Menos opio para insurgencia y corrupción

Campesinos afganos en una plantación de amapola
Image caption En la provincia de Helmand se planta más de la mitad de la amapola que produce Afganistán.

Los cultivos de amapola -la planta que se transforma en opio, la materia prima de la heroína- se han visto considerablemente reducidos en Afganistán, principal exportador de la droga al mundo, dice Naciones Unidas.

La Oficina de la ONU contra las Drogas y el Crimen calcula que la plantación de amapola ha caído en torno al 22% en un año, y como consecuencia, la producción de opio se ha reducido también, en un 10%.

La ONU indicó que una de las razones para explicar esta disminución es que previamente la producción de amapola era 27 veces más rentable que sembrar trigo. Hoy en día sólo lo es dos veces más.

La disminución de los cultivos ha sido particularmente significativa en la provincia de Helmand, aunque los niveles de cultivo allí todavía superan los que existían cuando las tropas británicas ingresaron a controlar el territorio hace tres años.

La noticia significa que menos dinero proveniente del tráfico de drogas caerá en manos del Talibán, dice el corresponsal de la BBC Mattia Cabitza, y que menos heroína ingresará en Europa y Medio Oriente, donde alimenta la drogadicción y el crimen.

Pero la ONU aclara que, en Afganistán, las ganacias que genera el cultivo de amapola continúan financiando la insurgencia y alimentando la corrupción, dos males que amenazan la legitimidad del estado.

Sin embargo, esto constituiría un notable viraje para el grupo Talibán, que cuando estaba en el poder perseguía con encono el cultivo de amapola y la producción de opio, pues van en contra de su estricta interpretación de los preceptos islámicos.

El informe llega en vísperas de una reunión en París en la que funcionarios estadounidenses y europeos discutirán la estrategia a seguir en el país.

Mientras, continúa el recuento de los votos de las elecciones de agosto, que han sido denunciadas por "fraude masivo". En cuanto a la seguridad, la situación se ha deteriorado en los últimos meses y las bajas en las tropas extranjeras han superado todos los registros.

Un poco de optimismo

Image caption Abdul Rashid ahora cultiva cebada, pero se lamenta porque no le da para alimentar a su familia, dice.

La producción de opio en Afganistán se concentra en el sur del país, donde la presencia de los talibanes es más fuerte. A pesar de que hay 20 provincias afganas "libres de amapola", Helmand es todavía "zona roja": alrededor del 60% de los cultivos se producen allí.

La reducción de cultivos en Helmand podría deberse, según Cabitza, a una aplicación más estricta de las leyes, así como también a la distribución de semillas de trigo y fertilizantes.

Sin embargo, para muchos productores la plantación de amapola sigue siendo la alternativa más rentable.

Mohammed Jawar, un campesino de la localidad de Lashkar Gah, explica que este año plantará trigo, tomates, papas y melones. "El gobierno no nos deja plantar amapola. Si viviera un poco más lejos, plantaría amapola. Sé que la amapola da mucho trabajo, pero ¿qué se va a hacer?", dice.

Como explica desde Kabul el corresponsal de la BBC Chris Morris, aunque el precio del opio ha caído a su nivel más bajo en 10 años y la diferencia con las ganacias que dan otros cultivos no es tan grande, es difícil para muchos cambiar de rumbo.

Por otro lado, Afganistán posee grandes reservas de opio ya procesado que podría volcar al mercado cuando quisiera.

Y sin embargo, el informe de la Oficina contra las Drogas y el Crimen es una buena noticia, extraña en tiempos de pesimismo generalizado en relación a Afganistán, sostiene Cabitza.

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