La cautela de EE.UU. ante Irán

Ahmadinejad, presidente de Irán
Image caption Muchos observadores esperaban la derrota de Ahmadinejad para un cambio de relaciones con EE.UU.

El gobierno de Estados Unidos ha estado esperando hasta después de la elección presidencial en Irán para comenzar a negociar con Teherán.

Claramente muchos observadores en Washington esperaban que el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad fuera derrotado.

Por lo menos, resultados más claros -en cualquier sentido- le habrían permitido a la administración de Barack Obama lidiar con una estructura de poder más transparente en Teherán.

Pero la manera en la que el presidente Ahmadinejad obtuvo la victoria le agrega ahora un nivel de incertidumbre a los cálculos diplomáticos estadounidenses.

Negociaciones

Washington, por supuesto, no puede elegir con quién tratar en Teherán.

De hecho, muchos expertos probablemente sobreestimaron las posibilidades de un cambio, cualquiera que hubiese sido el candidato ganador.

Había, según los analistas, pocas posibilidades de que cualquier presidente iraní diera marcha atrás a lo que llaman su programa de investigación nuclear civil.

El gobierno de Obama está observando de cerca los acontecimientos en Irán y espera que la situación se aclare antes de poner sobre la mesa su oferta de diálogo a Teherán.

Pero el hecho de que el líder supremo de Irán haya dado su total apoyo a la victoria de Ahmadinejad no es un buen augurio para que los que esperaban cambios significativos en las relaciones diplomáticas.

Claro que mucho dependerá de la naturaleza de la propuesta estadounidense.

¿Será éste un acercamiento exhaustivo y sustancial -una especie de gran oportunidad, si se quiere, para tratar todos los asuntos pendientes entre Washington y Teherán? ¿O será algo más limitado?

Pero los resultados de las elecciones en Irán hacen que el éxito de cualquier acercamiento sea mucho más que incierto.

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