que provocaron el accidente- sean extremadamente difíciles.

Las cajas negras tienen un sistema de alarma que comienza a sonar una vez que entra en contacto con el agua. Cuando se localiza esta señal, el equipo de rescate envía un submarino para investigar.

Buzos: en 1996, se enviaron buzos de la marina estadounidense para recuperar los cuerpos y los restos del avión TWA 800 que se estrelló en el Atlántico, en la costa de Nueva York.

El avión fue hallado a una profundidad de 40 metros, dentro de la zona de operación de los buzos que pueden descender hasta un máximo de 50 metros.

Localizador de señales: estos dispositivos son una suerte de micrófonos que se pueden arrastrar con un remolque a una profundidad de 6.000 metros.

Este aparato busca el sonido que emite el sistema de alarma que está adosado a la caja negra. La alarma se activa cuando entra en contacto con el agua del mar y continúa sonando por 30 días. Todas las aeronaves comerciales cuentan con una.

Submarino Nautile: Francia ha enviado una nave con un minisubmarino, el Nautile. Éste tiene 8 metros de largo por 2,7 metros de ancho y la capacidad de operar a 6.000 metros de profundidad. En él cabe una tripulación de tres personas y cuenta con suficiente oxígeno para permanecer bajo el agua por un máximo de 8 horas.

Además de cámaras y poderosas luces, este pequeño submarino tiene dos brazos y una pequeña sonda robot, que puede utilizarse para explorar restos o estructuras que son peligrosas o inaccesibles.

Muchos han oído hablar del Nautile porque se usó en la exploración del Titanic.

Vehículo Operado a Control Remoto (ROV, por sus siglas en inglés): estos son robustos y sofisticados vehículos subacuáticos que pueden operar a 6.000 metros de profundidad. Cuentan con cámaras de video y poderosas luces para iluminar las oscuras profundidades marinas. También puede tener brazos mecánicos para recoger restos o colocarles cables y permitir que sean arrastrados por barcos hacia la superficie.

La organización Phoenix International asegura que estos vehículos han servido para rescatar una parte de un submarino israelí de 3.600 kilos sumergido a una profundidad de 3.000 metros y la marina estadounidense dice que gracias a ellos se pudo recuperar un helicóptero hundido a 6.000 metros de profundidad.

Otros dispositivos que pueden facilitar la investigación bajo las aguas del océano son:

Medidor batimétrico: este es un sonar que se coloca debajo de un bote que hace un recorrido establecido sobre una zona para trazar un mapa del lecho marino. "Mira" directamente hacia abajo para producir luego un mapa del lecho marino en tres dimensiones. Suele operar en profundidades de 1.000 metros promedio.

Sonar de Rastreo Lateral (SSS, por sus siglas en inglés): una vez que se localiza el sonido de alarma emitido por la caja negra se puede llevar a cabo una investigación más detallada del área. El SSS es un tubo en forma de cigarro remolcado por un barco que puede generar un mapa del fondo marino en una zona determinada. Puede operar a una profundidad de 4.000 metros.

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