AF447: ¿se sabrá alguna vez qué pasó?

Portada de periódico brasileño informando sobre el accidente
Image caption La mayor parte de los cuerpos de las víctimas no han podido ser recuperados de las aguas del océano.

En algún lugar de Océano Atlántico se cree que reposan dos importantes dispositivos que ayudarían a resolver uno de los más misteriosos desastres aéreos de los últimos tiempos.

Los expertos que investigan la desaparición del vuelo 447 de Air France continúan buscando las cajas negras de la nave que cayó al mar hace casi tres semanas, con un saldo de 228 muertos.

Algunos cadáveres han sido recuperados al igual que unas 400 partes del avión.

Sin embargo, piezas clave como las cajas negras -que almacenan datos de navegación aérea y conversaciones en la cabina- no han podido ser halladas.

Si nunca aparecen, ¿podrá saberse qué pasó en realidad con el avión?

Los sensores

Luego de que el vuelo desapareciera de los radares en las primeras horas del 1º de junio pasado cuando tenía recorrida una tercera parte de su trayectoria entre la ciudad brasileña de Río de Janeiro y París, la capital francesa, las especulaciones se centraron enseguida en los sensores de velocidad.

Los cuestionamientos sobre la eficiencia de esos sensores ya estaban siendo encarados por Airbus.

Esos dispositivos existen en prácticamente en todos los aviones y detectan la velocidad al registrar las variaciones en la presión del aire.

Si un piloto no está seguro de la velocidad a la que vuela puede perder el control de la nave.

El año pasado, Airbus dijo que los sensores de los aviones A330 eran susceptibles de bloquearse. En 27 de abril pasado, Air France había iniciado un proceso de reemplazo de los dispositivos, el cual ahora se ha visto acelerado.

Escasa evidencia

En Francia, la investigación del desastre está a cargo de la Oficina de Análisis e Investigaciones de la agencia de Aviación Civil.

Este miércoles, el responsable de ese organismo, Paul-Louis Arslanian, describió la pesquisas del caso como las más difíciles que ha encarado.

"Se trata de uno de los peores contextos en que puede verse una investigación aérea", dijo en conferencia de prensa en París.

El problema es que el avión se hundió en el mar, algo bastante inusual. Además la cifra de cuerpos recuperados es muy baja y tampoco se han hallado los grabadores de datos de vuelo y voces en la cabina.

Encontrar esos dispositivos es una verdadera carrera contra el tiempo debido a que dejan de transmitir señales después de 30 días.

El lecho del océano en la posible área de desastre es profundo y puede llegar a alcanzar los cuatro kilómetros en algunas zonas.

Si los artefactos no son encontrados para finales de junio es poco probable que vuelvan a ser vistos otra vez.

En ese caso, ¿qué pasará con el proceso?

No es el final

El periodista francés Pierre Sparaco, que ha cubierto temas de aviación internacional durante 40 años, asegura que no se trataría del final del camino.

Image caption La búsqueda sigue. Las cajas negras no aparecen.

"Por ejemplo, se han recuperado asientos usados por la tripulación durante despegues y aterrizajes", dice.

"Estos asientos estaban vacíos, por lo que se puede asumir que en el momento del accidente la tripulación estaba ocupada sirviendo alimentos u ocupándose de los pasajeros", explica.

En consecuencia, "no estaban esperando que algo ocurriera; ni siquiera atravesando por condiciones atmosféricas irregulares".

Para Sparaco también es significativo el dato médico de que ninguno de los cuerpos hallados hasta ahora presentara signos de quemaduras, lo que- dice- descarta la posibilidad de una explosión.

Tampoco los cuerpos portaban chalecos salvavidas.

Aprendiendo lecciones

Todd Curtis, analista de seguridad aérea a cargo del sitio de internet Airsafe, también cree que se cuenta con información suficiente para que la investigación siga su curso.

"Incluso de no haberse recuperado nada del avión hubiese habido datos con los que trabajar", asegura.

Entre esa información se cuenta, de acuerdo con el experto, el registro de mantenimiento de la nave al igual que el de toda la flora de A330.

"Se puede investigar a partir de esos datos y determinar si hay patrones que se repiten en relación con un problema determinado", explica.

También se pueden examinar los mensajes automáticos enviados por el sistema de comunicación del aparato antes de desaparecer.

En los cuatro minutos antes de la desaparición la nave envió 24 mensajes a Air France.

Normalmente, sin embargo, toda esta información constituiría sólo un aspecto de la investigación, y no su parte central.

Cuando un accidente fatal ocurre solemos consolarnos pensando que, pese a la tragedia de las pérdidas humanas, siempre se aprenden lecciones prácticas para evitar nuevos desastres.

En el caso del AF447 la preocupación es que esas lecciones queden incompletas.

Todavía existe la esperanza de que las cajas negras emerjan intactas de las profundidades del Océano Atlántico dentro de los próximos días.

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