Excéntrico, condenado a muerte y premio Nobel

Kim Dae-Jung, expresidente de Corea del Sur.
Image caption Durante décadas, Kim Dae-jung fue la voz de la oposición al gobierno militar de Corea del Sur.

El ex presidente de Corea del Sur Kim Dae-jung, quien ganó el premio Nobel de la Paz en 2000 por su política de diálogo con Corea del Norte, falleció en Seúl a los 85 años de edad.

La vida de Kim Dae-jung, que acabó siendo Premio Nobel de la Paz y uno de los líderes más preeminentes de la historia de su país, estuvo salpicada de capítulos difíciles: un secuestro, varias detenciones, palizas, exilio y una condena a pena de muerte.

Kim Dae-jung nació el 3 de diciembre de 1925. Sus padres eran granjeros de clase media en la región de Cholla, en el suroeste de Corea, una región cuyos habitantes eran considerados como ciudadanos de segunda por buena parte de los coreanos de la época.

Antes de graduarse en comercio, Kim ya había fundado su propia compañía naviera. Poco después, entró en política.

En 1961 fue elegido a la Asamblea Nacional y se hizo popular por sus críticas contra el régimen autoritario del general Park Chung-hee, que había tomado el poder en un golpe militar.

Oposición al gobierno militar

En poco tiempo, Kim se convirtió en la principal voz de la oposición, aunque en 1971 –a pesar de haber obtenido el 46% de los votos- fracasara en su carrera presidencial.

Sólo un mes después sobrevivió al primero de los cinco intentos de asesinato que padeció en su vida: aparentemente, un camión obligó a su auto a salirse de la carretera. Dos personas murieron en el incidente, pero Kim escapó con una herida en una pierna que lo dejaría cojo de por vida.

Pocos años después, en 1973, agentes surcoreanos lo secuestraron en Tokio, supuestamente en respuesta a sus abiertas críticas a la intención del general Park de reformar la constitución para obtener más poder.

Fue trasladado a Seúl donde se rumoreó que salvó la vida gracias a la intervención a su favor del embajador de los Estados Unidos.

Pena de muerte

Image caption En 1990 Kim Dae-jung llevó a cabo una huelga de hambre en protesta contra el gobierno militar de su país.

A este episodio siguieron años de cárcel, arresto domiciliario y exilio.

Aunque el general Park murió asesinado en 1979, otro militar, el general Chun Doo-Hwan, lo sucedió en el poder. Kim fue acusado de insurrección y sentenciado a pena de muerte.

Tras una nueva intervención del gobierno de los Estados Unidos, la pena le fue conmutada por otra 20 años de prisión y en 1982 marchó a vivir a Boston, donde fue profesor en la Universidad de Harvard.

De regreso a Seúl, en 1985, permaneció bajo arresto domiciliario y, una vez más, se convirtió en la voz de la oposición.

Llegada a la presidencia

Recuperada la libertad, Kim presentó dos candidaturas fallidas a la presidencia antes de conseguir sus propósitos. En 1997, en el peor momento de la crisis económica de los '90 en Asia, fue nombrado presidente Corea del Sur.

Su llegada a la presidencia fue el primer traspaso de poderes pacífico y democrático desde la fundación del país en 1948.

El rasgo principal de su mandato fue un cambio sustancial en la actitud hacia el vecino del norte.

Kim puso en marcha una política de acercamiento a Corea del Norte –la llamada "Sunshine Policy" o "política del sol que brilla"- que se basaba en el diálogo con el Partido Comunista norcoreano como paso previo a una eventual reunificación.

Nobel de la Paz

Image caption Reunión histórica entre Kim Dae-jung y el líder norcoreano Kim Jong-il en 2000.

En 2000, Kim fue el primer coreano galardonado con el premio Nobel de la Paz, en buena medida gracias a su intento de mejorar las relaciones entre las dos Coreas.

"Una causa con la que se mantuvo comprometido hasta el final. Hace sólo unas pocas semanas, en su última entrevista grabada, el expresidente aseguró a la BBC que a pesar del deterioro actual de las relaciones entre Corea del Norte y del Sur, el diálogo sigue siendo la única opción", apuntó el corresponsal en Seúl de la BBC, John Sudworth.

Aunque en material económica, su gobierno consiguió salvar a Corea del Sur de la bancarrota, muchas de las reformas que prometió no llegaron a llevarse a cabo.

Durante el último año de mandato de Kim, su anunciada lucha contra la corrupción sufrió un duro revés cuando sus dos hijos fueron acusados de soborno.

A pesar de estas sombras, Kim Dae-jung se aseguró un lugar especial en la historia de su país gracias al coraje y persistencia que demostró a lo largo de tantos años de lucha a favor de una mayor libertad política.

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