Japón, a elecciones generales

Taro Aso
Image caption Aso ha venido enfrentando una rebelión dentro de su propio partido.

El primer ministro de Japón, Taro Aso, llamó a elecciones generales tras sufrir este domingo una contundente derrota electoral en la capital, Tokio.

Los comicios se llevarán a cabo el próximo 30 de agosto.

El Partido Liberal demócrata (PLD) de Aso -el cual ha gobernado Japón casi de manera continua por más de medio siglo- perdió control de la Asamblea de Tokio.

La derrota electoral fue la sexta sufrida por su gobierno a nivel municipal en unas pocas semanas, pero fue la más fuerte.

Todos los sondeos de opinión sugieren que el opositor Partido Demócrata de Japón (PDJ) se encamina hacia una victoria en las elecciones generales.

Japón enfrenta una recesión y muchos ven a Aso como un primer ministro bastante débil.

Pugnas

De acuerdo con el corresponsal de la BBC en Tokio, Roland Buerk, Aso ha enfrentado una rebelión abierta por parte de los oponentes dentro de su propio partido, quienes prefieren desbancarlo y enfrentar al electorado bajo la figura de un nuevo líder en una fecha posterior.

La coalición gobernante sufrió una importante derrota en Tokio el domingo y estos comicios son vistos como una prueba de la opinión nacional.

Image caption La crisis económica ha contribuido a la caída de los niveles de popularidad de Aso.

Buerk señala que ante la crisis económica que enfrenta Japón, las equivocaciones y la aparente indecisión de Aso han provocado que su nivel de popularidad ronde apenas el 20%.

Si el opositor PDJ obtiene el poder en las elecciones generales, se marcaría un hito en ese país ya que el PLD ha gobernado Japón por mucho tiempo.

Sin embargo, Buerk indica que la oposición tiene sus propios problemas.

Recientemente, su líder Yukio Hatoyama debió disculparse luego que saliera a la luz pública que algunas personas que aparecían en la lista de donantes de su partido en realidad estaban muertas.

El LDP y su política interna

Salvo algunos meses caóticos a principios de la década de 1990, el LDP ha gobernado Japón por más de 50 años.

De hecho, la mayor parte de este tiempo, la política japonesa se ha desarrollado en su mayoría dentro del PLD más que entre el PLD y sus rivales.

Según Andre Vornic de la BBC, el PLD es esencialmente conservador pero allí la ideología no importa mucho: sus facciones importan más, cada una con una posición afianzada en el Parlamento y con su propio líder.

Éstas mantienen una alianza tradicional con varios sectores de la economía: la industria de la construcción, los empleados de correos, los agricultores y otros.

Además, de acuerdo con Vornic, la longevidad en el poder también ha vuelto borrosa la distinción entre el PLD y la burocracia estatal.

El sistema funcionó mientras el país prosperaba pero el desplome económico parece haber hecho explotar a este establecimiento corporativo que según los críticos, le ha dado al país una sucesión de primeros ministros débiles que han sido producto de las negociaciones y de los compromisos y no del talento genuino y del liderazgo.

Por contraste, el PDJ -esencialmente integrado por ex disidentes del PLD, socialistas y otros- se ha posicionado como un agente de cambio. Y aunque también ha sido salpicado por escándalos financieros, promete una ruptura con el pasado y cambios en torno a la burocracia.

Por primera vez, sostiene Vornic, una alternativa genuina parece emerger.

Políticamente trasnochado y desgastado por la recesión, Japón ha visto cómo se agota su modelo y cómo su posición global es amenazada.

Las encuestas parecen sugerir que los japoneses estarían listos para un cambio.

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