EE.UU. debate hasta dónde presionar

En los últimos días Barack Obama se ha expresado clara y extensivamente sobre la crisis de la salud, la reforma financiera e incluso sobre la espinosa relación de Estados Unidos con Corea del Norte. Pero aunque el tema de las elecciones en Irán ha dominado los titulares nacionales, es muy poco lo que ha dicho el presidente sobre este asunto.

Image caption Obama no quiere repetir errores del pasado.

Ante la insistencia de la prensa, y durante un evento con el mandatario de Corea del Sur, Lee Myung-bak, en la Casa Blanca, Obama respondió a una pregunta sobre Irán, escogiendo cada palabra con cautela.

Obama dijo estar "consternado" por la situación electoral en Irán pero advirtió que "no es productivo, en vista de la historia de las relaciones entre Estados Unidos e Irán, que nos vean como entrometidos".

Y como recordando sus días como profesor de leyes, Obama agregó: "Creo que algo ha pasado en Irán y existe cierto cuestionamiento del tipo de posturas antagónicas hacia la comunidad internacional que han sucedido en el pasado, y que hay gente que quiere ver más apertura y más debate y más democracia".

McCain "resucita" el eje del mal

Obama aseguró que respalda "con firmeza el principio universal que las voces del pueblo deben ser escuchadas y no suprimidas".

Pero para el senador John McCain, quien perdió la presidencia ante el actual mandatario, las palabras de su ex rival son demasiado tímidas.

El presidente Obama "debería alzar la voz y decir que esta es una elección corrupta, fraudulenta, una farsa de elección...la gente de Irán ha sido negada de sus derechos", dijo McCain en una entrevista en la cadena NBC.

"Esa gente (el gobierno de Mahmoud Ahmadinejad) es mala, y yo sé que no fue muy popular llamarlos el eje del mal o lo que sea, pero acaban de mostrar que son un régimen opresivo que no va a permitir elecciones democráticas", insistió McCain al Washington Times.

A pocas cuadras de la Casa Blanca, en el Capitolio también se debate el tema. El legislador republicano Mike Pence, presentó una moción en el Congreso de respaldo a los disidentes iraníes que "condena la violencia contra los manifestantes por parte del gobierno de Irán, las milicias pro-gobierno y entidades afiliadas contra el pueblo iraní".

Al presentar su moción, Pence incluso citó a la BBC, en un intento por convencer a sus colegas para que votaran en apoyo a su propuesta.

"El gobierno iraní ha declarado ilegal toda protesta después de dos días de extraordinarios disturbios. La BBC informó hace poco que las recientes protestas en las calles de Teherán son las más importantes manifestaciones en los 30 años de existencia de esa República Islámica".

En las calles de Washington

Pero mientras los políticos debaten cuál debe ser la respuesta oficial a Teherán, en las calles de Washington también se escuchan las voces de la comunidad iraní residente en Estados Unidos.

Primero llegaron en números récord para votar en la sección de intereses de Irán en Washington. Luego, regresaron con consignas y pancartas, para protestar frente a la sede oficial tras darse a conocer los resultados.

Ahora, la comunidad iraní, que supera los 30.000 en la zona metropolitana de Washington, y que a nivel nacional acudió a votar en 41 puestos de votación de Nueva York a California, se está organizando para exigir su propia respuesta a la crisis.

"Condenamos las violaciones a los derechos humanos del pueblo iraní", manifestó la presidenta del Consejo Nacional Americano-Iraní, (NIAC) Trita Parsi, cuya organización lanzó una campaña por internet para que sus miembros contacten a la Casa Blanca y al Congreso.

¿Y cuál es la respuesta que ellos quieren de Washington? Sus cartas al Congreso lo dicen: Una condena a las violaciones contra los derechos humanos, pero sin intervencionismo.

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