Traficantes afganos, objetivo militar de EE.UU.

Plantación de amapolas en Afganistán
Image caption Los narcotraficantes afganos que están en la lista del Pentágono pueden ser abatidos por el ejército de EE.UU.

50 supuestos narcotraficantes ligados al Talibán pueden ser capturados "vivos o muertos" por las fuerzas estadounidenses en Afganistán, según publica el periódico New York Times.

De acuerdo al diario estadounidense, dos generales dijeron ante el Congreso de Estados Unidos que la política de perseguir militarmente a los supuestos traficantes es legal y se enmarca en las normas de compromiso militar y la ley internacional.

En el informe del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, que se hará publico esta semana, se describe la medida como una estrategia imprescindible para interrumpir el flujo de dinero del narcotráfico al Talibán.

Pero según comentó a la BBC Fabrice Pothier, analista de Carnegie Europa en Bruselas, Richard Holbrocks -enviado especial de EE.UU. a la región- ya había anunciado el cambio de planes hace unos meses, durante la reunión del G8.

La inclusión en la lista de blancos significa que los supuestos traficantes son considerados objetivos al igual que los líderes insurgentes, y que pueden ser capturados "vivos o muertos".

De hecho, varios individuos sospechoso de tener lazos con el narcotráfico han sido apresados y otros muertos por el ejército estadounidense desde que la nueva política entró en vigor a principios de este año, afirma el New York Times.

Preocupación

Esto representa un cambio trascendente en la política de Estados Unidos contra el narcotráfico en Afganistán.

Image caption Se estima que de la región de Halmand sale el 90% del opio que se consume en el mundo.

Durante años, la estrategia estadounidense se concentró en la destrucción de las plantaciones afganas de amapolas, sobre todo en la provincia de Helmand, en el sur del país, de las que se extrae la mayor parte del opio que se consume en el mundo.

Sin embargo, Richard Holbrooke dijo en marzo que los esfuerzos para erradicar el cultivo de amapola no habían dado resultados y que no habían logrado impedir que el Talibán se nutriera del dinero del tráfico de drogas.

Con todo, la nueva estrategia genera algunas dudas.

El analista Fabrice Pothier opinó que "los talibanes tienen diferentes fuentes de financiación, provenientes de Pakistán y del Golfo, y de hecho el dinero de las drogas representa una pequeña parte de sus ingresos".

Por otro lado, Pothier añadió que algunos aliados de la OTAN habían expresado preocupación por las implicaciones legales de esta nueva política, cuando se propuso el año pasado un compromiso militar mayor para combatir a los narcotraficantes afganos.

Para el analista, la pregunta fundamental es si esta nueva estrategia será efectiva.

"Por ejemplo, si miramos hacia América Latina, perseguir a los grandes narcos no necesariamente es efectivo, lo efectivo es apuntar a las infraestructuras y los flujos de financiamiento, a las estructuras legales que se alimentan de ese dinero", concluyó Pothier.

Continúa la violencia talibán

Mientras se conocen los detalles del cambio de política de Estados Unidos en la región, la violencia talibán no da tregua en Afganistán.

Este lunes, un grupo de insurgentes atacó con cohetes un complejo gubernamental y un cuartel policial en la ciudad de Pul-i-Alam, cerca de la capital afgana.

De acuerdo con el corresponsal de BBC en Kabul, Martin Patience, este tipo de agresiones son habituales y buscan debilitar al gobierno afgano.

Pero, como señala Patience, estos ataques preocupan especialmente al producirse a sólo diez días de las elecciones presidenciales.

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