Obama, el “africano”

Obama
Image caption De nuevo, grupos ultra conservadores intentan poner en duda la ciudadanía de Obama.

En el Congreso de Estados Unidos un proyecto de ley pide a los futuros candidatos presidenciales a que, entre los documentos que tengan que presentar a la hora de inscribirse para las elecciones, esté su certificado de nacimiento.

Nada anormal, podría pensarse. Pero cuando se recuerda que algunos en EE.UU. siguen sospechando que el presidente Barack Hussein Obama no es estadounidense por nacimiento adquiere un significado político especial.

Es un nombre con demasiadas reminicencias extranjeras, para esta legión de escépticos, un nutrido y sobre todo ruidoso grupo que se cuenta entre quienes no eligieron a Obama presidente en noviembre del 2008.

Quienes dudan aseguran que Obama es africano, más específicamente keniano, o inclusomusulmán, dicen, confundiendo religión con gentilicio y seguramente desorientados por la sonoridad del nombre del mandatario.

El tema ha estado latente desde que Obama asomó como precandidato demócrata para la nominación presidencial, a pesar de que varios medios de comunicación y hasta empresas privadas de investigación han aclarado que el actual presidente nació en Hawai en agosto de 1961 de padre keniano y madre estadounidense.

Sin embargo, en los últimos días algunos programas de radio, de televisión y en blogs de corte ultra conservadorhan reactivado la polémica, que la mayoría de los medios “serios” consideran “una locura”.

Hacerse “el loco”

Una imagen de esa “locura” se vió en una reciente asamblea ciudadana en el estado de Delaware en la que el congresista republicano Mike Castle quería hablarle a sus electores sobre el polémico tema de la reforma del sector salud.

Pero como la nacionalidad presidencial es más importante, una mujer vestida de rojo, el color del Partido Republicano, se levanta exhibiendo una bandera estadounidense y su certificado de nacimiento para increpar al parlamentario sobre el descuidode “su gente” en meterle el ojo al origen de Obama.

“Por qué están ignorando su certificado de nacimiento. Él no es un ciudadano estadounidense, él es ciudadano de Kenia”, dice la mujer sin referirse por su nombre al presidente y entre el aplauso rabioso de muchos de los presentes.

El representante Castle le responde que “si se está refiriendo al presidente, él es ciudadano estadounidense”, pero parte de la concurrencia no parece convencerse con la afirmación y estalla en abucheos.

Al final, como para que no queden dudas de la fibra patriota de ninguno de los presentes y ante la propuesta de la mujer, la asamblea se toma un tiempo para recitar el tradicional Juramento de Fidelidad a la bandera de los EE.UU., incluido el congresista Castle.

“Por lo que sabemos”

Pero quienes abrigan esas dudas no son sólo unos “locos derechistas” más o menos anónimos de remotos parajes de esos que antropólogos, sociólogos o literatos podrían llamar el EE.UU. profundo.

En el Capitolio de Washington hay 82 legisladores promoviendo la ley sobre el certificado de nacimiento, que sin embargo, no ha sido considerada aún por el Comité de Inmigración de la Cámara de Representantes. Es muy posible que nunca dé ese primer paso legislativo y desaparezca archivada en la voluminosa Biblioteca del Congreso.

Este martes, uno de ellos, el representante republicanoJohn Campbell, tardó más de tres minutos en una entrevista en el canal de noticias CNBC para aceptar que el presidente Obama es ciudadano estadounidense, “por lo que puedo saber”, aclaró.

La legislación que copatrocina Campbell fue presentada a la consideración de la Cámara a principios de febrero de 2009, a menos de quince días de que la familia Obama se mudara a la Casa Blanca.

Prueba irrefutable

Algunos grupos de derechos civiles no han querido alimentar la polémica entrando en un torneo de conceptos y documentos con los escepticos del origen de Obama y simplemente se refieren a los estudios hechos por organizaciones independientes.

Una de ellas, FactCheck.org, un grupo de promoción de derechos de los consumidores, hizo su propia verificación de fuentes en Hawai y encontró la copia del famoso certificado, aparentemente legal y legítimo.

“Esto se está poniendo ridículo. Hay muchas otras cosas importantes en las que enfocarse, como la economía, los impuestos, la energía” dijo el director de Salud de Hawaii, Chiyone Fukino en declaraciones a la prensa local dadas en noviembre pasado.

En ese entonces Fukino decía esperar que el certificado sirviera para zanjar la polémica porque, según dijo “necesitamos trabajar”. Hasta ahora la prueba irrefutable no ha sido tal.

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