Egipto: ¿El fin de Mubarak en el poder?

Gamal Mubarak
Image caption Muchos creen que Gamal Mubarak se prepara para reemplazar a su padre en la presidencia.

En el tiempo de los faraones, el poder absoluto del monarca tradicionalmente pasaba de padre a hijo, aunque no siempre de manera pacífica.

A veces los egipcios contemporáneos podrían preguntarse si la historia está por repetirse.

El presidente Hosni Mubarak ha estado en el poder por 28 años y no tiene un sucesor designado. Pero a la edad de 81 años, muchos creen que Mubarak está preparando a su hijo Gamal, entrenado como banquero, para heredar "el trono de Egipto".

Los políticos de oposición están unidos en su rabia por el ascenso de Gamal, un modernizador que en la última década se ha vuelto cada vez más influyente en el partido de gobierno, en donde ahora encabeza el poderoso comité de políticas.

La proscrita Hermandad Musulmana, que obtuvo el 20% de los escaños parlamentarios en las elecciones generales de 2005 pese a que sus candidatos tuvieron que presentarse como independientes, cree que Gamal no tiene apoyo popular ni experiencia política.

"Gamal Mubarak no es aceptable para el pueblo, no es aprobado por el pueblo", dice el vocero de la Hermandad, Essam al-Erian. "No tiene popularidad alguna, y no creo que tenga la capacidad de controlar un país tan grande".

A comienzos de mes el ex candidato presidencial, Ayman Nour, inició una campaña anti-Gamal llamada "Él no gobernará". El emblema de la campaña incluye una corona dorada tachada con una línea roja.

Nour fue derrotado ampliamente por el presidente Mubarak en las elecciones de 2005. Sus campañas, pese a estar llenas de entusiasmo, carecen crucialmente de organización.

Pero en realidad reflejan los sentimientos de muchos egipcios pobres que todavía no sienten los beneficios de las reformas económicas gubernamentales que Gamal ayudó a hacer aprobar.

"Esta es una campaña para confrontar este estado irregular, ilógico", dice Nour, quien fue encarcelado después de las elecciones bajo cargos de fraude que muchos consideran fueron exagerados.

Intento de asesinato

Image caption El presidente Mubarak tiene 81 años de edad.

Es verdad que Mubarak padre es cada vez más invisible en éstas

épocas, a menos que se cuenten las muchas vallas que dominan el centro de El Cairo llevando su extrañamente juvenil retrato.

El lema de uno de esos avisos es optimista en tono, proclamando "Liderazgo...y transición y el futuro".

Para egipcios nerviosos, sin embargo, esa declaración podría estar seguida de un signo de interrogación.

¿Quién será su siguiente mandatario, cómo será la transición del poder y qué les depara el futuro?

Algunos observadores políticos creen que las oportunidades de Gamal han sido disminuidas por las huelgas y en ocasiones violentas manifestaciones contra las políticas gubernamentales en años recientes, incluyendo protestas por el precio del pan y las deficiencias en el servicio de acueducto.

El otro hombre frecuentemente señalado como candidato posible a la presidencia es el poderoso director de inteligencia de Egipto, Omar Suleiman.

La leyenda dice que el general Suleiman, de 72 años de edad, se ganó los afectos de Mubarak cuando insistió en que el presidente viajara en un auto blindado durante un viaje a Etiopía en 1995, probablemente salvando su vida durante un intento serio de asesinato.

El general rara vez sale fotografiado, pero es conocido por los estadounidenses, israelíes y palestinos como el hombre clave en todas las negociaciones de paz encabezadas por Egipto.

No obstante, debido a su cercana relación con el presidente, la influencia del general Suleiman es mucho más profunda. Más aún, en su condición de militar, su estatus se ve automáticamente elevado en un país en donde las fuerzas armadas han jugado históricamente un papel en la designación del gobernante.

"No solo es militar, sino una figura clave en inteligencia interna y política exterior", dice Robert Springborg, director del Instituto del Medio Oriente en Londres.

"No quiere el puesto"

De acuerdo a uno de sus colegas ex militares, sin embargo, el general Suleiman no quiere el puesto.

"Es viejo y no está buscando (la presidencia). Tal vez los estadounidenses están hablando de ello, pero él no lo hace", dice el general Ahmed Abdel Halim.

El general Halim ha trabajado junto con Gamal Mubarak por siete años y cree que sería un buen sucesor. Puede que no sea un militar, pero el presidente Mubarak siempre ha tratado bien al cuerpo de oficiales y muchos creen que ellos seguirán siendo leales a la familia.

"A veces a Gamal lo atacan por ser el hijo del presidente", dice el general Halim. "Es su única falta. Lo he visto desarrollarse todo el tiempo y lidiando con todos los temas, la economía, el comercio, la seguridad. Está encabezando la reforma dentro del partido, el gobierno y Egipto".

"No es muy comprendido por el pueblo hasta el momento y eso toma tiempo".

Pero él entiende a Egipto. Yo desearía vivir para verlo como presidente, después de su padre".

Implicaciones regionales

Image caption El grupo opositor Hermandad Musulmana se opone a las aspiraciones de Gamal.

Los inversores están cada vez más preocupados por la falta de un plan claro de sucesión, y la amenaza de vacío político que eso genera.

El tema es tabú. En el pasado, editores de periódicios han sido encarcelados por especular acerca de la mala salud y posible muerte del presidente Mubarak, por publicar "informes falsos insultando al presidente y haciendo daño a los símbolos del partido de gobierno".

Algunos sugieren que Gamal tiene muchas más oportunidades de ser presidente mientras más dure vivo su padre. Hosni Mubarak no ha declarado todavía si buscará la reelección en 2011.

Pero ciertamente si muriera antes de que Gamal esté en el poder, la lealtad de sus "súbditos" podría morir con él, y es probable que otros contendores entrasen en escena.

Por lo que, pese a los esfuerzos del partido por manejar el tema con discreción, la sucesión es siempre uno de los principales debates en el país.

Es muy importante para determinar el futuro a largo plazo de Egipto, y por supuesto tiene implicaciones más amplias para la estabilidad de toda la región: en Oriente Medio, Egipto es un aliado crucial de Estados Unidos y el único país árabe, aparte de Jordania, que habla con Israel.

No obstante, la pregunta crucial para la mayoría de los egipcios no es quién será el siguiente presidente, sino si el "príncipe heredero" Gamal, el general Suleiman, o cualquier otro de los candidatos, ofrecerá un cambio que les permita, en el futuro, elegir al mandatario que quieran.

La verdad es que la mayoría de los egipcios no tiene ninguna influencia en el debate de la sucesión.

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