Pakistán: la guerra oculta del Talibán

Víctimas del ataque en Rawalpindi
Image caption Este lunes, un ataque suicida causó la muerte de al menos 30 personas en Rawalpindi.

La primera línea de la guerra contra el Talibán en Pakistán se encuentra en Waziristán del Sur, donde el ejército lanzó una operación terrestre a principios de octubre. Sin embargo, las consecuencias de ese combate se extienden por todo el país. El aumento de los ataques confirma la capacidad de acción de los militantes, pero sugiere un cambio en su estrategia.

El último ataque fue este lunes. Al menos 30 personas murieron a causa de un ataque suicida en la ciudad de Rawalpindi, a escasos kilómetros del centro de la capital paquistaní, Islamabad.

La mayoría de las víctimas eran civiles que se encontraban haciendo cola a las puertas de un banco.

Ola de ataques

Pero éste no es un hecho aislado. En paralelo a la ofensiva militar en Waziristán, el número de ataques suicidas ha aumentado considerablemente, como también lo hizo su extensión geográfica.

Ciudades como Karachi, Peshawar, Rawalpindi fueron escenario de ataques con bomba en las últimas semanas.

Durante el mes de octubre, al menos 300 personas murieron en todo el país, la peor cifra en muchos meses.

Para algunos analistas, este recrudecimiento de la violencia –en algunos casos dirigida contra las fuerzas de seguridad, pero en la mayor parte de las ocasiones indiscriminada- prueba que los talibanes, cada vez más acorralados en las montañas del norte, todavía mantienen una capacidad de acción importante en el resto del país.

"La gente de Pakistán está ahora en la línea de fuego en la medida que los talibanes se están centrando en blancos fáciles de atacar", señaló el corresponsal de la BBC en Islamabad Shoaib Hasan.

Talibanes huidos

Según los analistas, a medida que el ejército avanza en territorio talibán, en las regiones fronterizas del norte, grupos de militantes huidos podrían estar constituyendo células en otros lugares del país donde les resulta más fácil pasar desapercibidos.

"Están creciendo los temores de que los militantes se estén infiltrando a lo largo del país, mucho más allá de la frontera afgana. Los talibanes paquistaníes aseguraron que una facción del grupo en la región del Punjab llevó a cabo los ataques de Rawalpandi del 10 de octubre", señaló la enviada especial de la BBC a Waziristán del Sur Olga Guerin.

Por otro lado, algunos de estos "fugitivos talibanes" podrían ser expertos fabricantes de explosivos vinculados con al-Qaeda.

"Los observadores occidentales temen que puedan acabar en alguna de las "células durmientes" de militantes que existen a lo largo del mundo y aumenten su capacidad para llevar a cabo ataques en otros países", aseguró el reportero de la BBC en Islamabad, M. Ilyas Khan.

Recelo frente a EE.UU.

Image caption Cerca de 250.000 personas han huido de Waziristán del Sur a causa de los combates.

Sin embargo, a pesar de esta nueva estrategia y del considerable aumento de la violencia contra objetivos civiles –que el 28 de octubre pasado dejó más de 90 muertos en un mercado de Peshawar- no parece estar mermando la popularidad de los talibanes.

De acuerdo con una encuesta reciente citada por el diario Financial Times, el 59% de los paquistaníes considera que Estados Unidos es la mayor amenaza para su país. El 18% creen que es India y sólo el 11% señalan a al-Qaeda.

Los recelos entre Pakistán y Estados Unidos vienen de largo, pero se incrementaron a finales de septiembre cuando Washington aprobó la "ley Kerry-Lugar".

La nueva norma prevé triplicar la ayuda militar a Pakistán en los próximos cinco años, pero incluye condiciones en materia de eficacia en la lucha antiterrorista y de no proliferación nuclear entre otras.

Este hecho –junto a los ataques de aviones estadounidenses no tripulados en territorio pakistaní- está generando un fuerte rechazo entre ciertos sectores de la población del país asiático que acusaron a Washington de atacar su soberanía.

"Estamos luchando una guerra, pero eso nos fue impuesto. No es nuestra guerra, es su guerra", le dijo Hillary Clinton la periodista Asma Shirazi en un debate televisado durante la última visita de la secretaria de Estado de los Estados Unidos a Islamabad el 28 de octubre.

En esa ocasión, Clinton reiteró la desconfianza de Washington sobre la estrategia antiterrorista de Pakistán y apuntó que las autoridades pakistaníes no están haciendo todo lo que pueden en la lucha contra al-Qaeda.

Ofensiva inconclusa

Frente a estas acusaciones, el ejército pakistaní pone sobre la mesa la ofensiva que lanzó el 17 de octubre contra el bastión de los talibanes en Waziristán del Sur y que todavía está en marcha.

Según fuentes militares, cerca de 30.000 efectivos –reforzados por aviación y artillería- están librando una batalla sin cuartel contra unos 8.000 militantes.

Mientras que al principio del ataque terrestre, altos cargos militares aseguraron que se tomaría el control de la región en seis o siete semanas, en estos momentos, nadie se atreve a poner un plazo a la ofensiva.

"Están ofreciendo una resistencia tenaz. Defienden cada pico, cada rincón y están sembrando la zona de minas", aseguró a la BBC el general Khalid Rabbani, al mando de la operación.

En este contexto, muchos paquistaníes se preguntan cuándo esta guerra tendrá resultados tangibles en la seguridad del país.

"Hay un sentimiento real aquí de estar asediados, de ser vulnerables. Hay mucha ansiedad y frustración con el gobierno porque las calles no son seguras", señaló la reportera Olga Guerin.

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