Un escándalo que se niega a desaparecer

Megrahi hospitalizado en Trípoli
Image caption La liberación anticipada de Megrahi y su recepción en Libia alimentaron duras críticas contra Gran Bretaña.

Tal vez ninguno de los involucrados imaginó que el tema iba a causar tal escándalo, pero diez días después de la liberación -por razones humanitarias- del único condenado por el atentado contra un avión de Pan Am donde murieron 270 personas, el debate no muere.

Ahora al que le tocó el turno de salir a dar la cara fue al ministro de Justicia del Reino Unido, Jack Straw, quien negó que el gobierno hubiera dado luz verde al ejecutivo escocés para poner en libertad a Abdelbaset al-Megrahi -condenado por el caso Lockerbie- en salvaguarda de los "intereses prioritarios" de una mayor apertura comercial y mejores perspectivas en las negociaciones petroleras con el líder de Libia, Mummar Gaddafi.

El ministro británico de Justicia, Jack Straw, afirmó que el gobierno escocés resolvió el asunto de forma independiente.

Según dijo, Escocia -territorio del Reino Unido con un sistema judicial independiente- tenía el poder tanto para liberar al condenado por la voladura del avión sobre territorio escoces, en 1988, como para rechazar su traslado sin interferencia de Londres, y "no había nada que Libia pudiera hacer al respecto".

Sus declaraciones se producen luego que se publicaran documentos que muestran que Straw dio marcha atrás en su intención de excluir a Al-Megrahi de una lista de presos beneficiados por un pacto de transferencia de prisioneros firmado entre Londres y Trípoli en 2007.

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Según publicó el domingo el periódico The Sunday Times, este acuerdo facilitó el camino para que poco después la petrolera británica BP cerrara con el gobierno libio un negocio de exploración de unos US$15.000 millones, lo que habría rebautizado el escádalo por Lockerbie como "presos por petróleo".

Como explica el periodista de la BBC Gary O'Donoghue, el acuerdo de BP se había estancado tras ser firmado en mayo de 2007, y sólo se ratificó con el cambio de parecer de Straw, quien alegó que por "intereses prioritarios" Megrahi no podía ser excluido del pacto de intercambio de prisioneros.

Straw descalificó la vinculación del Times como "absurda", e insistió en que a pesar de que Megrahi sí fue finalmente incluido en la lista de presos amparados por el acuerdo de 2007, de todas formas fue liberado por anticipado por motivos de salud y como acto de misericordia autónomo de su homólogo escocés, Kenny MacAskill, y no bajo los términos del pacto.

Es "obvio"

Image caption El hijo de Gaddafi dijo que no era "ningún secreto" que el pacto petrolero estaba vinculado con el caso Megrahi.

A pesar de la versión oficial del gobierno británico, en Trípoli el hijo de Gaddafi afirmó el fin de semana que "no es ningún secreto" que los acuerdos petroleros y comerciales entre Libia y Reino Unido estuvieron relacionados con los esfuerzos por la liberación de Megrahi y su regreso a Trípoli.

De acuerdo con Seif Al-Islam Gaddafi, el vínculo es "obvio". Sin embargo, también él insistió en que la puesta en libertad del hombre condenado por organizar un atentado que se cobró 270 vidas, finalmente no tuvo que ver con el pacto de tranferencia de prisioneros, sino con una decisión independiente de la justicia escocesa.

De todas formas, la oposición británica se está valiendo del escándalo para cebarse en el gobierno del Partido Laborista, al cual podría derrotar en las próximas elecciones generales de acuerdo con las encuestas de opinión.

El líder del Partido Conservador David Cameron ha mostrado su desconformidad con la decisión de liberar por anticipado a Megrahi -quien sufre de cáncer de próstata-, y ahora además pedirá explicaciones directas al primer ministro Gordon Brown sobre las negociaciones con Trípoli.

El Partido Liberal Demócrata dijo, por su parte, que las cartas que muestran el cambio de parecer de Straw con respecto a la inclusión de Megrahi en la lista de prisioneros, son la evidencia más sólida de que Gran Bretaña negoció con Megrahi a la ahora de asegurar sus intereses comerciales con Libia.

Y mientras se cuece una nueva tormenta política en las Islas Británicas, en el norte de África comienzan las celebraciones por los 40 años de Gaddafi en el poder.

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