Última actualización: viernes, 21 de agosto de 2009 - 14:58 GMT

Lockerbie: ¿asesino en masa o héroe?

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EE.UU. y Reino Unido criticaron con dureza el recibimiento del ciudadano libio Abdelbaset Ali al-Megrahi, el único condenado por el atentado en 1988 contra un avión de PanAm en el que murieron 270 personas, que fue acogido por una multitud en Trípoli tras ser liberado por las autoridades escocesas.

Reino Unido se sumó a las críticas de Estados Unidos y advirtió sobre las serias repercusiones diplomáticas que tal bienvenida puede acarrear para Libia.

La oficina del primer ministro británico informó que Gordon Brown había escrito una carta al líder libio Muammar Gaddafi pidiéndole que al-Megrahi fuera recibido con discreción y sensibilidad hacia las víctimas.

Según pudo saber la BBC, el Ministerio de Exteriores británico está considerando la posibilidad de suspender un viaje real del príncipe Andrés a Libia, prevista para septiembre con el objetivo de promover el comercio.

La visita del príncipe, representante especial del Reino Unido para el comercio e inversiones, iba a ser la tercera a ese país y no había sido anunciada públicamente.

Razones humanitarias

El secretario escocés de Justicia, Kenneth MacAskill, dijo que la medida que liberó al condenado se tomó por razones humanitarias. Al-Megrahi sufre desde hace varios años de cáncer de próstata y los médicos han dicho que la enfermedad es terminal.

"Él no mostró ninguna compasión hacia las víctimas (...) pero eso no es un motivo para que le neguemos compasión a él y su familia en sus últimos días de vida. Nuestro sistema judicial exige que la Justicia sea servida, pero hay que mostrar compasión", señaló MacAskill.

Un avión especialmente fletado para llevar a al-Megrahi a Trípoli despegó del aeropuerto de la ciudad de Glasgow pasado el mediodía de este jueves.

Cientos de personas recibieron la aeronave ondeando banderas libias y escocesas cuando esta aterrizó en el aeropuerto de Trípoli, hacia las 18:30 horas GMT.

Vestido con un traje negro, al-Megrahi bajó del avión de la mano de Seif Al-Islam, uno de los hijos de Muammar Gaddafi.

Según el corresponsal de la BBC, Christian Fraser, en pocos minutos al-Megrahi fue sacado del aeródromo para ir a reunirse con Gaddafi.

Indignación en EE.UU.

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La decisión de liberarlo para que pueda morir en Libia se produjo a pesar de las protestas de Estados Unidos, que quería que cumpliera la totalidad de su sentencia de 27 años de cárcel.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, lamentó "profundamente" la medida adoptada por las autoridades escocesas y dijo que se trataba de "un error".

El mandatario estadounidense explicó que su gobierno pidió a las autoridades libias que al-Megrahi no sea recibido como un héroe en su país y sea puesto bajo arresto domiciliario.

Previamente la Casa Blanca había emitido un comunicado en el que señalaba que "Estados Unidos está profundamente decepcionado por la decisión del gobierno de Escocia".

Reacciones

Hemos estado en contacto con el gobierno escocés, indicándoles que estamos en contra. Pensamos que se trata de un error

Barack Obama, presidente de EE.UU.

Según la corresponsal de la BBC en Trípoli, Rana Jawad, aunque las autoridades libias no han realizado ningún comentario sobre la liberación de Al-Megrahi, probablemente la consideran un triunfo.

El exembajador de Libia en Londres, Ahmed Zwei, aseguró que al-Megrahi merecía la gratitud de su país.

"Consideramos a Megrahi como un luchador que se sacrificó por su país y merece nuestro respeto", afirmó Zwei a la agencia de noticias francesa AFP.

Por otro lado, el gobierno británico ha expresado su malestar por el recibimiento que Libia dio a al-Megrahi.

"Obviamente, ver a un asesino en masa recibido como un héroe en Trípoli me disgusta profundamente, sobre todo por los familiares de las víctimas de Lockerbie", comentó a la BBC el ministro de Exteriores británico, David Miliband.

El canciller negó rotundamente la posibilidad de que el Reino Unido hubiera apoyado la liberación de al-Megrahi como forma de favorecer las relaciones comerciales y diplomáticas con Trípoli.

Rabia de los familiares

Ali al-Megrahi

La liberación de al-Megrahi ha provocado la indignación de algunos los familiares de las víctimas del atentado.

Al-Megrahi, de 57 años, fue condenado por asesinato y encarcelado en 2001 por la explosión del vuelo 103 de PanAm sobre la localidad escocesa de Lockerbie, que dejó 270 muertos, incluyendo 11 personas que se encontraban en tierra. La bomba había sido colocada en la bodega de la aeronave.

Su liberación ha provocado la indignación de algunos los familiares de las víctimas del atentado. Otros, sin embargo, piensan que tal vez fue condenado injustamente.

Kara Weipz, de Nueva Jersey, quien perdió a su hermano en el atentado, aseguró "que se trata de un gran insulto y es absolutamente vergonzoso".

"No voy a mostrar compasión por alguien que no mostró ningún arrepentimiento", dijo Weipz.

"Creo que ha de morir en prisión. ¿Porqué ha de regresar a Libia?", señaló la mujer.

Sin embargo, el portavoz de los familiares de las víctimas británicas, Jim Swire, cuya hija Flora murió en el atentado, reiteró su certidumbre de que Al-Megrahi "no tuvo nada que ver" con el atentado.

"No creo ni por un instante que este hombre estuviera involucrado en la manera en la que se consideró que lo estuvo", señaló Swire.

Se reclama inocente

Me he tenido que enfrentar a una terrible elección: arriesgarme a morir en prisión con la esperanza de que mi nombre sea limpiado una vez muera o volver a casa aún llevando el peso de un veredicto de culpabilidad, que ahora nunca será levantado

Ali al-Megrahi, condenado por el atentado de Lockerbie de 1988

Por otro lado, en un comunicado emitido antes de su partida de Escocia, al-Megrahi volvió reivindicar su inocencia.

"Los días de vida que me quedan los estoy viviendo bajo la sombra de la equivocación de mi condena", indicaba el documento.

"Me he tenido que enfrentar a una terrible elección: arriesgarme a morir en prisión con la esperanza de que mi nombre sea limpiado una vez muera o volver a casa aún llevando el peso de un veredicto de culpabilidad, que ahora nunca será levantado", señaló al-Megrahi.

"La elección que he hecho es una cuestión de pena, decepción y enojo, que temo nunca podré superar", agregó.

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