La primera prueba electoral de Obama

Barack Obama
Image caption Obama confía en una victoria demócrata en las elecciones de Virginia y Nueva Jersey.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, marcará el aniversario de su victoria en las presidenciales del 2008 con su primera prueba electoral, una para la que no compite y en la que, pese a ello, es posible que no logre pasar con buenas calificaciones.

Este martes se realizan en EE.UU. dos elecciones regionales que serán usadas por muchos como barómetro de la popularidad del presidente Obama: las elecciones de gobernador en Nueva Jersey y Virginia, dos importantes estados de la costa este del país.

Tan cruciales son que en las últimas semanas el presidente desempolvó su traje y discursos de campaña, y visitó ambos estados para pedir el voto para los demócratas.

Los republicanos confían en que un triunfo les permitirá reagruparse para revertir la suerte sufrida en 2008 y así, en 2010, recuperar varias gobernaciones y las mayorías en el Congreso en las programadas elecciones de medio término.

Virginia

Si se basaran sólo en los estudios de opinión y la pauta de la historia los demócratas deberían dar el estado de Virginia, que actualmente gobiernan, por perdido.

Las ultimas encuestas indican que el republicano Robert McDonnell aventaja al demócrata Creigh Deeds en un 15%, lo que ratificaría la costumbre que han tenido los votantes de Virginia por los últimos 32 años de escoger un gobernador del partido contrario al que esté en la Casa Blanca.

Contra eso no parece que vaya a poder ni siquiera el recuerdo de Obama en 2008, cuando por primera vez en 45 años un candidato demócrata a la presidencia ganó en este estado sureño vecino de Washington.

"No creo en el 'no se puede'. No creo en renunciar (…) Yo sé que hay varios amigos por ahí. Ellos salieron en noviembre para mi campaña", dijo Obama en su discurso a los virginianos la semana pasada en Norfolk, esperando incentivar a los demócratas apáticos o desilusionados.

Para el analista político del diario The Washington Post, Chris Cillizza, la campaña demócrata ha tenido un problema adicional de identidad.

"Deeds estaba preocupado sobre cuanto debía alinearse con el presidente. Decidió distanciarse al principio y ahora está aceptándolo al final de la campaña. No creo que haya sido una buena estrategia", le aseguró Cillizza a la BBC.

Nueva Jersey

Image caption El actual gobernador de Nueva Jersey ha ido por detrás en las encuestas durante la campaña.

Las cosas lucen estadísticamente un poco menos desesperadas para el partido de gobierno en Nueva Jersey, donde el actual gobernador Jon Corzine busca la reelección frente al republicano Christopher Christie.

Corzine ha ido atrás en las encuestas a todo lo largo de la campaña, aunque la semana pasada un estudio de la Universidad de Quinnipiac indicaba que el aspirante a la reelección tenía un 43% frente al 38% de Christie, una ventaja que está dentro del margen de error.

Cuando en 2005 Corzine ganó la gobernación presentó su experiencia como antiguo vicepresidente de Goldman Sachs como una promesa implícita de que sacaría al estado del marasmo financiero en el que estaba.

Cuatro años después Nueva Jersey tiene una deuda de US$31.000 millones (equivalente a la de un país latinoamericano medio) y su calificación fue rebajada apenas en agosto, justo cuando empezaba la campaña electoral, de "estable" a "negativa" por el servicio financiero de Moody's.

Poco antes había estallado un escándalo de corrupción en el que 44 personas fueron arrestadas, entre ellas políticos y religiosos, y aunque ni Corzine ni su gabinete estuvieron involucrados, el suceso no ayudó a las aspiraciones de reelección.

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El tema de corrupción es en el que más ha presionado el republicano Christie, quien se alimenta de la fama que ganó como fiscal por su trabajo contra las mafias del estado.

Nueva Jersey es el estado vecino de Nueva York y tiene una larga historia de corrupción política y mafias criminales, característica que ha sido explotada por la famosa serie de televisión Los Soprano, en la que una familia de origen italiano administra negocios legales e ilegales en el estado.

¿Comienzo del fin?

Por lo general, cuando se trata de elecciones locales los votantes prestan más atención a temas como servicios públicos, vivienda, crimen o impuestos que a las políticas que se diseñan en Washington.

Pero más allá de las fronteras estatales, en el resto del país y en el mundo se está pendiente del desempeño de Obama en esta contienda en la cual no compite.

"El nombre de Obama es el centro de fuertes opiniones, más que los nombres de los candidatos que están en la competencia de esta semana", afirmó Ron Elving, editor de política de la Radio Pública Nacional (NPR, por sus siglas en inglés).

"La gente en Virginia o Nueva Jersey puede que conozca los nombre de sus candidatos a gobernador, pero el resto del país no. Sin embargo, todos reconocerán el nombre de Obama y ahí es cuando la conversación se pone interesante", aseveró Elving.

Sin embargo, el nombre tendría sus límites, según le dijo a la BBC Chris Cillizza, para quien "el presidente sigue siendo una figura potente pero ni él ni los demócratas pueden contar con lo que pasó en el 2008".

Aunque los analistas coinciden en decir que, merecida o inmerecidamente, un resultado adverso golpeará a Obama -sobre todo porque el presidente ha invertido imagen en la campaña- no todos concuerdan en si marcará el comienzo de una irreversible baja de popularidad, como esperan los republicanos.

Otros estiman que sean como sean interpretados los resultados del martes, lo más probable es que no marquen tendencias importantes a nivel nacional.

La siguiente temporada electoral será dentro de un año y en ese tiempo muchas cosas habrán pasado o no en Washington: reforma de la salud, estrategia en Afganistán o recuperación económica, temas que serán la verdadera prueba para la Casa Blanca en 2010.

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