Última actualización: miércoles, 8 de julio de 2009 - 20:29 GMT

Empleado del metro y estrella musical

Para reproducir este material debe tener activado Java Script, así como tener instalada la última versión de Flash Player.

Reproduzca el contenido en Real Player o Windows Media

Latif Nangarhari trabaja sus ocho horas diarias como controlador de calidad en el servicio de metro de Londres.

Su trabajo consiste en asegurar que los trenes lleguen a tiempo, que las estaciones estén limpias y que los pasajeros viajen sin contratiempos.

Para miles de pasajeros, Nangarhari es simplemente un empleado más.

Pero Nangarhari en realidad es toda una sensación en el mundo de la música de su país natal, Afganistán.

Sus canciones inspiran a muchos afganos, ya que las letras -dicen sus seguidores- dan esperanza a un país destruido por 30 años de guerra.

Su música anima a sus compatriotas para que no pierdan la fe. Y su mensaje es un mensaje personal.

El dolor, su musa

Nangarhari escapó del régimen Talibán hace 10 años y se estableció en Londres.

Con tan sólo 28 años de edad, él también es un "hijo de la guerra" y comprende perfectamente cómo se sienten los afganos.

LATIF

"Les pido a todos los que revientan escuelas, matan gente y llevan a cabo ataques que no se dejen confundir".

Dice que es en la historia de su país donde encuentra inspiración para sus canciones.

"Como otros tantos, yo también dejé mi país y perdí a miembros de mi familia, y eso es lo que canto. Odio a todo aquel que destruye o mata afganos, por eso digo a quienes están desorientados y llevan a cabo atentados suicidas y matan a niños de escuela, que éste no es el momento de apretar el gatillo", agrega.

Sus baladas describen un pasado y un presente violentos.

Su último éxito, titulado justamente Afganistán, aparece con mucha frecuencia en la televisión afgana y las radios locales.

"Esta canción me lleva a detestar a quienes matan con las armas", dice un hombre de Kabul, Mohammad Gul. "La gente está harta de la guerra", dice.

Nangarhari afirma que el objetivo de su nueva canción es sacar a sus compatriotas del camino de la violencia, y entusiasmarlos a luchar por un futuro de paz y prosperidad.

"Les pido a todos los que revientan escuelas, matan gente y llevan a cabo ataques que no se dejen confundir. No maten, no maten a sus hermanos", dice Nangarhari.

Un lazo musical

No es casualidad que las canciones de Nangarhari sean un éxito de ventas en un país donde el sector del entretenimiento se limita en gran medida a las películas y las canciones de Bollywood.

La música era parte esencial de la identidad cultural afgana y desempeñó un papel clave al mantener unido a un país étnicamente dividido hasta la llegada del Talibán en la década de los '90. El Talibán prohibió todo tipo de expresión artística.

Barbazai

Barbazai sostiene que Nangarharay es muy querido por los afganos porque canta con pasión y dedicación.

Gracias a su música, Nangarhari se ha convertido en una de las figuras más admiradas, escuchadas y comentadas en Afganistán, y entre millones de afganos repartidos por el mundo.

Recientemente reunió a unas 3.000 personas en un concierto en Australia, lo que muestra su popularidad creciente fuera de fronteras.

Una de sus canciones fue escrita por un reconocido poeta pastún Barbazai, tras un controvertido bombardeo estadounidense en la provincia oriental de Nangarhar.

Una investigación del gobierno afgano concluyó que 45 mujeres y niños y dos hombres murieron en el bombardeo de una boda en el pueblo de Deh bala.

"Ya sea una procesión matrimonial, ya sea un funeral, no es momento de apretar el gatillo", escribió Barbazai.

Para Barbazai, la canción muestra el triste vínculo entre Afganistán y la guerra.

Apasionado

"La guerra es una realidad triste en nuestra vida. Mi mensaje es un mensaje de paz. En la canción, pido que todas las bombas y todas las armas desaparezcan", dice Barbazai con lágrimas en los ojos.

"La gente adora a Nangarhari porque canta con pasión, dedicación y energía", dice Barbazai, director de la sección cultural y musical de los programas del canal Shamshad TV.

Mohammad Musafir

Musafir escucha a Nangarharay mientras vende frutas en Kabul. Dice que la paz se impone con poesía.

Esas palabras las apoya un vendedor de frutas y verduras de Kabul, Mohammad Musafir, quien escucha a Nangarhari por la radio.

"Me gusta esta canción. Lleva un mensaje de paz. A la gente le gusta la música y lo escucha. Hay que imponer la paz con palabras bonitas, no con armas y tanques", dice.

La poesía pastún es parte integral de la sociedad afgana. Cada año se celebran cientos de concursos de poesía en el sur, este y sureste del país.

En estos encuentro los poetas castigan a los corruptos, la falta de reconstrucción verdadera, las muertes de civiles a manos de las fuerzas internacionales, los asesinatos del Talibán, y piden a la gente que detenga la violencia.

De acuerdo con Nangarhari, su música se dirige a los afganos que matan a su propia gente.

"Mi mensaje es que no maten a los niños, a sus compatriotas y que no ataquen nuestras ciudades y nuestros mercados con bombas. Estos jóvenes están desorientados", dice.

BBC navigation

BBC © 2014 El contenido de las páginas externas no es responsabilidad de la BBC.

Para ver esta página tal cual fue diseñada, debe utilizar un navegador de internet actualizado, que tenga habilitado el uso de hojas de estilo en cascada (CSS, por Cascading Stylesheets en inglés). Aunque en el navegador que está utilizando podrá ver el contenido de la página, no será presentado de la mejor forma posible. Por favor, evalúe la posibilidad de actualizar su navegador y/o habilitar el uso de CSS.