Lockerbie y sus interrogantes

Memorial de Lockerbie
Image caption Algunas personas temen que la verdad nunca emerja.

La decisión de liberar a Abdelbaset Ali al-Megrahi -la única persona condenada por el ataque más sangriento contra civiles estadounidenses hasta los atentados del 11 de septiembre de 2001- requirió un balance entre justicia y compasión, como sostiene la justicia escocesa.

Pero, desde luego, hay mucho más que eso.

El regreso de Al-Megrahi a Libia cierra un largo capítulo en la historia legal de Escocia, territorio del Reino Unido con un sistema judicial independiente.

Sin embargo, permanecen interrogantes y muchos creen que nunca podrá conocerse toda la verdad sobre el atentado del 21 de diciembre de 1988.

Ese día, el Boeing 747 de la compañía Pan Am, que se dirigía de Londres a Nueva York, estalló en el cielo sobre la localidad escocesa de Lockerbie. Murieron los 259 ocupantes del avión, 189 de los cuales eran estadounidenses, y 11 personas que estaban en tierra.

Pistas y conclusiones

El corresponsal de temas escoceses de la BBC Reevel Alderson dice que la recolección de evidencias comenzó inmediatamente, y en menos de una semana los detectives anunciaron que el desastre había sido causado por la explosión de una bomba colocada en un equipo de música portátil.

Image caption La liberación de Al-Megrahi ha sido tan controvertida como el proceso en su contra.

Durante las semanas siguientes las recuperación de secciones enteras de la nave permitió a los especialistas elaborar sus primeras teorías y las sospechas iniciales recayeron en Ahmed Jibril, jefe del grupo del Frente de Liberación Palestina - Comando General (PFLP-GC, por sus siglas en inglés), organización con sede en Siria.

Fuentes de inteligencia sugirieron que Jibril trabajaba para Irán.

En declaraciones a la BBC, Dick Marquise, jefe del Buró Federal de Investigaciones (FBI por sus siglas en inglés) a cargo de las pesquisas del caso, dijo que no pudieron encontrarse vínculos entre los palestinos y el atentado de Lockerbie.

"Nunca hallamos evidencias. Ni una sola evidencia para mostrar en los tribunales que pudiera condenar a algún funcionario iraní o a Ahmed Jibril por la voladura del avión".

Pero el doctor Jim Swire, presidente de la asociación de víctimas británicas del vuelo 103 de PanAm, quien perdió en el atentado a su hija Flora, estima que aún hay razones para sospechar que el grupo palestino operaba con el apoyo de Siria y bajo las órdenes de Irán, y dice que las autoridades británicas esconden evidencias.

El analista de BBC Mundo Marcelo Justo explica que a finales de la década de los años 80 y principios de los 90 las pistas apuntaban a Siria e Irán, y toda la información que se daba a los familiares de las víctimas y que se filtraba a la prensa señalaba en esa dirección, pero el acento cambió más tarde y se comenzó a hablar de la implicación libia.

Todo esto coincidió con la Primera Guerra del Golfo cuando tanto Londres como Washington perseguían el mejoramiento de las relaciones con Siria e Irán, y en el caso sirio, además, intentaban conseguir el apoyo de Damasco contra Saddam Hussein

¿Chivo expiatorio?

Las investigaciones de Scotland Yard y agencias las estadounidenses FBI y CIA comenzaron a concluir que Libia estaba implicada en el atentado y apuntaron a la autoría de dos ciudadanos libios: Abdelbaset Al-Megrahi y Al-Amin Jalifa Fahima.

Debido a que Trípoli se negó a entregar a los sospechosos, las Naciones Unidas establecieron sanciones contra el país árabe en 1992, hasta que en 1999 el líder libio, Muammar Gaddafi, entregó a los dos acusados para que fueran juzgados en Holanda.

Image caption Fue el más mortífero ataque contra civiles estadounidenses hasta el 11 de septiembre de 2001.

