Turquía condena el "genocidio" en China

Disturbios
Image caption En Estambul, manifestantes turcos quemaron banderas chinas como protesta.

El primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, describió la violencia étnica en la región china de Xinjiang como "una especie de genocidio".

"No hay otra forma de describir esta situación", dijo el mandatario después de que se volviera a imponer un toque de queda en la capital de Xinjiang, Urumqi, donde musulmanes uigures y chinos de la etnia Han se enfrentaron el domingo pasado.

El número de víctimas mortales aumentó de 156 a 184, según la agencia de noticias estatal china Xinhua. Más de 1.000 personas resultaron heridas.

Turquía, un país predominantemente musulmán, comparte lazos lingüísticos y religiosos con los uigures de la región más occidental de China.

"Atrocidades"

"Allí están pasando atrocidades. Cientos de personas han sido asesinadas y hay 1.000 heridos. No logramos entender cómo el líder chino puede quedarse viendo estos eventos", dijo Erdogan a los periodistas en Ankara, la capital de Turquí.a El premier turco también instó a Pekín a "abordar la cuestión de los derechos humanos y hacer lo que sea necesario para procesar a los culpables". Los comentarios de Erdogan llegan un día después de que el ministro turco de Comercio e Industria, Nihat Ergün, instara a los turcos a boicotear los productos chinos. Hasta el momento Pekín no ha hecho comentarios públicos sobre las críticas de Erdogan. Sin embargo, aseguró que de las 184 personas muertas, 137 eran chinos han.

Uigures desafiantes

El viernes pasado, las autoridades chinas restablecieron un toque de queda nocturno en Urumqi que había sido suspendido durante dos días después de que funcionarios aseguraron que la ciudad estaba bajo control. Las mezquitas recibieron la orden de permanecer cerradas el viernes y se publicaron anuncios dando instrucciones a la gente de orar en casa.

Image caption Cientos de musulmanes oraron en la calle como protesta por el cierre de mezquitas.

Pero al menos dos abrieron luego de que una multitud de uigures se reunieron fuera y exigieron que se les permitiera orar el día más sagrado de la semana según el Islam. Quentin Sommerville, corresponsal de la BBC, explicó que después de las oraciones, la policía antidisturbios golpeó a un pequeño grupo de manifestantes uigures que exigían la liberación de los hombres detenidos el pasado domingo después de los encontronazos. Mientras tanto, la principal estación de autobuses de la ciudad informó que estaba saturada de personas que trataban de escapar de los disturbios. Se establecieron rutas extras de autobús y los revendedores cobraron hasta cinco veces más del precio habitual, informó la agencia de noticias AFP. "Es demasiado arriesgado permanecer aquí. Tenemos miedo de la violencia", dijo un trabajador de la construcción chino de 23 años.

De manifestación a motín

Los disturbios comenzaron el domingo cuando una manifestacion uigur -que protestaba por una pelea mortal entre uigures y chinos Han sucedida hace varias semanas en la provincia sureña de Guangdong- se tornó violenta.

"La protesta se convirtió velozmente en un motín" dijo Sarah Rainsford, corresponsal de la BBC en la región.

Desde hace varios años, las tensiones han ido creciendo en Xinjiang con el arribo de migrantes Han en la región, haciendo que la minoría uigur se concentre.

Lea: ¿Qué ocurre en China con los uigures? Muchos uigures sienten que el crecimiento económico los ha superado y se quejan de discriminación y disminución de oportunidades.

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