Obama tras los pasos de Clinton

Bill Clinton y Barack Obama
Image caption Hay una similitud histórica entre los discursos de ambos mandatarios.

El objetivo es el mismo. La estrategia general ha sido diferente, pero hoy la táctica retórica se asemeja. ¿Dará el mismo resultado?

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, habló este miércoles al pleno del Congreso y se repitió una escena que tuvo lugar hace 16 años, en tiempos de Bill Clinton.

En aquella ocasión, con ocho meses en la presidencia, Clinton convocó a los legisladores para promocionar su idea de reforma del sistema de salud, la principal iniciativa legislativa de su primer mandato.

Los presidentes estadounidenses sólo se dirigen al Congreso en pleno cuando ofrecen el balance anual de sus gobiernos en el discurso conocido como el Estado de la Unión... a no ser que tengan algo muy importante que anunciar.

La Casa Blanca juzga que ese es el caso de la reforma del sector salud que Obama presentó a consideración de los parlamentarios en mayo y que se ha topado con una oposición mayor de la esperada.

No sólo entre los republicanos, sino entre muchos demócratas –principalmente el grupo fiscalmente conservador conocido como los "Perros Azules"- en parte influenciados por el fenómeno de las asambleas ciudadanas vivido durante el verano.

Paralelismos históricos

El 22 de septiembre de 1993 el entonces presidente Bill Clinton convocó una sesión conjunta de las cámaras para abogar por su propuesta de reforma del sistema de salud ante un Congreso que dominaban cómodamente los demócratas.

"Este sistema de salud que tenemos está completamente quebrado y es tiempo de arreglarlo" empezó diciendo Clinton quien calificó los servicios de salud en EE.UU. de "costosos" y "burocratizados".

"Esta noche quiero hablarles de los principios que yo creo que debe incorporar nuestro esfuerzo para reformar el sistema de cuidados de salud estadounidense: seguridad, simplicidad, ahorro, elección, calidad y responsabilidad", enumeró Clinton.

"En este viaje, como en todos lo que tienen consecuencias duraderas, habrá partes duras en el camino y desacuerdos honestos sobre cómo procedemos. Al fin y al cabo es un asunto complicado".

El asunto probó ser tan complicado que la mayoría demócrata no fue suficiente para garantizar la aprobación del plan. De allí que tres lustros después otro presidente demócrata esté presentando los mismos argumentos para promover la misma reforma.

Triunfo retórico, desastre político

Image caption El fracaso de Clinton abrió el paso a la era republicana en el Congreso.

El discurso de Clinton ante el Congreso fue considerado como un triunfo personal, pero el esfuerzo general de la reforma de salud resultó un fracaso para su partido.

Mientras las encuestas registraron que tras las palabras del presidente muchos estadounidenses comprendieron mejor la propuesta de reforma, a la larga el que ésta no hubiera sido aprobada representó un golpe al prestigio de los demócratas.

Muchos estiman que, como consecuencia, los republicanos lograron la fuerza necesaria para imponerse en las elecciones de mitad de período de 1995 con la llamada Revolución Conservadora del Newt Gingrich, que quitó la mayoría a los demócratas por primera vez en 40 años y comprometió la posibilidad de que la iniciativa fuera presentada nuevamente.

Contra la iniciativa de Clinton estuvieron en su momento las principales empresas del negocio de la salud, desde las aseguradoras y las farmacéuticas hasta las clínicas y los doctores.

En esta oportunidad, en principio el presidente Obama parecía contar con la benevolencia de la mayoría de esos grupos, aunque en las últimas semana algunos de ellos han venido condicionando su apoyo a la reforma.

Lea: Claves de la reforma sanitaria en EE.UU.

Cuestión de tiempos

Se dice que en la comedia, el tiempo lo es todo. Puede decirse que en política también. En el caso de las alocuciones de Clinton en 1994 y de Obama en 2009 hay un detalle cronológico importante.

Clinton ofreció su discurso dos meses antes de presentar al Congreso la propuesta de unas mil páginas que ya había elaborado una comisión presidencial.

Image caption Los republicanos criticaron que la entonces primera pama estuviera a cargo de la reforma.

Obama hablará cuatro meses después de lanzar su inciativa, tras un verano de fuertes expresiones de descontento ciudadano y cuando su popularidad da signos de empezar a debilitarse, precisamente por la ambiciosa agenda de reformas que ha asumido.

En más de una ocasión, portavoces de la Casa Blanca han explicado a BBC Mundo que el presidente Obama lanzó la reforma como una oportunidad para abrir la discusión en torno a puntos principales como cobertura universal y reducción de costos de los servicios de salud.

En el momento tres comités de la Cámara de Representantes y uno del Senado han garabateado sus proyectos de ley. Todos parecen incluir algo que le gusta a Obama.

Sobre todo la polémica "opción pública", un plan de seguros manejado por el gobierno para dotar a los 50 millones de ciudadanos que no tienen cobertura médica y que es visto por algunos como una amenaza a las aseguradoras privadas.

Sin embargo falta mucho para que esos proyectos lleguen al pleno de sus cámaras y para que eventualmente el presidente los tenga en su escritorio para la firma, algo que al principio decía querer hacer este año.

Discusión interminable

Otra diferencia es que Clinton finalmente presentó al Congreso un voluminoso texto de mil páginas en la espera de que los legisladores la aprobaran, lo que le causó algunos problemas entre quienes denunciaron una indebida imposición de la presidencia.

Aquel texto fue el resultado del Grupo de Trabajo para la Reforma de la Salud Nacional que encabezó Hillary Clinton, en ese momento primera dama y hoy secretaria de Estado del presidente Obama.

Parte de la oposición al plan surgió de quienes consideraron indebida la injerencia de una primera dama –un cargo que no es de elección popular- en el manejo de políticas públicas.

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Además muchos grupos de interés en el área médica demandaron a la Casa Blanca de aquel entonces ante la justicia por lo que consideraron “manejos y pactos secretos” en el diseño de la nueva política de salud. Y ganaron.

La etiqueta de Hillarycare que los republicanos pusieron al plan pasó a ser sinónimo de excesiva e indebida intervención gubernamental, algo que contribuyó a la derrota de la iniciativa.

Obamacare

Image caption Obama ha acusado a sus opositores de "desinformar" al público.

Hoy el Obamacare -otro peyorativo republicano pero que ha tenido menos impacto- tiene una prueba de fuego en el terreno retórico, donde el presidente Obama ha demostrado que tiene un buen arsenal.

De hecho el presidente se coloca al centro del debate, en parte porque algunos de sus partidarios estiman que ha dejado demasiado libre la discusión y que en este momento su liderazgo es necesario para reagrupar las fuerzas demócratas.

Pero el discurso presidencial no está dirigido tanto a los parlamentarios sino a sus electores, a quienes Obama quiere neutralizar de la "desinformación" que acusa a los republicanos de estar esparciendo.

Los detractores del presidente confían en la repetición de la historia y, aunque reconocen la habilidad discursiva del presidente, confían en que Obama, como Clinton, gane este round retórico pero finalmente pierda la pelea por la reforma.

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