Cuando los golpistas ganan elecciones

Golpe de Estado contra un presidente democráticamente electo, represión e instauración de un gobierno militar, condena de la comunidad internacional... No hablamos de Honduras, sino de Mauritania. Como en el país centroamericano, los golpistas mauritanos prometieron convocar elecciones. Y las ganaron. ¿Un modelo para los partidarios del presidente interino Roberto Micheletti?

Como Honduras, Mauritania es uno de los países más empobrecidos e institucionalmente más inestables de su región. El país africano, ubicado en la costa atlántica de África, en pleno desierto del Sáhara, se sitúa a la cola de la clasificación de países por índice de desarrollo humano publicada anualmente por el Programa de Desarrollo de Naciones Unidas (PNUD). Al igual que Honduras.

El 6 de agosto de 2008, los militares mauritanos, encabezados por el general Mohamed Ould Abdelaziz, derrocaron al presidente Sidi Ould Cheikh Abdallahi, el primer gobernante democráticamente electo del país africano. Una acción que guarda más de un punto en común con la que llevó a cabo el ejército de Honduras.

La retención por la fuerza del presidente Abdallahi fue bautizada por los militares como un "movimiento de rectificación". Desde entonces, el presidente pasó la mayor parte del tiempo bajo un arresto domiciliario desde el que siguió reclamándose sin éxito como presidente legítimo del país.

"El golpe de Estado en Mauritania se produjo porque la cúpula militar fue cuestionada por el presidente de la república. Algo así como lo que pasó en Honduras, hubo un intento de sustituir a los mandos militares sobre todo a Mohamed Abdelaziz que estaba a la cabeza del ejército y se produjo esta reacción", le comentó a BBC Mundo el experto en asuntos árabes José Luis Gómez Puyuelo, coordinador para el mundo árabe de la Fundación Seminario de Investigación para la Paz de Zaragoza, en España.

Como en el caso de Honduras, inmediatamente después del golpe, la comunidad internacional, encabezada por la Unión Africana, Naciones Unidas y la Unión Europea, condenó el golpe y no reconoció al gobierno de la junta militar. Estados Unidos, Francia y el Banco Mundial suspendieron todas las ayudas no humanitarias al país africano.

Durante los meses que siguieron al golpe, el país árabe se sumió en un clima de inestabilidad política en la que el gobierno militar se hizo cargo del control del país.

"Ha pasado un año de gobierno de la junta militar y en ese tiempo ha habido manifestaciones a favor y muchas en contra. En ese sentido, bajo mi punto de vista, las elecciones fueron un continuismo del golpe", indicó Gómez Puyuelo.

Convocatoria de elecciones

Image caption Los grupos políticos mauritanos acordaron la convocatoria de elecciones el 26 de junio en Senegal.

Un año después de la destitución por la fuerza de Abdalahi, el gobierno golpista convocó elecciones tras llegar a un acuerdo el pasado junio con el resto de grupos políticos mauritanos. Al menos en parte, aseguró Gómez Puyuelo, este proceso fue fruto de las presiones de la comunidad internacional.

"Una vez que se hicieron con el poder, ésta es una forma de cubrir el expediente. Si organizamos unas elecciones como nos dicen y nos presionan -la Unión Africana en el caso mauritano o la OEA en el de Honduras-, finalmente tendremos una continuidad disfrazada de una cierta legalidad, o mejor dicho, de la legitimidad que dan las elecciones. Pero seguimos igual: Mohamed Abdelaziz con el apoyo del ejército", apuntó el analista.

Finalmente, y tras una campaña en la que las denuncias de irregularidades se sucedieron, este domingo los resultados oficiales dieron como ganador al general golpista, Mohamed Abdelaziz, con un 52% de los votos.

Sus rivales políticos, Messaoud Ould Boulkheir y Ahmed Ould Daddah, obtuvieron un 16 y un 14% de los sufragios respectivamente.

Reacciones

Aunque los observadores internacionales de la Unión Africana, los únicos presentes en los comicios, confirmaron la transparencia del proceso, desde la oposición se acusó al gobierno de "golpe democrático" y se aseguró que el gobierno electo será una continuación del golpe.

"La gente que nos apoyó no cometió fraude, no mintió, no engañó. Es la vuelta de la democracia porque fui elegido en una votación transparente, democrática y libre", subrayó Abdelaziz.

La comunidad internacional, que condenó el golpe del verano pasado, se mostró cautelosa ante los resultados electorales del fin de semana.

El ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Bernard Kouchner, uno de los primeros cancilleres extranjeros en pronunciarse, aceptó que el proceso electoral no presentó "anomalías importantes", pero se abstuvo de reconocer al nuevo gobierno. Por su parte, la Comisión Europea consideró "prematuro" emitir un juicio al respecto.

Desde Nuakchott, la capital mauritana, el principal bloque opositor, el Frente Nacional de Defensa de la Democracia, acusó a la comunidad internacional de haber faltado a sus responsabilidades con el país africano.

Sólo un día después de los comicios, el general Mohamed Abdelaziz se presentó por primera vez como ganador de las elecciones. En su intervención, planteó la lucha contra el terrorismo y la pobreza como dos de sus prioridades. Al mismo tiempo, el ya presidente electo rechazó disolver la junta militar y anunció un aumento del poder del ejército en el país.

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