Última actualización: jueves, 18 de junio de 2009 - 16:29 GMT

La crisis que definirá el futuro de Irán

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La crisis en Irán va más allá de la disputa por los resultados electorales y se ha convertido en una lucha por el equilibrio de poder y la orientación del futuro del país.

La pelea por ese equilibrio se está llevando a cabo detrás de la escena política y a través de la demostración del poder del pueblo, en Teherán y en otras ciudades.

Y puede ir más lejos antes de que alcance una solución.

Ninguna de las partes está cediendo sustancialmente: aunque el poder político y religioso ha insinuado algunas concesiones menores, simultáneamente reprime a los disidentes y trata de acallar a la prensa extranjera.

Los opositores han desobecedido una y otra vez las advertencias del Ministerio del Interior y han participado en manifestaciones masivas y pacíficas -a veces silenciosas- para pedir que se anulen las elecciones del viernes pasado y exigir nuevos comicios.

Mecanismos de defensa

El líder opositor, el candidato reformista Mir Hossein Mousavi, ha prometido continuar la campaña de desobediencia civil hasta que se cumplan sus demandas.

Los líderes islámicos saben por su propia experiencia cuando combatieron al Sha que los instrumentos del poder del estado pueden resultar inútiles al enfrentar a las masas

Pero está claramente determinado a evitar cualquier tipo de confrontación y provocación que puedan permitir al gobierno descalificar a los manifestantes y acusarlos de vandalismo.

Aunque se han producido detenciones y episodios violentos, las autoridades también parecen querer evitar un enfrentamiento generalizado que pueda causar más víctimas mortales, y de esta manera hacer que la situación recuerde aún más las escenas e imágenes que acompañaron la revolución que en 1979 los condujo a ellos al poder.

Los líderes islámicos todavía no han desplegado todos los mecanismos de defensa a su disposición.

Saben por su propia experiencia cuando combatieron al Sha que los instrumentos del poder del estado pueden resultar inútiles al enfrentarse a las masas.

Entre bastidores

Ayatolá Jamenei

El líder supremo, Alí Jamenei, pidió al Consejo de Guardianes revisar los reclamos de la oposición.

Si la situación continúa sin resolverse, Mousavi y sus seguidores tendrán que encontrar nuevas formas de fortalecer y aumentar su campaña, ante el riesgo de perder ímpetu.

Al mismo tiempo, las autoridades corren otro riesgo: si no es contenida, la disidencia podría ganar aún más impulso, aumentar y extenderse a otras ciudades, algunas de las cuales ya han sido afectadas por las protestas.

Todas estas consideraciones y presiones estarán en juego en la lucha política que debe estar desarrollándose de manera intensa entre bastidores, en el centro mismo del poder del sistema, mientras se decide cómo salir de la crisis.

El líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei - que asumió el cargo en 1989 después de la muerte del fundador de la República Islámica, el ayatolá Jomeini - está en el ojo de la tormenta.

Los apoyos de Mousavi

Hashemi Rafsanjani, el hombre que asumió la presidencia ese mismo año - y de nuevo en 1993- podría estar tratando de presionar Jamenei para que acceda a las demandas de la oposición.

Uno de los pilares del sistema islámico iraní desde el principio, Rafsanjani está enfrentado con Ahmadinejad, quién durante la campaña lo acusó - a él y a su familia - de corrupción.

Rafsanjani no se ha pronunicado públicamente desde el comienzo de la crisis el pasado sábado, con el anuncio de la sorprendentemente masiva y discutida victoria electoral de Ahmadinejad.

Mir Hossein Mousavi

Mousavi intenta influir en la opinión de los jefes religiosos.

Sin embargo, Faeza Hashemi - la hija de Rafsanjani que también actúa en política - habló el jueves en una de las manifestaciones "ilegales" de Mousavi, lo que supone una clara señal de dónde se ubican las preferencias de la poderosa familia.

Mousavi también ha mantenido contactos con los clérigos y jefes islámicos en Qom y en otros lugares donde tienen influencia.

Los Guardianes tiene la llave

La llave para la resolución del conflicto está en el Consejo de Guardianes, la institución ultra conservadora que tiene que dar su aprobación al resultado de las elecciones en diez días.

El ayatolá Jamenei también ha pedido al consejo revisar y decidir los reclamos presentados por los tres candidatos perdedores.

Hasta ahora, el líder ha mencionado sólo la posibilidad de un recuento de votos si las denuncias se consideran válidas, algo que no se acerca a lo que pide la oposición.

Si la balanza en la batalla política se inclina en contra de Ahmadinejad, los Guardianes pueden acabar decidiendo que los comicios deben repetirse.

Esto puede parecer improbable y estar en contra de los principios del consejo, pero si se considera necesario para la supervivencia del sistema, bien podría suceder.

Elecciones en Irán

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