Mitchell: "Siria tiene un papel esencial"

Assad y Mitchell reunidos en DTamasco
Image caption Tanto EE.UU. como Siria tenían puestas sus expectativas en el resultado de la reunión.

El enviado especial a Medio Oriente del mandatario estadounidense, Barack Obama, George Mitchell, terminó en Damasco su gira por la región que tenía como objetivo reforzar las ideas del discurso de El Cairo.

Mitchell se reunió por la mañana con el presidente sirio Bashar al-Assad, con quien conversó sobre la relación bilateral y reiteró que EE.UU. se ha comprometido a alcanzar la paz regional.

A Washington le gustaría construir una relación bilateral renovada sobre los cimientos de los esfuerzos sirios. Una relación basada en el repeto y el interés mutuo, dijo Mitchell en conferencia de prensa.

Con ese propósito, EE.UU. invitó a Siria a mantener el diálogo.

Mitchell es el funcionario estadounidense de mayor rango que visita Siria desde que asumió Obama. Algunos analistas dicen que con su viaje esperaba poder establecer qué tanto apoya Damasco las propuestas de paz de Washington para la región.

Mitchell ha asegurado a los libaneses que la adhesión de Siria a estos planes no representará una carga para ellos. El diplomático estadounidense llegó a Damasco desde Beirut, adonde viajó luego de pasar por Israel, Cisjordania, Egipto y Jordania.

Pieza clave

De acuerdo con la corresponsal de la BBC en Damasco, Lina Sinjab, los sirios aguardaban con grandes expectativas el resultado de la reunión de esta mañana.

Si las relaciones entre EE.UU. y Siria mejoraran efectivamente, podría acelerarse el levantamiento de sanciones y la concreción de muchos negocios que los sirios de a pie esperan con ansias.

Image caption Mitchell prometió a los libaneses que si EE.UU. y Siria mejoran sus relaciones no será a costa de El Líbano.

Sin embargo, dice la corresponsal, tanto el gobierno como el pueblo también querrían ver mayor presión estadounidense sobre Israel, para que se empiecen a concretar viejas promesas de paz.

La visita de Mitchell se produce apenas una semana después del paradigmático discurso de Obama en la Universidad de El Cairo, en el que el presidente invitó al mundo islámico a apostar a un nuevo comienzo en las relaciones con Occidente, y en el que prometió agilizar el proceso de paz en Medio Oriente.

Obama no mencionó a Siria en su discurso, pero este país, en el que EE.UU. aún no tiene embajador, constituye una pieza clave en el puzzle geopolítico regional, afirma el especialista en diplomacia de la BBC, Jonathan Marcus.

Siria influye en lo que ocurre en El Líbano; comparte una frontera clave con Irak; tiene una relación muy especial con el movimiento islamista palestino Hamas, que controla la Franja de Gaza; y es un fuerte aliado de Irán, recuerda el corresponsal.

Por sobre todo el resto, EE.UU. pretende que Siria entusiasme a Hamas a emprender el camino hacia la unidad palestina, pero claro está que también le gustaría que Damasco se alejara un poco de Teherán.

Y Siria también tiene sus propios reclamos: quiere recuperar los Altos del Golan, un territorio ocupado por Israel en 1967, quiere que EE.UU. levante sus sanciones.

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