Irán: la crisis alcanzó a los religiosos

El centro de la crisis iraní se ha trasladado de las calles al sistema religioso.

Image caption Unos pocos clérigos se han alineado con el grupo reformista.

Los clérigos tienen que elegir entre alinearse con los conservadores o con los reformistas, o mantener un silencio incómodo.

Casi un mes después de las elecciones presidenciales del 12 de junio, un triunvirato de reformistas de rango forman el núcleo de la oposición a un resultado que consideran fraudulento.

Ellos son los dos principales candidatos derrotados, Mir Hossein Mousavi y Mehdi Karoubi, y su aliado cercano, el ex presidente Mohammed Khatami.

Los de línea dura piden que los tres sean llevados a juicio.

Unas pocas figuras clericales -incluyendo a los ayatolás Ali Hossein Montazeri y Yusef Sanei- se han alineado con el grupo reformista.

El sábado, un grupo de clérigos reformistas en la ciudad santa de Qom emitió una fuerte declaración cuestionando la legitimidad de la elección.

Hasta criticaron al Consejo de Guardianes, el influyente cuerpo clerical que había declarado que las elecciones fueron libres y justas. Sus miembros, dijeron los clérigos de Qom, "habían probado su falta de imparcialidad meses antes de las elecciones".

Grupo intermedio

Pero no hay sólo dos campos: existe un importante grupo intermedio que ambas partes están ansiosas de influir.

Hay varios clérigos que no están tomando partido.

A algunos no les gusta el ganador -oficialmente anunciado- de las elecciones, Mahmoud Ahmadinejad, y lo consideran un populista negligente que administró mal la economía e hizo de Irán un tema de risa en el exterior.

Otros están horrorizados por la forma en que las protestas fueron suprimidas, y les concierne que esto haya desacreditado a la República Islámica y, por extensión, al establishment clerical. Pero están bajo una intensa presión para permanecer leales al hombre que está en el centro de la crisis, el ayatolá Ali Jamenei, que es el líder supremo desde hace 20 años.

Más allá de lo que piensen de Ahmadinejad, pocos quieren mostrar deslealtad pública al líder supremo.

Entre el reformismo y el establishment

Image caption El ex presidente tiene una posición ambigua.

De todos aquellos que se ven a sí mismos incómodamente situados en el medio, el más importante es el ex presidente Hashemi Rafsanjani. Él había apoyado la campaña del principal candidato reformista, Hossein Mousavi, en un esfuerzo por negarle un segundo término a Ahmadinejad.

Rafsanjani estaba furioso cuando, durante la campaña, el presidente alegó públicamente que él y su familia eran corruptos.

El ex presidente envió una carta abierta pidiendo la intervención del líder supremo, pero éste se negó explícitamente a hacerlo.

Pero, ahora, la posición de Rafsanjani es más ambigua.

Durante el fin de semana se reunió con los familiares de los que habían sido arrestados -un signo de preocupación por la suerte de los manifestantes.

Al mismo tiempo, hay indicaciones de que está evitando la confrontación.

Él ha sido parte del establishment clerical por demasiado tiempo como para cortar la relación en este momento.

De esta manera, Rafsanjani se encuentra mirando a ambos lados, posicionándose como un potencial conciliador.

Supervivencia

La crisis no ha terminado.

Si hay que creer la retórica de los de línea dura, puede haber más represión, dirigida particularmente hacia el lado de Mousavi, que es visto como el centro de la resistencia.

Pero aún si el régimen se aferra al poder, lo hará con su credibilidad y cohesión seriamente dañadas.

Forzado a elegir entre supervivencia y legitimidad, ha elegido la supervivencia.

Contenido relacionado

Vínculos

El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.