¿Nuevos ataques de viejos conocidos?

Vidrio roto tras atentado en Indonesia
Image caption El atentado parece tener el mismo sello de ataques anteriores.

Sólo unos minutos de una mañana de viernes fue necesario para que Indonesia reviviera los primeros años de este siglo; tiempo en que ataques con bombas, perpetrados por grupos islámicos radicales relacionados a Jemaah Islamiah, aterrorizaron al país.

Las bombas de este viernes parecen tener todas las características de aquellos atentados.

Los objetivos eran hoteles lujosos usados en su mayoría por extranjeros y ubicados en la zona más desarrollada de la capital, Yakarta. Uno de ellos, el Marriot, ya había sido atacado con anterioridad.

El método parece ser el mismo. Según los primeros informes se encontraron los cuerpos de dos atacantes suicidas en uno de los sitios del atentado.

Se parece demasiado a aquellos días malos. A los días de 2002 cuando una bomba en la turística isla de Bali causó la muerte a más de 200 personas; o en 2003, cuando el Marriot sufrió su primer ataque; o en 2004, cuando la embajada de Australia fue el objetivo; o un año más tarde -de nuevo en Bali- cuando atacantes suicidas se detonaron en restaurantes de la playa.

Jemaah Islamiah (JI), o una de sus tantas ramificaciones, ha sido acusada por cada uno de esos atentados. Y una vez más los ojos están puestos en ellos.

Pero el abanico de militantes en Indonesia ha cambiado desde entonces.

Mensaje escalofriante

Image caption La policía de Indonesia tiene la ayuda de Australia, EE.UU. y Reino Unido.

El ataque de 2002 dividió las opiniones dentro del grupo radical entre los que apoyaban este tipo de acciones contra blancos civiles, lo que hizo que se formaran pequeñas células más radicales.

Uno de estos grupos es liderado por un hombre llamado Noordin Mohammed, quien a pesar de los esfuerzos de la policía no ha sido detenido.

Como él hay otros que, según analistas, están activos y reclutan a nuevos miembros.

Además la repetida exposición por parte de la policía de células radicales que operan en el país es una prueba de que estos movimientos no han podido ser erradicados en su totalidad.

Pero sí se han debilitado.

La policía de Indonesia ha hecho cientos de arrestos en los últimos años. Gracias a la colaboración de Australia, Estados Unidos y el Reino Unido, entre otros, también a capturado o asesinado a muchos de los presuntos cabecillas.

Estas acciones han ocasionado que en las redes radicales haya una falta de experiencia y de pericia técnica.

Estos puntos débiles puede que hayan sido reforzados con pericia foránea. Quizás de Filipinas donde se vive un largo conflicto entre grupos radicales islámicos y fuerzas de seguridad nacional.

Otro factor que citan australianos expertos en seguridad es la reciente liberación de prisioneros de JI de cárceles en Indonesia, lo que ha podido revitalizar a grupos radicales.

Esta no es una hipótesis en la que todos están de acuerdo. Pero al final, este ataque era algo que se preveía por todo el éxito de la policía, la determinación de grupos como el de Noordin de permanecer fuertes y las operaciones que ahora son más pequeñas pero más móviles.

En 2005 los atacantes dejaron de usar carros bomba para utilizar explosivos adheridos a sus cuerpos, una táctica que se repitió este viernes en el centro político y económico de Indonesia.

Es un mensaje escalofriante. Uno que sonará alto y claro a lo largo de todo el país.

Lucy Williamson fue corresponsal de la BBC en Yakarta desde junio de 2006 a junio de 2009.

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