Obama se la juega frente al Congreso

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se dispone a ofrecer este miércoles un discurso calificado de trascendental ante una poco usual sesión conjunta de las dos cámaras del Congreso, en el que expondrá sus propuestas para la reforma del sistema de salud.

Image caption El índice de popularidad de Obama ha bajado considerablemente en las últimas semanas.

En los últimos meses dicha reforma ha provocado una importante división entre conservadores y progresistas, tanto en el seno del Partido Demócrata como en el del Partido Republicano, además de suscitar un acalorado debate ciudadano, que el pasado mes de agosto se trasladó a las asambleas populares.

Los progresistas han dejado claro que no aceptarán un proyecto de reforma que excluya una "opción pública" en la que el gobierno pueda competir con las aseguradoras privadas, mientras que los conservadores se han dedicado a alertar de la llegada a EE.UU. del "socialismo" y el "racionamiento" de la atención sanitaria.

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Según explica el corresponsal de BBC Mundo en Washington, Carlos Chirinos, la última vez que un presidente estadounidense se dirigió a una sesión conjunta del Congreso -a excepción del discurso anual- fue hace 16 años, cuando Bill Clinton impulsaba su finalmente frustrada reforma del sistema de salud.

Pero, a diferencia de Clinton, señala nuestro corresponsal, Obama no ha presentado un texto ya delineado sobre la reforma. De hecho, portavoces de la Casa Blanca han reiterado a BBC Mundo que el presidente sólo ha ofrecido ideas generales para llegar a un acuerdo nacional a través del diálogo.

Chirinos informa que en contra de la iniciativa presidencial juega la gran desconfianza que suelen tener los estadounidenses por todo lo que implique injerencia gubernamental y el miedo que tiene el mundo corporativo cuando esa injerencia puede significar un aumento de la competencia.

Además, señala nuestro corresponsal, el diálogo no ha prosperado demasiado porque muchos republicanos han visto la oportunidad de propinarle una primera derrota a Obama, cuyo índice de popularidad ha bajado considerablemente en las últimas semanas.

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Millones sin seguro

Image caption El último presidente que se dirigió a una sesión conjunta del Congreso fue Bill Clinton hace 16 años.

Pese a que Estados Unidos es uno de los países del mundo que más gasta en el sector de salud –más del 16% de su Producto Interno Bruto- hay más de 47 millones de estadounidenses, sobre una población de 300 millones, que carecen de cobertura médica.

Además, otros 25 millones de ciudadanos tienen una cobertura inadecuada para sus necesidades.

La Casa Blanca ha dicho que la reforma sanitaria que pretende acometer debería reducir los costos de la atención médica, proporcionar seguro a los que no lo tienen y no aumentar el déficit presupuestario de Estados Unidos.

En principio lo que plantea Obama es darle la opción a los estadounidenses a acudir a un seguro ofrecido por el Estado que compita con las aseguradoras privadas.

Esto, según indican los expertos, bajaría considerablemente los costos, propiciando un mercado mucho más competitivo.

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Consciente de que cualquier reforma debe ser aprobada por el Congreso antes de convertirse en ley, Obama decidió buscar un consenso bipartidista y delegar el trabajo de diseñar los detalles de la reforma a los legisladores del Congreso.

Tres comités de la Cámara de Representantes y otro del Senado ya aprobaron sus propias versiones de reforma, pero ninguna ha contado con el apoyo republicano.

El Comité de Finanzas del Senado, presidido por el demócrata Max Baucus, es el único que continúa elaborando un proyecto de reforma, del que este martes se filtraron detalles.

Image caption Pelosi dijo que la "opción pública" es un punto "esencial" en la reforma del sistema sanitario.

El plan de Baucus, que en los últimos días parece estar ganando apoyos, no incluye la polémica "opción pública". En cambio, prevé la creación de cooperativas de salud sin ánimo de lucro para competir con las aseguradoras privadas.

Obama se reunió en privado en la tarde del martes con la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y con el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, para discutir el estado actual de las negociaciones.

Al terminar el encuentro, Pelosi dijo que la "opción pública" es un punto "esencial" en la reforma del sistema sanitario del presidente Obama.

"Creo que una opción de salud pública es esencial para que nuestro proyecto de ley sea aprobado en la Cámara de Representantes" señaló Pelosi.

"Tenemos mucho de dónde partir para lograr la aprobación de una cobertura médica universal que sea integral, accesible y asequible", dijo.

Por su parte, Reid aseguró que cuando el presidente ofrezca su discurso este miércoles "el pueblo estadounidense dejará a un lado las ridículas y falsas acusaciones realizadas estas últimas semanas y se centrará en lo que vamos a hacer, que es positivo para el país".

"Supermayoría"

Image caption Hay más de 47 millones de estadounidenses sobre una población de 300 millones que carecen de cobertura médica.

Para salir adelante, la reforma sanitaria requeriría de 60 de los 100 votos del Senado, lo que se conoce como "supermayoría".

Los demócratas contaban con los 60 votos hasta la muerte el pasado agosto de Edward Kennedy.

Aunque se espera que el Partido Demócrata conserve el escaño que ocupaba Kennedy, no se sabe si su sucesor estará ocupando su lugar a tiempo para la votación de la reforma del sistema de salud.

Obama señaló en una entrevista concedida al programa de televisión Good Morning America que debe emitirse en la mañana del miércoles, que el discurso que ofrecerá ante las dos cámaras del Congreso tiene dos objetivos: ayudar al público a entender cuál es su propuesta y mostrar que está abierto a nuevas ideas para conseguir sus objetivos.

En cualquier caso, los analistas coinciden en que el presidente estadounidense también busca restaurar su credibilidad política, tras un mes de agosto de constantes ataques por parte de los republicanos, que buscan descarrilar el proyecto de reforma y de paso hacer que Obama encaje su primera gran derrota política.

Sea cual sea el resultado de este proceso, a Obama le espera por delante un complicado curso político, con una economía que no acaba de salir de la recesión, un aumento del escepticismo entorno a la presencia de las tropas estadounidenses en Afganistán y la necesidad de cumplir con el compromiso de aprobar legislación relacionada con el cambio climático, que se prevé provocará una nueva batalla entre demócratas y republicanos.

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