El corresponsal expulsado de Irán responde

Jon Leyne
Image caption Jon Leyne fue corresponsal de la BBC en Teherán durante dos años.

Las autoridades de Irán expulsaron del país al corresponsal de BBC Jon Leyne acusado de "difundir noticias falsas" y de "apoyar a agitadores".

Mohamad Husein Safar Harandi, ministro de Guía y Orientación Islámica, dijo que se aplicarán "más medidas" si los medios de comunicación británicos " continúan con su interferencia, sus informaciones inexactas o ignoran la ética" periodística.

La expulsión de Leyne culminó una semana de aplicación de restricciones a la labor de los periodistas y los medios de comunicación extranjeros en Irán.

Leyne se desempeñó como corresponsal de la BBC en Irán durante dos años y esperaba continuar en ese puesto por otros doce meses.

Desde que la BBC inició un servicio de televisión en lengua persa, en enero pasado, Teherán ha visto a la cadena pública con creciente suspicacia.

En consecuencia, los servicios de radio y televisión de la BBC, al igual que de otros medios internacionales, han experimentado problemas de transmisión, lo que se une al bloqueo de redes sociales y a las restricciones impuestas a blogs y a la prensa nacional.

Según las autoridades iraníes, los medios de comunicación occidentales son culpables de "instigar" a los manifestantes que cuestionan la limpieza de las elecciones presidenciales y de "incitar" a la violencia.

De acuerdo con los observadores, Irán era un lugar difícil para el desarrollo de la labor periodística por parte de periodistas extranjeros. Ahora, el reto se ha hecho mucho mayor.

Jon Leyne accedió a responder a las preguntas de los lectores de BBC Mundo sobre los detalles del trabajo que realizó en Irán y sus experiencias en ese país.

Manuel, desde Honduras, pregunta cómo puede un corresponsal mantener la imparcialidad en medio de las restricciones aplicadas a los periodistas y teniendo en cuenta que muchos datos no pueden ser verificados. Se tiene que tratar de hablar con tanta gente como sea posible, y leer lo más posible. Pese a las restricciones, circula mucha información en Irán. Están la prensa oficial, la prensa opositora; hay muchos sitios electrónicos; mucha gente me envía correos electrónicos.

Image caption "Una nueva fase".

En la última semana, pese a las restricciones, pude estar en grandes marchas opositoras y pro-gubernamentales, y en las oraciones de los viernes, con la presencia de probablemente millones de personas. Además, en los dos últimos años he viajado a todas las esquinas del país; a partes en las que incluso muchos iraníes no han estado.

Puedo decir que entiendo lo que la gente quiere expresar. Partiendo de toda esa experiencia acumulada ¿cómo evalúa la situación actual y en qué dirección cree que podría evolucionar? Pasado el drama de la primera semana tras las elecciones y de las escenas sorprendentes de las protestas vistas por primera vez en años, en décadas, en la república islámica ahora el gobierno parece tener más control, pero no ha logrado suprimir por completo las manifestaciones.

Entramos en una nueva fase. La oposición puede seguir con sus convocatorias. Veremos qué pasa en la próxima convocatoria, cuánta gente sale a las calles. Hay también otras opciones. Huelga, desobediencia civil. Igualmente (los opositores) tienen medios de trabajar dentro del sistema político.

El gobierno, mientras, ha seguido la línea de tratar de parar las movilizaciones políticas de manera violenta pero con cierta dosis de contención. Ellos no quieren causar demasiadas muertes sea por razones humanitarias o políticas, a la vez que lanzan acusaciones contra Gran Bretaña y queda por ver si, llegado el momento, también contra Estados Unidos.

Esas son las líneas del conflicto que, según estimo, veremos en la próxima semana.

