La "amante" de Sanford, la más buscada

Periodistas a las puertas de la casa de Chapur
Image caption Pese a que los periodistas ubicaron su casa, aún no ha declarado a la prensa.

Aunque ya se develó la identidad de quien supo conquistar el corazón del gobernador de Carolina del Sur, Mark Sanford, la “amante argentina” sigue envuelta en un halo de misterio.

María Belén Chapur, la porteña con quien Sanford habría tenido un affaire extramatrimonial, encabeza la lista de “los más buscados” por la prensa del país. En los últimos días, periódicos y programas de noticias y chimentos han dedicado portadas, extensas columnas y muchos minutos de aire a detallar su hoja de vida pero, hasta el momento, nadie ha logrado arrancarle a ella una declaración que confirme el escandaloso romance.

Esta mujer, de unos 40 años, fue la razón para un viaje secreto del funcionario estadounidense, quien dejó a su esposa y cuatro hijos en casa para venir a Argentina en “misión sentimental”.

“Quería hacer algo exótico”, argumentó el jefe del Estado de Carolina del Sur, para explicar su aventura de cinco días en el extremo sur del continente.

Impacto político

Probablemente, Sanford jamás previó que su coartada – una excursión de trekking por la Senda de los Montes Apalaches, en busca de calma para escribir y para reponerse del trajín legislativo – sería desbaratada por un periodista, que lo encontró en el aeropuerto de Atlanta rumbo a Argentina.

Tampoco calculó, seguramente, que la aventura amorosa podría costarle su carrera política antes de cumplir sus 50 años, cuando se perfilaba como un posible candidato republicano a la Casa Blanca en 2012.

Image caption El diario Perfil colocó a Chapur en la lista de las mujeres que atestiguan el "encanto argentino".

Ahora, miembros de su partido reclaman su renuncia al cargo, así como una rendición de cuentas del dinero gastado en una misión comercial a Argentina y Brasil en junio pasado.

Sanford anunció que reembolsará los más de US$8.000 pagados por los contribuyentes de su Estado para aquella visita, pidió perdón a su esposa en público sin ahorrarse las lágrimas y se recluyó en su casa de la playa para intentar recomponer el matrimonio.

Pero todavía le quedan muchas explicaciones por dar; entre ellas, la historia con la mujer que habría sido su amante, con la que dice haber tenido una larga amistad alimentada por llamadas y mensajes a la distancia antes de que el vínculo se convirtiera en “algo más”.

Salto a la fama

A María Belén Chapur, la notoriedad pública le llegó de la noche a la mañana.

Según una serie de correos electrónicos que se filtraron a los medios –cuya autenticidad no fue confirmada pero tampoco negada por voceros de la gobernación–, y después de las pesquisas de viejos sabuesos periodistas, su nombre saltó a los titulares como “la otra mitad” de esta historia de amor internacional.

Educada en un colegio inglés de Buenos Aires y licenciada en Ciencias Políticas, Chapur está divorciada desde 2001 y tiene dos hijos adolescentes. Ha desarrollado una carrera profesional en empresas de alto perfil y ha incursionado en el periodismo, ha viajado por el mundo y ha estudiado varios idiomas.

Hasta aquí, los datos fácticos que los medios pudieron recoger para componer, como un rompecabezas, el perfil de esta mujer desconocida que ahora pasó a ser “la amante del gobernador”.

Lo que siguió fue una vigilia periodística en la puerta de su vivienda, como si se tratara de una estrella de rock o un político en problemas. Los reporteros consultaron a los vecinos, al portero, a allegados y a ex compañeros de estudios que hablaron vaguedades con la garantía del anonimato.

Que es “muy agradable y respetuosa", dijo el encargado del edificio de departamentos donde vive Chapur, en el coqueto barrio de Palermo de la capital argentina. Que siempre tiene “su pelo morocho impecable", comentó la recepcionista del gimnasio del barrio. “Divina y muy mona", opinaron las vecinas.

Hasta el dueño del restaurante de la esquina tuvo su momento de protagonismo, al confirmar que la pareja estuvo cenando allí la semana pasada.

Y hay más “furor Chapur” en el mundo virtual: en YouTube se difundió un video de su breve paso por el periodismo, reporteando desde Nueva York un mes después del atentado contra las Torres Gemelas, en 2001.

La argentina tiene también un flamante espacio en Wikipedia y hasta dos grupos de fans en Facebook, uno que pide que la dejen en paz y otro que aboga por un final feliz para una aventura de “amor imposible”.

Made in Argentina

Image caption Sanford pidió perdón a su esposa y se recluyó en su casa de playa.

La historia tiene todos los ingredientes de una trama telenovelesca, ideal para el consumo, de a ratos morboso, de públicos de todo el mundo: una cuota de intriga, esposa despechada, misivas con alguna alusión erótica (aunque apta para toda edad), un amor secreto, viajes furtivos, dinero y poder.

Pero, en Argentina, las revelaciones tienen un condimento adicional: la “conexión local” del escándalo.

Podría explicarse desde una perspectiva sociológica: si la idiosincrasia brasileña celebra el ser “los más grandes del mundo”, el imaginario colectivo argentino se nutre de un saberse simplemente argentino. Como una marca en el orillo o un sello de fábrica, que es percibido por fuera, otorga reconocimiento y reafirma el sentido de pertenencia.

Quizás por eso el escándalo Sanford generó una curiosidad desmedida en algunos sectores de la sociedad de este país, lo que permitiría explicar el incesante asedio mediático y la búsqueda frenética de nuevos detalles de la vida personal de sus protagonistas. O, más precisamente, de la protagonista 100% argentina.

Chapur representa un modelo de argentinidad que es deseado por muchos: joven, exitosa, bella y, ahora, cerca de un lugar de poder. Es una auténtica “morocha argentina”, una etiqueta fuertemente arraigada en el repertorio simbólico de este país, que se jacta de que sus mujeres son “las más lindas del mundo”.

Para muestra, basta una charla escuchada al azar por esta cronista: “Qué escándalo, el de la mujer esta y el político estadounidense, ¿no?”, disparó una treintañera, sentada a la mesa de un café porteño.

“Sí, pero pasa siempre… Los gringos se vuelven locos con las mujeres de acá. Es que son un producto de exportación”, replicó entre risas su interlocutor, un hombre de la misma edad.

Chapur es, sin duda, la imagen que a muchos argentinos les gustaría “vender” en el exterior. Una mujer en apariencia educada, distinguida, elegante, inteligente... Una combinación de virtudes que, a los ojos de algunos, explica por sí sola el desliz del gobernador.

Ya lo resumió un periódico local, en un informe publicado el viernes: Chapur ingresó en el panteón de mujeres que atestiguan el “encanto argentino”, donde ya habitaban la princesa Máxima de Holanda, la esposa del presidente peruano Alan García y las mujeres de actores estadounidenses como Matt Damon y Robert Duvall.

A todas ellas, sus atributos – su ser “mujer y argentina” – las llevaron a vivir historias de amor fronteras afuera.

El caso de Chapur parecería tener escrito un final diferente. Pero su nombre ya es parte de la historia de los mitos efímeros que confirman lo que los argentinos quieren creer de sí mismos.

Es probable que el frenesí pase y los rumores se acallen, como ha pasado antes. Pero, mientras tanto, la mujer misteriosa prefiere seguir en las sombras y los medios se desviven por conseguir su primera exclusiva con “la amante del gobernador”.

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