Los minutos finales del AF 447

Restos del avión de Air France que cayó al mar.
Image caption El examen de algunas piezas ha sugerido que primero se produjo un impacto en la parte inferior del avión.

El informe del equipo francés de investigación tiene 126 páginas. Es particularmente detallado, considerando que pocos hechos han sido establecidos hasta la fecha.

Las cajas con los registros de la información del vuelo y la grabaciones de voz aún no se han encontrado.

El pequeño localizador de balizas acústicas fijadas a esos dispositivos se está quedando sin energía, pero los equipos de búsqueda franceses, estadounidenses y brasileños no se dan por vencidos.

Van a recorrer el océano hasta el 10 de julio.

Mientras tanto, el trabajo de los detectives se ha centrado en el examen de 600 piezas de los restos del avión recogidos del mar el mes pasado.

Algunos restos son inmediatamente reconocibles como la cola del avión que se vio rápidamente, pero también hay partes de la cabina, pedazos del equipamiento de los baños y pequeños fragmentos del motor.

También fueron encontrados chalecos salvavidas desinflados.

Los investigadores han examinado cómo las piezas fueron arrancadas de sus fijaciones originales.

Si hubieran mostrado signos de haber sido arrancadas en varias direcciones, habrían sugerido una ruptura en medio del aire, tal vez, debido a la turbulencia.

En cambio, esas partes parecen haber sido comprimidas en una dirección en particular. El examen de algunas piezas ha sugerido que primero se produjo un impacto en la parte inferior del avión.

La hipótesis es que la aeronave estaba intacta cuando golpeó con el océano. Lo hizo primero el vientre del avión con una rápida aceleración vertical.

La otra gran línea de investigación es el análisis de 24 mensajes enviados a través de la red ACARS.

Es un sistema automático satelital de radio utilizado para la transmisión de información operativa y para el reporte de fallas.

Algunos de los mensajes indican que los sistemas estaban estropeados, incluyendo el acelerador, el piloto automático y el sensor que detecta los cambios de viento.

Presión en la cabina

Image caption El examen de los restos del avión permitió elaborar hipótesis, pero es necesario hallar las cajas negras.

Hubo una advertencia de que la presión de la cabina estaba cambiando y que el avión estaba operando con una reducción de la capacidad del sistema de control de la sustentación y la dirección.

Más preocupantes son los mensajes que indican que el sistema de lectura de la velocidad era poco fiable, en un caso, y la detección de una reducción de 25 millas por ahora durante un período de un segundo.

Eso puede haber sido por problemas en los tres sensores, montados en la nariz de la aeronave, que recogen información sobre la velocidad del aire. Si fallaron, pueden haber causado a su vez errores en las computadoras del avión.

Pero el problema con esta información es determinar si representa el síntoma de los fallos técnicos o la causa de ellos.

Los expertos aseguran que sólo las cajas negras –con los datos y las grabaciones de voz – pueden explicar realmente cómo ocurrió el accidente. Encontrarlas por ahora parece poco probable.

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