Volviendo al tema de la oposición, Patricia pregunta desde Vancouver, Canadá, qué tipo de oposición podría liderar el candidato derrotado Mir Hossein Mousavi. Él dijo que no iba a renunciar a sus objetivos y que estaba dispuesto al martirio. Todo dependerá también del apoyo que continúe recibiendo del ex presidente Alí Rafsanjani, una figura clave tras bambalinas quien tiene poderosas prerrogativas que puede usar y quien, en teoría, -algo que no va a pasar- puede dirigirse al líder supremo (el Ayatolá Ali Jamenei). Él (Rafsanjani) puede ser un aliado muy poderoso y vamos a ver una pugna por un buen rato. Hablando sobre los protagonistas de la política iraní, Daniel Herrera Lussich, de Uruguay, pregunta cúal es el alcance real del poder del presidente Mahmoud Ahmadinejad.

Es extraordinario el poder y la influencia que parece tener sobre el líder supremo. Es tan peculiar que pareciera que han intercambiado papeles, con Jamenei batallando políticamente para mantener la situación bajo control mientras Ahmadinejad conserva la distancia. Ahmadinejad, sin dudas, posee gran carisma, y ciertos sectores de la sociedad tienen una absoluta devoción por él que es casi religiosa. Se dice que cuenta con un gran apoyo de los pobres, algo que se podría discutir, pero ciertamente él ha destinado mucho dinero a favorecerlos. Tiene un poder carismático entre sus seguidores, pero de la misma manera sus detractores con la misma fuerza lo detestan. También Herrera Lussich pregunta si cree que se puede originar una guerra civil. Durante la última semana he tenido ese miedo. Temo por Irán. No importa qué posición política se apoye en esta pelea titánica hay que decir que todas las armas están en poder de un solo lado. La oposición no tiene ningún tipo de armamento. En un país muy divido; si alguna facción armada decide apoyar a la oposición es algo que no puedo decir.

Con respecto a ese tema, Byron Quiroa, de Guatemala, pregunta: ¿Si los manifestantes obtuvieran armas las utilizarían en contra de la fuerzas de seguridad? Yo no creo que la oposición cuente con armas. Ha habido cierta especulación sobre un presunto acceso a armamentos por parte de la minoría kurda del noroeste del país por sus vínculos con los kurdos iraquíes.

Image caption Ahmadinejad "tiene un poder carismático".

Pero hasta el momento la oposición ha dejado muy en claro el carácter pacífico de su protesta, y hasta ahora las marchas han derivado en violencia sólo cuando las fuerzas de seguridad han tratado de dispersarlas. Elaine Díaz, de La Habana, quiere saber cuán masivo es el uso de los medios electrónicos y las redes sociales en el país. Desde mucho antes de la situación actual yo he venido sirviéndome de la información en internet. Debido a los controles sobre la prensa oficial, y al recelo incluso a usar el teléfono, la gente ha encontrado estos nuevos canales de comunicación particularmente a través de internet y las redes sociales. Esa nueva generación entrenada en el uso de las computadoras es la más frustrada con el sistema. Es educada, tiene ambiciones y cree que no puede satisfacer sus aspiraciones particularmente bajo el gobierno de Ahmadinejad pero tampoco bajo el sistema de la república islámica. Esa generación se ha servido de esos medios electrónicos para difundir su mensaje. Pero no se trata sólo de esa generación. También personas que nunca en su vida han usado internet han tomado parte en las protestas. ¿Cuál fue el momento más difícil en sus dos años de cobertura periodística en Irán? El final. Desde las restricciones impuestas tras las elecciones. Aunque antes si filmaba algo que las autoridades no querían que filmara, éstas aparecían rápidamente y te llevaban a una estación de policía o se hacían de lo que tú habías filmado o tomaban tu cámara.

También ir a las oraciones de los viernes en las que había manifestaciones de apoyo al gobierno y en las que claramente se apreciaba mucha hostilidad contra occidente. Por último, ¿cómo lo han afectado personalmente las actuales turbulencias políticas en Irán? Me afectaron en el sentido de que fui expulsado. Aparte de eso ha sido un período fascinante. Me siento triste porque Irán tenga que pasar por esto. Cualquier lado que se apoye, nadie quiere ver un país desgarrado. Irán es un país fantástico con gente fantástica y lamento mucho lo que está pasando.

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