China: penas de muerte por revuelta uigur

Un cartel muestra las fotos de los requeridos por la violencia de julio
Image caption Los episodios de violencia que se registraron en Urumqi revelaron tensiones entre los uigures y los han.

Un tribunal chino condenó a muerte a seis hombres por asesinato y otros crímenes cometidos durante los episodios de violencia étnica que sacudieron en julio la ciudad de Urumqi, en la provincia occidental de Xinjiang.

El tribunal local, con jurisdicción en Urumqi, además sentenció a un séptimo acusado a cadena perpetua. Según el corresponsal de la BBC en Pekín, Quentin Sommerville, los magistrados pronunciaron su dictamen solo cinco horas después de iniciado el juicio.

Los nombres de los sentenciados sugieren que todos ellos pertenecen a la comunidad musulmana de uigures.

Cerca de 200 personas murieron hace tres meses a raíz de las violentas revueltas que se suscitaron entre los uigures y la etnia china han, que conforma la mayoría demográfica en la República Popular.

Los desmanes, que dejaron además cerca de 2.000 heridos, constituyeron los peores enfrentamientos étnicos en décadas.

Según el gobierno, la mayoría de los muertos pertenecían al grupo han, pero un grupo de activistas uigures en el exilio ha señalado que también hubo numerosas bajas en su comunidad.

Otras 14 personas aguardan sentencia en Xinajiang por estos mismos episodios.

Afloran tensiones

Image caption La comunidad uigur reclama mayores autonomías y libertades que las que gozan bajo el gobierno central chino.

Las revueltas se dispararon tras un conflicto desatado en una fábrica de juguetes en la provincia de Guangdong, en la otra punta de China.

Este episodio inicial dejó dos uigures muertos y cerca de 14 heridos.

El sábado, una corte en Guangdong sentenció a muerte a Xiao Jianhua, y a cadena perpetua a Xu Qiki, por su responsabilidad en los enfrentamientos de la fábrica.

Otras nueve personas han sido sentenciadas a penas de entre cinco y ocho años por la violencia en la fábrica de juguetes de Xuri.

La violencia se contagió a Urumqi, a raíz del episodio en Guandong, el 5 de julio.

Al menos 197 personas murieron y unas 1.700 resultaron heridas.

Cientos de personas fueron detenidos tras los incidentes, y de acuerdo a la agencia de noticias china Xinhua, se han presentado cargos en contra de 21 de ellas.

Las tensiones entre los uigures y la mayoría han han estado aflorando en los últimos años, y han resultado especialmente alimentadas por el creciente desempleo entre los uigures, dice Sommerville.

Sus representantes reclaman una mayor autonomía y libertad religiosa que la autorizada bajo el rígido gobierno centralista chino.

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