La escasez de agua golpea a Cisjordania

Madre palestina cuida a su hijo enfermo.
Image caption El agua contaminada provoca enfermedades a los habitantes de Faqua.

Mohhamed Abbas está enfermo, con diarrea crónica. No es la primera vez.

Él y su familia viven en un pueblo palestino sin redes de agua potable, sin cloacas y sin perspectivas de tenerlas en el corto plazo.

Sunna, viendo a su hijo con los ojos cerrados agarrando su estómago en un colchón en el suelo, me dijo que está desesperada.

“Estoy enojada porque mi hijo está enfermo. El médico dice que es por el agua. La compramos afuera pero no sé de dónde viene. Se la doy a mis hijos sabiendo que está contaminada. ¿Qué otra cosa puedo hacer?

La historia de Sunna es cada vez más común en Cisjordania. El nombre de su pueblo, Faqua, significa en árabe burbujas de agua de manantial, pero el acceso al vital elemento ha desaparecido hace tiempo.

El consejo del pueblo dice que la mayoría de los manantiales subterráneos fueron apropiados por Israel en 1948 cuando se fundó ese Estado.

A mediados de la década del 90 se creó un comité palestino israelí del agua como parte de los Acuerdos de Oslo.

Pero los palestinos dicen que Israel les hace prácticamente imposible excavar nuevos pozos o unirse a la red de agua potable israelí.

Restos

Image caption En Cisjordania, el agua es un recurso escaso y cada vez más caro.

Cisjordania tiene una importante fuente de agua en la región. Según un informe del Banco Mundial (BM) publicado este año, Israel se reserva el 80% del agua de las perforaciones del acuífero de las montañas para los ciudadanos israelíes.

Los palestinos acceden al resto, pero no es suficiente.

Mientras manejamos alrededor del pueblo de Faqua nos encontramos con un camión cisterna privado. La manguera cruza la calle hacia el patio de la casa de la familia Sallah.

Agua turbia brota de un depósito subterráneo allí.

El BM advierte que la calidad del agua se está deteriorando. Y los palestinos pagan un alto precio.

El agua sucia enferma a la gente. Además, la falta de agua significa que los precios son altos. Munir Sallah dice que eso hace aún más difícil la vida.

“Necesitamos mucho dinero para cubrir ese gasto. Podríamos utilizarlo para otras cosas como por ejemplo la alimentación.

“El poco dinero que tenemos lo utilizamos para pagar el agua. No comemos bien, no usamos mucho la electricidad. Necesitamos ahorrar ese dinero para el agua.

“En Faqua el dinero es escaso. Los campos son yermos, secos y polvorientos. Tradicionalmente los pueblos palestinos dependen de la agricultura. Para eso se necesita agua”.

Reparto de culpas

Image caption Los agricultores palestinos acusan a Israel de acaparar el agua para sus campos.

Pero Israel dice que no tiene la culpa aquí, que la tiene la planificación palestina.

Israel afirma que el pueblo de Faqua nunca ha solicitado la adhesión a la red de agua a pesar de que el alcalde lo niega.

Israel dice que la autoridad palestina en materia de agua debería ser más eficaz a lo largo de Cisjordania.

Grupos defensores de los derechos humanos relatan una historia diferente.

Sarit Michaeli, que trabaja para B'tselem (Centro de Información Israelí para los Derechos Humanos en los Territorios Ocupados), afirma que "Israel suministra agua a todo israelí que lo demande, incluidos los colonos de Cisjordania".

“Los palestinos tienen derecho al agua. Es un derecho básico en virtud del derecho internacional, pero a menudo son discriminados en la asignación de estos recursos.

“El agua es escasa en toda la región, pero la poca agua que tenemos debe ser compartida por igual entre israelíes y palestinos”.

Sobre las colinas marrones de Faqua, un frustrado agricultor palestino nos muestra los campos exuberantes de un Kibutz israelí, cerca de la puerta.

El pueblo de Faqua está justo en la frontera entre Cisjordania e Israel.

Un jeep del ejército israelí nos sigue de cerca desde el otro lado de la valla de metal que forma parte de la barrera de separación que Israel está construyendo alrededor de Cisjordania.

Ahmad Abu Salamah dice que Israel ha dado un beso mortal a la agricultura aquí.

“Vivimos en Faqua, en la zona C, en la parte cisjordana bajo control israelí. Israel debe darnos agua. Si lo hiciera, nuestra tierra sería tan verde como la suya. Pero ellos usan toda el agua para sus tierras”.

El agua junto con la tierra y la religión se encuentran en el corazón del conflicto aquí. Una justa distribución tendrá que ser parte de cualquier solución.

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