La "Farcificación" del Talibán

Cultivo de opio en Afganistán
Image caption La ONU afirma que los cultivos de amapola se han reducido dramáticamente.

Un nuevo informe de Naciones Unidas indica que se ha registrado una aguda caída en la producción de opio en Afganistán.

Según la Oficina de la ONU contra las Drogas y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés), se estima que los cultivos de amapola han bajado 22% en un año, mientras que la producción de su derivado, el opio, se ha reducido en 10%.

Las autoridades están elogiando las cifras como evidencia de una victoria en la lucha contra la droga en ese país, cuyos ingresos son utilizados para financiar la insurgencia del Talibán.

Sin embargo, no es muy fácil separar los factores positivos de la noticia de otros datos menos benignos.

En los últimos años, la caída en la producción siempre se ha dado después de un pronunciado aumento unos meses antes.

Gretchen Peters, autora de "Semillas del Terror", un libro que examina cómo el tráfico de opio financia al Talibán y al-Qaeda en Afganistán, dijo a BBC Mundo que aunque la noticia es positiva, todavía es muy temprano para fijar una tendencia hacia la baja.

"En Afganistán, en una provincia u otra, los cultivos de amapola suben y bajan por razones que no siempre tienen que ver con los esfuerzos de erradicación de la comunidad internacional. La tendencia tiene que verse en el lapso de entre cinco y diez años antes de poder destapar la champaña", expresó la investigadora.

Los datos del estudio de la ONU se refieren a la región de Helmand, en el sur del país, donde las fuerzas lideradas por Estados Unidos concentran sus operativos contra la insurgencia.

Esta provincia es responsable de la mayoría de la producción de opio en el país, pero se han llevado a cabo programas de reemplazo de cultivos que Gretchen Peters reconoce han dado algunos resultados.

La pregunta es si este aparente progreso es sostenible a largo plazo.

Mito

Los precios de opio han caído y, comparado a esto, el trigo tiene mayor atractivo para más agricultores que optan por cultivarlo en lugar de la amapola.

Image caption El consumo de heroína ha aumentado en los países de Asia central.

"Hay sospechas de que se esté repitiendo lo que hizo el Talibán en 2000", advierte Peters. "Ellos impusieron una prohibición al cultivo de amapola durante un año, lo que hizo que los precios del opio se dispararan, generando grandes ganancias para los narcotraficantes y el Talibán, que cobraba impuestos para proteger los cultivos y las rutas".

La autora afirma que hay un gran mito en torno a por qué el Talibán prohibió los cultivos ilegales durante un año. Según ella no tiene nada que ver con el fundamentalismo islámico.

"De mis investigaciones quedó muy claro que los traficantes de drogas jugaron un papel muy importante en las decisiones de la cúpula del Talibán y ambas organizaciones se beneficiaron enormemente de su colaboración", recalcó.

Según Peters, el Talibán usa dos excusas falsas para justificar su vinculación al narcotráfico.

La primera, que en tiempos de jihad o guerra santa se puede llevar a cabo esta actividad, pero el Corán prohíbe explícitamente el cultivo, tráfico y consumo de drogas.

El segundo argumento sostiene que está bien producir y vender drogas siempre y cuando sea a los infieles, es decir, a consumidores en países como Estados Unidos y el Reino Unido.

Sin embargo, las estadísticas indican que el consumo de heroína (droga sintetizada del opio) está bajando en estos países occidentales, mientras que está subiendo vertiginosamente en lugares como Pakistán, Afganistán, Kazajstán e Irán que son de mayoría islámica.

"Farcificación"

La autora de "Semillas del Terror" hace un paralelo entre el cambio de actitud del Talibán hacia el narcotráfico y los vínculos con cultivos ilícitos del movimiento rebelde FARC de Colombia.

"Suelo describir lo que sucede en Afganistán como la "farcificación" del Talibán", explica.

"Están apartándose de las raíces ideológicas del movimiento para concentrarse en el dinero que recaudan de sus negocios de estupefacientes. El Talibán ha pasado de ser un movimiento basado en la religión a ser un movimiento basado en la criminalidad y la ganancia económica", resalta.

Image caption El reemplazo de cultivos en Afganistán podría ser a largo plazo.

La transformación también ha hecho impacto en las comunidades donde el Talibán ejerce influencia con cambios que antes eran impensables bajo esa doctrina.

Las comunidades ahora escuchan radio, ven televisión y los militantes del grupo emiten videos, actividades que eran castigadas severamente.

No obstante, Gretchen Peters señala el fenómeno de pérdida de legitimidad por parte de un movimiento religioso o político es uno que se ha venido repitiendo a lo largo de la historia.

"Cuando la mafia italiana empezó, era una organización que combatía el Estado que, a través de sus negocios para financiarse, eventualmente se corrompió", expresó.

Peters añade que tanto el Talibán en Afganistán como las FARC en Colombia empezaron imponiendo un impuesto a los campesinos y cultivadores. Después pasaron a proteger las rutas y luego se reportaba que la misma comandancia había establecido laboratorios para el procesamiento de drogas.

En ambos casos, los grupos se vinculaban cada vez más con el negocio del narcotráfico y la criminalidad.

"En Afganistán y Pakistán, cuando la gente común y corriente se refiere a los Talibán utilizan palabras como 'gángster' o 'criminal'. Esas expresiones dicen mucho", concluyó.

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