Berlusconi quiere sólo buenas noticias

Silvio Berlusconi
Image caption El primer ministro italiano teme por la imagen de toda Italia.

Para el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, los escándalos mediáticos en los que se ha visto involucrado en las últimas semanas -debido a sus presuntas relaciones con menores y prostitutas- se han convertido en una cuestión de Estado.

Hace unos días, Berlusconi se describió a sí mismo como la persona más perseguida "en toda la historia del mundo", pero ahora en un acto en el sur del país el primer ministro dijo que las críticas en su contra dañan a todo el país:

"Hay periodistas extranjeros, incitados por cierta prensa italiana, que lanzan sólo acusaciones absurdas, ridículas, que hacen daño a Italia y desprestigian no sólo al primer ministro, sino a nuestra democracia, dañando también a nuestros productos".

Según el primer ministro, los diarios extranjeros deberían dar una imagen de Italia "bella, fuerte y pura" y no dejarse contaminar por lo que dicen los diarios italianos.

En los medios locales, Berlusconi tiene una gran presencia. Su familia es accionista mayoritaria del imperio audiovisual de Mediaset, propietario de tres de los siete canales principales de televisión del país. Además cuenta con el apoyo de los diarios Il Giornale y Libero.

"Insultos"

Las autoridades temen también que la "mala prensa" afecte el número de visitantes al país. Tal vez por eso, fue la ministra de Turismo, Michela Vittoria Brambilla, la encargada de anunciar la creación de un grupo de trabajo que intentará cambiar esta cobertura mediática no deseada.

"El primer ministro Berlusconi tiene razón. Solamente exportamos insultos. No se habla de que el país haya soportado mejor la crisis económica que otros", protestó Brambilla, citada por el diario italiano Corriere della Sera.

El equipo estará formado por "un grupo de jóvenes periodistas y expertos de comunicación, con una edad media de treinta años, como mucho", adelantó la ministra.

Para exaltar las bondades italianas, el grupo se enfocará en dos objetivos: "Primero, monitorear toda la prensa extranjera (...) de Japón a Perú". Y segundo, "bombardear las redacciones con comunicaciones verdaderas y positivas", según Brambilla.

"Haremos conocer la Italia generosa, verdadera, audaz", anunció la ministra.

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