Rafsanjani echa más leña al fuego

Protestas en Teherán de los simpatizantes de Mousavi.
Image caption El discurso del ex presidente detonó nuevas protestas.

Aunque se suponía un llamado a la unidad, el discurso del ex presidente de Irán Ali Akbar Rafsanjani sirvió de detonante de unas nuevas protestas que evidencian que las divisiones entre los iraníes no han desaparecido.

Por las restricciones a la cobertura mediática de las oraciones de este viernes, era evidente que el gobierno estaba extremadamente nervioso ante las esperadas primeras palabras en público de Rafsanjani.

Algunos periodistas y simpatizantes de la oposición dijeron que tuvieron problemas para acceder a la ceremonia, que tuvo lugar en la Universidad de Teherán, y al propio Rafsanjani le habría sido difícil poder dar su discurso.

Un claro desafío

El llamado de Rafsanjani a abrir el debate sobre los resultados de las elecciones puede considerarse como un claro desafío al líder supremo iraní, el ayatola Ali Jamenei.

Image caption La policía utilizó gases lacrimógenos contra los opositores que marchaban junto a la Universidad de Teherán.

Hace cuatro semanas, desde el mismo púlpito, el líder supremo pidió cesar las discusiones sobre un desenlace electoral que, según dijo, había estado bendecido por Alá.

El ex presidente Rafsanjani jugó su mejor baza al referirse a su amistad con el fundador de la República Islámica, el ayatolá Jomeini.

¿Quién es quién?

Por eso citó sus palabras para referirse al derecho de la oposición a manifestarse.

Rafsanjani incluso pidió que se liberara de prisión a los manifestantes que fueron arrestados.

Contra el gobierno

Las señales del gobierno evidenciaban que no está en absoluto de acuerdo con su discurso.

La policía utilizó gases lacrimógenos contra los opositores que marchaban junto a la Universidad de Teherán y algunos de ellos fueron arrestados.

Pero una vez más, la oposición demostró su habilidad para sacar a la calle a miles de personas. Un sitio de internet dijo que había millones marchando en las calles de Teherán, pero con las restricciones impuestas a los medios extranjeros es imposible comprobarlo.

Por eso la situación sigue en punto muerto. A pesar de que las manifestaciones no se detienen, no hay síntoma de que vayan a conseguir la renuncia del presidente Mahmud Ahmadinejad.

Ahmadinejad está a punto de comenzar su segundo mandato -su estreno está previsto para el 2 de agosto-, pero su autoridad podría haberse visto seriamente debilitada.

Rafsanjani presentó un plan de cinco puntos para salir de esta situación, incluyendo la liberación de prisioneros y libertad para los medios de comunicación.

Pero es muy difícil que éste sea un plan bienvenido por el gobierno.

¿Apoyo de la cúpula?

Aunque Rafsanjani dijo que esta hoja de ruta refleja sólo una opinión personal, están fundamentadas en el asesoramiento de figuras bien posicionadas dentro de la cúpula del poder en Irán.

Por eso estas protestas no suponen sólo una lucha entre el pueblo iraní y aquellos que le gobiernan. Hay una auténtica división en el corazón de la República Islámica.

Las instituciones del gobierno iraní podrían ser las que rompan el bloqueo. La asamblea de expertos, un cuerpo de clérigos dirigida por Rafsanjani, tiene en teoría la misión de "supervisar la actuación" del Líder Supremo, e incluso de destituirlo.

Se trata de una poderosa herramienta que hasta el momento Rafsanjani no ha querido utilizar, al menos no públicamente.

El sistema político iraní

El parlamento, el Majlis, es el encargado de aprobar el nuevo gobierno de Ahmadinejad, quien planea hacer una reestructuración radical de su administración.

Si lo hace y elige tan sólo a miembros leales de su círculo más cercano podría tener problemas con el parlamento.

Así que, a pesar de los pedidos de unidad, es difícil hallar un espacio para el compromiso. Las palabras de Rafsanjani han vuelto a avivar el fuego de esta crisis.

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