EE.UU.: gana terreno la opción pública de salud

Si hace un par de meses usted se paraba en medio de cualquier pequeño pueblo estadounidense con una pancarta promoviendo la llamada "opción pública" para la reforma del sistema de salud que analiza el Congreso, habría generado de inmediato un encendido y potencialmente violento debate.

Image caption Hoy por hoy la "opción pública" cuenta con el respaldo de más del 58% de la población.

Por esos días, la idea de crear un sistema de seguros médicos manejado por el gobierno fue cuestionada en ruidosas asambleas populares, en las que miles de ciudadanos expresaron temor por el futuro de la industria aseguradora y por el aumento de la "injerencia gubernamental".

Con el otoño cambió el clima político, tanto que hoy la "opción pública" cuenta con el respaldo de más del 58% de la población, de acuerdo con varias encuestas presentadas en los últimos días en la prensa estadounidense.

"Ha habido mucha educación por parte del presidente y su gobierno sobre lo que es la reforma", dijo al explicar ese cambio de clima a BBC Mundo Vanessa Cárdenas, portavoz del Centro para el Progreso Estadounidense, una organización que apoya la reforma.

Al final de aquellas asambleas tumultuosas, en septiembre, el presidente Barack Obama dio un inusual discurso ante una sesión conjunta del Congreso, y aunque un congresista republicano lo acusó de mentiroso, retomó la iniciativa política y convenció a muchos escépticos.

Sin votos suficientes

La Casa Blanca salió al ruedo a explicar que la opción pública permitirá el acceso a la gente de menores ingresos -sobre todo ahora que se considera establecer la obligatoriedad de asegurarse- y ayudará a eliminar la práctica de descartar personas por condiciones de salud preexistentes.

"El apoyo a la reforma de la salud se ha solidificado en los últimos meses y por eso vemos que el liderazgo demócrata en el Congreso tiene confianza en que contará con el apoyo del público", aseguró Cárdenas.

Pero la opinión pública no aprueba leyes y para que la reforma prospere hacen falta votos de congresistas, y en ese punto los demócratas parecen tenerla difícil, sobre todo en el Senado, pues no tienen garantizados los 60 votos de la mayoría.

Están cortos por uno, el del fallecido senador Ted Kennedy, justo uno de los principales promotores de la reforma de salud, y no está claro el voto del senador Joseph Lieberman quien, aunque suele seguir a los demócratas, en este caso no parece convencido.

Lieberman, representante por Connecticuit, un estado de la costa este en el que están ubicadas varias de las principales empresas aseguradoras del país, ha dicho que "trabajará" para lograr un consenso, pero que con la ley "como está" no se unirá a la mayoría demócrata.

A pesar de eso, los republicanos no tienen la fuerza para derrotar la propuesta, pero las matemáticas legislativas si le darían como para poner en práctica tácticas dilatorias que eternizarían la discusión de la ley, forzando a negociaciones o logrando que se agote el tiempo de la legislatura sin haber llegado a un voto.

Menú de opciones

Sin embargo, dentro de la opción pública hay otro menú de opciones que permitiría llegar a un compromiso en los próximos días

Uno es que la cláusula sea de voluntario cumplimiento por parte de los estados que quieran suscribirla.

Otro es que la ley negocie con la industria aseguradora para que ésta garantice la competencia suficiente, de modo que los entre 30 y 45 millones de estadounidenses que se estima que no tienen cobertura puedan tener acceso.

En esa caso se considera la posibilidad de crear un "mecanismo de disparo retardado", de manera que si las empresas no cumplen con ese compromiso al cabo de unos años el sistema gubernamental se creará automáticamente.

Y una última opción es que el plan de seguros público lo administren empresas sin fines de lucro o cooperativas, como las que existen en algunos estados del país.

Fuentes del Congreso vinculadas a los demócratas le han expresado a BBC Mundo que esa versión podría convertirse en la clave para ayudar a seducir a algunos de los escépticos.

Competencia desleal

No importa la forma que tome, para muchos la opción pública implicará competencia desleal, según Stuart M. Butler, vicepresidente de The Heritage Foundation, un centro de estudios políticos de tendencia conservadora de Washington.

"Hay una cosa clara cuando el Congreso actúa de árbitro y de gerente: va a favorecer a su propio equipo. El resultado es que el plan público va a desplazar injustamente a la cobertura privada", afirmó Butler.

Butler indicó que la opción no sólo beneficiará a los actualmente no asegurados sino que significará cambios no muy favorables para quienes gozan de cobertura.

"Enfrentados a una opción pública de bajo costo, muchos empleadores simplemente cerrarán sus planes actuales y empujarán a sus empleados hacia la opción pública", lo que, según Butler, daría un gran poder al gobierno sobre la ciudadanía.

Lo más curioso del encendido debate sobre la "opción pública" es que la Casa Blanca ha repetido que la "opción pública" no es la pieza más importante de la reforma de salud que promueve el presidente Obama.

Lea: Claves de la reforma de salud en EE.UU.

En un reciente editorial, el diario The Washington Post aseguraba que la discusión en torno a la opción pública era "contraproducente" y alertaba que podría "torpedear" la reforma íntegra.

Como consecuencia, temas más de fondo, como la estrategia para bajar los altos costos de los servicios médicos, están pasando por debajo de la mesa de la negociación, mientras por encima de ella los senadores no parecen estar cerca de algún acuerdo.

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