¿Llega otro Le Pen a Francia?

Marine Le Pen, hija de Jean Marie Le Pen.
Image caption Marine Le Pen, hija del líder del Frente Nacional, Jean Marie Le Pen, podría ser la nueva dirigente del partido.

En circunstancias normales, las elecciones municipales de este domingo en el pequeño pueblo de Henin-Beaumont, en el norte de Francia, habrían despertado poco interés en otras partes.

Pero con el Frente Nacional de extrema derecha y anti-inmigrante a un paso de ganar allí su primera Alcaldía en 15 años, el sistema político francés mira hoy con inquietud a esa localidad minera de 26 mil habitantes.

La segunda vuelta de los comicios municipales ocurre una semana después que el partido liderado por Jean-Marie Le Pen obtuviera allí 39% de los votos, casi el doble que la lista de izquierdas que resultó segunda.

Ahora, un denominado "frente republicano" compuesto por distintos sectores, desde la UMP del presidente Nicolas Sarkozy hasta el opositor Partido Socialista, pide evitar la bofetada en Henin-Beaumont

"Región traumatizada"

Las elecciones fueron convocadas después que el alcalde socialista del pueblo fuera procesado por cargos de malversación de millones de dólares y nepotismo.

El escándalo, las deudas transferidas a los contribuyentes y un desempleo que llega al 19%, parecen haber sido caldo de cultivo suficiente para el avance del Frente Nacional en Henin-Beaumont.

"Es realmente una región traumatizada en el plano económico y social, que no confía ni en la derecha ni en la izquierda", dijo Nonna Mayer, directora del centro francés de investigación política CEVIPOF.

En diálogo con BBC Mundo, Mayer explicó que el sentimiento anti-inmigración es sólo una parte menor del fenómeno.

"Seguro que los obreros que votan a Le Pen dicen que hay demasiados inmigrantes en Francia", explicó. "Pero aquí se trata realmente de una partida anti-sistema."

Liderazgo en juego

En los comicios de Henin-Beaumont también puede estar en juego la sucesión de Le Pen, de 81 años, como líder del Frente Nacional.

Su hija, Marine Le Pen, apuesta por tomar el lugar de su padre y batalló personalmente en estas elecciones, postulándose segunda en la lista del partido detrás de Steeve Briois, que sería el nuevo alcalde en caso de que ganaran.

En los últimos años, el Frente Nacional ha cosechado magros resultados en las elecciones francesas. En las presidenciales de 2007 obtuvo cerca del 10 % de los votos y en las recientes europeas, sólo un 6%.

Eso está lejos del 15% que el partido obtenía en los años 90 y de la sorpresa que dio en 2002 al pasar a la segunda vuelta de las presidenciales y competir con Jacques Chirac, quien ganó con el apoyo del resto del sistema político.

Cambio de imagen

Aunque el Frente Nacional está asociado a las posiciones extremas de Le Pen, que ha sido condenado por comentarios antisemitas y racistas, ahora su hija, eurodiputada y abogada de 40 años, intenta moderar la imagen del grupo.

Marine Le Pen parece convencida de que un triunfo en Henin-Beaumont le daría legitimidad para liderar el Frente Nacional y ha hecho campaña puerta a puerta, denunciando la "putrefacción" de la clase política.

El pueblo está lejos de la vieja base electoral sureña del Frente Nacional, pero hasta allí llegaron militantes del partido de otras partes. Los afiches de campaña evitan destacar el tradicional símbolo partidario.

"Si Marine Le Pen y Steeve Briois ganan esta elección, podrá haber consecuencias y removilizar el partido", advirtió Mayer.

"Pararlos"

La gran pregunta es si la lista de izquierdas de Henin-Beaumont, encabezada por el dirigente Daniel Duquenne, reunirá suficiente apoyo de otros sectores para impedir el triunfo del Frente Nacional.

Nadie sabe, por ejemplo, si los votantes socialistas dejarán de lado las diferencias con Duquenne y acudirán a votarlo. El PS francés está en crisis a nivel nacional y su líder, Martine Aubry, sigue desde la distancia esta elección.

Por su parte, el jefe de bancada parlamentaria de la gobernante UMP, Jean-Francois Copé, advirtió que el Frente Nacional parece comenzar a avanzar en otros puntos del país y es necesario "pararlos".

A los llamados a evitar el triunfo de la extrema derecha se unió desde Los Ángeles el humorista francés Dany Boon, quien dijo que la región de Pas de Calais siempre fue un lugar "de tolerancia" y "respeto al prójimo".

Para él, como para muchos otros, lo que ocurre en Henin-Beaumont no es broma.

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