¿Qué cambió?

Ejército iraquí
Image caption La gran incógnita es si la violencia se va a contener o desbordar.

Seis años después de la invasión liderada por EE.UU. llega el momento que algunos califican como el principio del fin de la ocupación de Irak.

La retirada de las tropas estadounidenses de los centros urbanos iraquíes -que debe completarse este martes según los términos del acuerdo de seguridad y cooperación firmado a finales del pasado año- ha sido saludada por unos y vista con preoucupación por otros.

Para autoridades iraquíes como el primer ministro, Nuri al-Malik, "estamos en el umbral de una nueva fase que reforzará la soberanía de Irak".

El jefe de gobierno aseveró: "Es un mensaje al mundo de que ahora somos capaces de salvaguardar nuestra seguridad y administrar nuestros asuntos internos".

Pero el escepticismo de otros se ha visto reforzado con una serie de ataques llevados a cabo en Bagdad y en el norte del país, y dos de esos atentados han sido los más sangrientos en más de un año.

Opine: ¿Está Irak en camino a la estabilidad?

¿Misión cumplida?

En consecuencia, los observadores se preguntan si aquella frase optimista del ex presidente de EE.UU. George W. Bush pronunciada a bordo de un portaaviones en 2003 tiene resonancias este martes: ¿Misión cumplida?

En meses recientes, políticos iraquíes y oficiales del ejército estadounidense expresaron su confianza en que el país finalmente tomaba el rumbo correcto.

Las elecciones provinciales de enero pasado se llevaron a cabo de manera pacífica y permitieron que se respirara cierto aire de tranquilidad.

Sin embargo, Mike Sergeant, corresponsal de la BBC en Bagdad, explicó que aquellos políticos que creyeron que el problema de Irak había sido resuelto, posiblemente se han dado cuenta de que fueron demasiado optimistas y simplificaron un tema muy complicado a raíz de ataques violentos perpetrados en febrero y marzo de este año, con un saldo de más de más de 200 vidas cada mes.

Ahora algunos funcionarios han reconocido que podrían elevarse los atentados mientras se repliegan las tropas estadounidenses.

Maliki, no obstante, insiste en que se han logrado buenos niveles comparativos de seguridad y que el proceso político es lo suficientemente estable como para no colapsar.

¿Violencia selectiva?

Portavoces del ejército estadounidense han calificado los recientes ataques como intentos desesperados de los grupos vinculados a al-Qaeda por mantenerse activos en momentos en que los insurgentes están cada vez más marginados de la sociedad y la política iraquíes.

Para el analista internacional Marcos Roitman, sin embargo, a seis años de la invasión "lo que no hay es una guerra abierta. Hay una paz forzada con un proceso de militarización de la sociedad".

Roitman aseguró a BBC Mundo que "si hablamos de cambio simplemente hay un maquillaje que hace creer que no existe guerra" en el país árabe.

"Si el problema fuera cuantitativo, y no cualitativo, sería un problema estadístico, pero la paz y la estabilidad en Irak y en la región no es un problema de estadísticas en términos de que ha disminuido cuantitativamente la violencia. Ahora tenemos un período de violencia selectiva".

En opinión del analista internacional Gustavo Morales, profesor de la Universidad CEU San Pablo y director adjunto de la revista War Heat Internacional, "la retirada de las fuerzas de EE.UU. es una buena noticia para la resistencia, tanto la baasista (del Partido Baas, de Saddam Hussein) como la resistencia islámica integrista" porque puede percibir que se abre "un tiempo de debilidad".

En palabras del experto, en lo adelante "se va a saber si el entrenamiento que recibieron las fuerzas del nuevo ejército iraquí y las nuevas fuerzas de policía ha sido correcto".

"Embrión"

Probablemente, según el analista, ahora "se intensifiquen los ataques y haya choques armados. Puede pasarse en algunas zonas de los atentados a la lucha abierta entre facciones insurgentes y tropas iraquíes".

Pese a todo, dice Morales, "en seis años ha comenzado a haber un leve embrión de lo que puede ser un Estado iraquí. La gente empieza a acostumbrarse a que elige a sus gobernantes".

Por su parte, Robert Matthews, analista de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE), opina que el país "tiene funcionando a cierto nivel una política y un sistema de votación que todavía no es pefecto pero se puede decir que es un sistema político".

Ahora, "los logros tienen que ponerse al lado de la gran destrucción del país incluyendo la economía: el paro sigue y más que todo la fragmentación política. Los tres grupos principales no se han encajado en una solución política y esa es la gran incognita": si la violencia se va a contener o desbordar.

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