En Somalia con al-Shabab

Combatientes de al-Shabab patrullando en Mogadiscio, Somalia
Image caption Al-Shabab controla gran parte del sur de Somalia.

El sur de Somalia es un lugar peligroso e impredecible.

Viajamos a esa región en julio sin tener claro cómo nos recibirían los comandantes del grupo islamista radical al-Shaba, visto como el representante de al-Qaeda en el Cuerno de África.

Nuestro plan era pasar la noche en un pueblo llamado Wajid, hasta que supimos que al-Shabab acababa de degollar allá a tres hombres públicamente además de matar de un tiro a un líder tribal local.

Cambiamos nuestros planes rápidamente.

Íbamos con trabajadores del Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés) de Naciones Unidas que, a pesar de operar en los sitios más peligrosos del mundo, está logrando alimentar a 3,5 millones de somalíes.

"Es muy, muy difícil", dijo la subdirectora de WFP en la zona, Denise Brown.

Cuatro de sus trabajadores han sido asesinados desde agosto del año pasado.

Pero admitió que al-Shabab muestra cierto "nivel de pragmatismo" y "reconoce que la ayuda humanitaria es necesaria. No negociamos (con ellos), más bien conversamos".

"Militantes paquistaníes"

Al final viajamos a la región de Buale, en el cauce del amplio y verde río Juba.

Un comandante de alto rango de al-Shabab aceptó hablar con nosotros a cambio de mantenerse en el anonimato.

Con barba y aparentemente jovial, confirmó la llegada de extremistas islámicos en la zona, muchos de ellos cree que de Pakistán, y saludó su presencia.

"Estamos luchando por la misma religión. Sabemos que la comunidad internacional nos odia, pero al-Shabab tiene su propia estructura y reglas estrictas", afirmó.

"Aplicamos la Sharia (ley islámica) a todos. No oprimimos a la gente y esa es la razón de que haya paz acá", añadió.

"Vendidos"

Condenó duramente al presidente de Somalia, Sheikh Sharif Sheikh Ahmed, quien aguanta en el poder en la capital Mogadiscio apoyado por 4.300 soldados de la Unión Africana.

"Está alejado del Islam. Ha vendido su propia religión", apuntó.

Image caption Los combatientes del grupo islamista moderado Ahlu Sunnah luchan denodadamente contra los radicales de al-Shabab.

En Buale, nadie con quien hablamos estuvo dispuesto a criticar, ni siquiera hablar, del grupo al-Shabab y su estricta interpretación de la Sharia.

Líderes tribales dijeron que no se han producido amputaciones ni lapidaciones en la zona, pero educadamente nos recomendaron no hablar de política.

Aguaceros recientes han aliviado los temores a una escasez de alimentos en Buale.

Pero más al norte, la ONU advierte que se producirá un nuevo drama humanitario.

Volamos a la región central de Galgadud, al poblado de Dusamareb muy afectado por la sequía y cuya población se ha disparado por la llegada de civiles huyendo de los recientes combates en Mogadiscio.

Sentado junto a su familia en una tienda de campaña en las planicies secas alrededor del pueblo, Abddi Nasir dice que se escapó de la capital sin llevarse nada consigo y que ahora sobrevivía gracias a recolectar y vender madera.

"Estoy esperando el cambio. Si hay un buen gobierno en Mogadiscio, entonces volveré, pero ahora creo que la situación está cada vez peor", dijo.

Dusamareb es la base del movimiento sufí moderado, Ahlu Sunnah, opuesto a al-Shabab.

Ahlu Sunnah acaba de firmar un acuerdo formal para cooperar militarmente con el gobierno en Mogadiscio, acosado por los fundamentalistas.

"¡Despierta Somalia!"

Image caption Cientos de miles de somalíes se han visto desplazados por el conflicto en su país.

Protegido por una decena de jóvenes armados, el líder de Ahlu Sunnah, Sheikh Omar Sharif Muhammad, dijo que esperaba que su grupo consiga derrotar a al-Shabab.

Pero necesitaba ayuda internacional desesperadamente, recalcó.

Sheikh Omar negó recibir ningún apoyo de la vecina Etiopía, que hace poco envió otra vez un número reducido de tropas a través de la frontera aunque de manera temporal.

"Al-Shabab ni siquiera son humanos. Profanan nuestra cultura y destruyen nuestra soberanía y religión", afirmó.

"Son muy peligrosos y deben de ser expulsados. Reclutan niños jóvenes e inocentes para convertirlos en atacantes suicidas. El Islam no permite esto", añadió.

A pesar de que los "miles" de combatientes de Ahlu Sunnah han conseguido frenar el avance de al-Shabab, lo más probable a corto plazo es que la situación militar se mantenga igual que ahora.

Afuera del cuartel de Sheikh Omar, una pequeña multitud se concentró para conmemorar el día de la independencia de Somalia.

Niños, mujeres y combatientes fuertemente armados se mezclaban bajo un hermoso cielo azul.

"¡Despierta Somalia! Apoyémonos los unos a los otros", cantaban, algunos con nostalgia y otros con feliz determinación.

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