Medvedev satisfecho, otros no tanto

Lanzamiento de misil iraní
Image caption En República Checa y Polonia las opiniones están divididas.

La decisión del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, de descartar el despliegue del escudo antimisiles en Europa del Este generó reacciones dispares en aquellos países a los que involucraba el proyecto.

La noticia, que había estado circulando desde la madrugada del jueves, la confirmó el propio Obama con un anuncio oficial desde la Casa Blanca en el que habló de una "nueva aproximación" defensiva.

Mientras en Rusia las repercusiones fueron favorables, en República Checa y Polonia -donde se iban a instalar los dispositivos para interceptar misiles de largo alcance, eventualmente lanzados por Irán- las opiniones están divididas.

Rusia

El presidente ruso Dimitri Medvedev elogió la decisión estadounidense de renunciar al proyectado escudo antimisiles y aseguró que las condiciones para la cooperación son buenas.

"Valoramos el enfoque responsable del presidente de Estados Unidos para poner en práctica nuestros acuerdos. Estoy dispuesto a seguir el diálogo", expresó Medvedev a la televisión rusa.

"La declaración de Washington muestran que, para una tarea como esta, se están dando las condiciones adecuadas", agregó en alusión las posibilidades de cooperación en materia de defensa.

Por su parte, el embajador ruso ante la OTAN, Dimitri Rogozin, le dijo a la BBC: "Es como tener un cadáver en descomposición en su departamento y luego viene el de la funeraria y se lo lleva".

"Eso significa que nos estamos deshaciendo de uno de aquellos problemas persistentes que nos ha impedido hacer un trabajo real", agregó.

Sin embargo, Rogozin advirtió que la decisión no significa el fin del programa de defensa misilística de EE.UU.

República Checa

Mirek Topolanek, el ex primer ministro que negoció el tratado con el anterior presidente de EE.UU., George W. Bush, dijo que el anuncio es una prueba de que el actual mandatario, Barack Obama, ha perdido el interés en la región.

"Esto nos coloca en una posición que Europa Central ha conocido durante los últimos 100 años: no tenemos el apoyo de un socio fuerte en seguridad, de un aliado fuerte", expresó Topolanek, líder del centroderechista Partido Democrático Cívico.

El líder del Partido Socialdemócrata, Jiri Paroubek, en tanto, se mostró exultante y describió la decisión como "una victoria del pueblo checo".

"Me alegro de que el curso de los acontecimientos nos haya dado la razón", afirmó Paroubek. "Lo que hemos estado diciendo durante tres años ha sido confirmado: para EE.UU. no es necesario un escudo antimisiles", destacó.

El ex ministro de Relaciones Exteriores, Karel Schwarzenberg, fue más enfático al decir que la decisión del presidente estadounidense, Barack Obama, es un gesto hacia Moscú y Teherán de cara a las conversaciones con Irán en Turquía, pero consideró que "es bastante modesto".

Polonia

El ministro de Relaciones Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski, dijo que en breve abordará el tema con la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, y pidió a los periodistas reservarse su opinión porque la decisión podría ser diferente de la que ellos esperaban.

Sin embargo, la noticia provocó decepción en el entorno del presidente Lech Kaczynski, quien es un ferviente defensor del escudo antimisiles.

El jefe de la Oficina de Seguridad Nacional, Aleksander Szczyglo, le dijo al canal de noticias TVN24 que sería "un error en la visión a largo plazo que tiene EE.UU. sobre la situación en esta parte de Europa".

Por su parte, el ex presidente Lech Walesa, le dijo al mismo canal: "Debemos reconsiderar nuestro enfoque hacia EE.UU.".

En julio pasado, Walesa firmó una larga carta abierta, junto con el político y escritor Vaclav Havel y otras personalidades, advirtiendo que la credibilidad de EE.UU. en la región podría socavarse si abandonaba el escudo antimisiles sin consultar con Varsovia y Praga.

Bartosz Weglarczyk, editor de asuntos extranjeros del diario polaco Gazeta Wyborzca le dijo a la BBC que la decisión representa el cambio más importante de las relaciones entre EE.UU. y Polonia desde 1989.

"Nada será igual", destacó. "Pienso que vamos a tener que mirar a EE.UU. desde una perspectiva más europea y centrarnos más en Europa", reseñó.

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