El talón de Aquiles de "SuperSarko"

El presidente de Francia, Nicolás Sarkozy
Image caption Acostumbrados a un "presidente orquesta", la noticia del malestar de Sarkozy trajo asombro.

Francia acaba de descubrir de un día para otro que su "hiperpresidente" tiene límites, y el resultado es un asombro generalizado.

El repentino colapso que Nicolas Sarkozy sufrió cuando trotaba el domingo ha levantado una ola de dudas sobre la capacidad del presidente francés para mantener el ritmo frenético de sus dos primeros años de gestión.

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Acostumbrados en este tiempo a un jefe de Estado que estuvo en todo, desde cumbres internacionales hasta sucesos deportivos, desde detalles de gobierno hasta eventos sociales, los franceses se preguntan ahora qué queda del líder al que algunos apodaron "Super Sarko".

"Contexto de fatiga"

Sarkozy, de 54 años, estuvo internado casi 20 horas entre el domingo y el lunes en un hospital militar donde le realizaron diversos análisis para determinar los motivos de su desmayo menor.

Según informó la presidencia francesa, Sarkozy sufrió un malestar lipotímico causado por el esfuerzo físico que realizó un día de mucho calor, "en un contexto de fatiga" relacionada con su carga laboral.

El comunicado oficial indicó que los médicos descartaron que el incidente tuviera causas o consecuencias cardíacas, neurológicas o de metabolismo. Aunque no prescribieron ningún tratamiento específico, recomendaron al presidente un "reposo relativo" durante algunos días.

Sarkozy canceló sus actividades del lunes y martes, pero está previsto que presida el miércoles la última reunión con su gabinete antes de las vacaciones de verano.

"Mil señales"

Allegados a Sarkozy y medios franceses vincularon el incidente a su estilo de trabajo sin pausa, así como a frecuentes actividades de jogging o ciclismo y a una dieta que el mandatario, 13 años mayor que su esposa, la ex supermodelo Carla Bruni, sigue para perder peso.

"¿El hiperpresidente tendrá que cambiar su modo de vida?", se preguntó el vespertino francés Le Monde. "Es poco probable que la imagen de un 'presidente que gobierna' -como a él le gusta definir- (...) salga intacta de Val-de-Grâce, donde Sarkozy estuvo hospitalizado", agregó.

"¿Estamos seguros de que Francia reclama un hiperpresidente?", se interrogó el diario católico La Croix en su editorial de este martes. "Un buen presidente puede bastar", respondió.

El matutino regional La Montagne afirmó que "el omnipresidente tiene límites que su organismo acaba de recordarle, colocándolo bajo la observación permanente de los franceses".

"Nicolas Sarkozy no será nunca más el mismo", sostuvo otro diario regional, La Nouvelle République du Centre-ouest.

"El jefe del Estado edificó su imagen de luchador, incluida su apariencia física, sobre sus cualidades innegables de deportista. Probablemente todavía lo hará", agregó. "Pero tendrá, sin interrupción, en su cuerpo, pero también en sus allegados, mil señales que le dirán que tenga cuidado".

¿Fortalecido?

Sin embargo, el analista político francés Jean-Luc Parodi expresó dudas de que los consejos médicos y las presiones del entorno presidencial puedan realmente cambiar el estilo de Sarkozy.

"Quizás (su malestar) lo va incitar a elegir entre lo que es fundamental y lo que no lo es tanto", dijo Parodi en diálogo con BBC Mundo.

"Pero en el fondo, no creo que eso cambie su manera de dirigir el país, porque cada uno tiene su carácter, su modo de concebir la acción, y la gente no cambia de golpe", agregó.

Otro analista político francés, Dominique Wolton, sostuvo que la imagen de "hiperpresidente" de Sarkozy puede incluso salir reforzada.

"Su entorno ha aprovechado para acentuar la imagen de 'hombre más joven que su edad', que hace demasiado, vive a un ritmo maratoniano", dijo Wolton en una entrevista con el diario suizo Le Temps. "Es la paradoja de una lógica de comunicación que enfatiza el lado extremo del hombre".

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