En enero de 2001, Al-Megrahi fue condenado y sentenciado a veintisiete años de cárcel y el segundo acusado fue absuelto.

Al-Megrahi fue reconocido por uno de los testigos, Tony Gauci, como la pesona que compró en su tienda en Malta una pieza de ropa hallada en la maleta que contenía la bomba.

La conexión maltesa se volvió vital y los abogados defensores de Al-Megrahi arguyeron que la bomba pudo haber sido colocada en el avión en Londres y no en la isla de Malta como se concluyó en el juicio.

Reevel Alderson, el corresponsal de temas escoceses de la BBC, destaca que no obstante persisten dudas sobre la manera en que se manejó la evidencia incriminatoria, y también sobre el modo en que se procedió con Gauci en la ronda de identificación de sospechosos.

Documentos clasificados del caso, además, permanecerán secretos, luego de que el gobierno británico indicara que desclasificarlos iría en detrimento de la seguridad nacional.

Todo esto, como explica Alderson, ha alimentado teorías sobre la posibilidad de que Al-Megrahi, quien se sigue declarando inocente, haya sido un chivo expiatorio conveniente para ocultar una supuesta conspiración internacional de grandes implicaciones.

¿Petróleo y gas?

En octubre de 2002, el gobierno libio ofreció una compensación de unos US$10 millones por cada víctima del atentado y el 15 de agosto del año siguiente aceptó formalmente la responsabilidad.

Como recompensa a Trípoli por su denuncia contra el terrorismo internacional y por adherirse a las normas y reglas de no proliferación nuclear, la ONU le levantó las sanciones que le había impuesto desde hacía una década.

Douglas Fraser, editor y analista económico de BBC Escocia, explica que Trípoli había dejado claro que la liberación de Al-Megrahi era necesaria en el proceso de inserción del país en la comunidad internacional.

Sin sanciones, y excluida de la lista de estados parias, Libia ha visto una expansión de su sector económico alimentada por el creciente apetito mundial de petróleo.

Antes del descubrimiento de ese recurso, Libia era uno de los países más pobres del mundo. Hoy en día hay pocas economías como la libia que son tan dependientes de un sólo recurso: el 95% de sus ingresos por exportaciones procede de productos relacionados con el crudo, manifiesta Fraser.

Libia también es vista como una alternativa de suministro de gas a Europa para evitar la total dependencia de Rusia.

Y las oportunidades de negocios en el país africano son un factor decisivo en las relaciones con Trípoli. BP, Shell y BG Group tienen acuerdos de cooperación con Libia en la explotación de petróleo y gas.

BP es el actor británico más importante en ese terreno al haber firmado hace dos años un acuerdo para la explotación de esos recursos, dice Fraser.

Pero la cancillería británica ha negado en reiteradas ocasiones que se haya llegado a algún acuerdo con Libia sobre la liberación de Al-Megrahi a cambio de oportunidades de negocio.

Las familias

Familiares de las víctimas del atentado han mostrado pesadumbre por la liberación de Al-Megrahi

Portavoces de los familiares en Estados Unidos siguen acusando a los servicios secretos libios y a Muammar Gaddafi

La estadounidense Susan Cohen, que perdió en el atentado a su hija Theodora, dijo que la decisión "demuestra que el poder del dinero y del petróleo cuenta más que la justicia".

Familiares británicos, por su parte, aún sostienen que existen motivos para seguir sospechando de los extremistas palestinos con apoyo de Siria y bajo órdenes de Irán, y en consecuencia reclaman otra investigación.

El doctor Swire reiteró su certidumbre de que Al-Megrahi "no tuvo nada que ver" con el atentado.

"No creo ni por un instante que este hombre estuviera involucrado en la manera en la que se consideró que lo estuvo".

Los británicos sostienen que no se detendrán hasta "hasta responder a todas las preguntas que han quedado sin respuestas".

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