Bloomberg, el "caudillo" neoyorkino

El alcalde de la ciudad estadounidense de Nueva York, Michael Bloomberg, obtuvo este martes un tercer mandato para el cargo que asumió en 2001 y que debió haber dejado este año si no hubiera sido por la reforma legal que promovió para eliminar los límites a la reelección.

Image caption Bloomberg seguirá al frente de la alcaldía neoyorquina hasta 2013.

Bloomberg, de 67 años, seguirá al frente de la alcaldía neoyorquina hasta 2013 y mantiene alejados del poder local al Partido Demócrata que no gana el cargo desde 1989.

Para garantizar este tercer período Bloomberg usó una retórica y una estrategia política que podrían resultar familiares en algunos países de América Latina, donde la búsqueda de la reelección se ha vuelto casi una costumbre de quienes llegan al poder.

Primero logró cambios legales para eliminar los límites a la reelección, obtuvo el apoyo de los medios de comunicación más influyentes de la ciudad y después invirtió en la campaña dinero como nunca se había visto en Nueva York.

Un dólar al año

En octubre de 2008, Bloomberg promovió la modificación de la ley electoral y el límite a dos períodos consecutivos que existían para la reelección con el argumento de que es necesario "darle continuidad a la gestión".

"Uno de los días más tristes de nuestra democracia local", según dijo en esos días Randy Mastro, el segundo del predecesor de Bloomberg, Rudolph Giuliani.

El reelecto alcalde consideraba que su trayectoria como exitoso hombre de negocios le hacía estar mejor preparado que otros para manejar la crisis económica y financiera de la que su ciudad es uno de los centros neurálgicos.

Con una fortuna personal estimada en unos US$16.000 millones, según la revista Forbes, Bloomberg es el hombre más rico de Nueva York y el octavo en Estados Unidos.

A principios de los años 80, el alcalde fundó la empresa que lleva su nombre. Al principio, dicha compañía ofrecía desarrollo de aplicaciones para programas financieros, pero luego se expandió al negocio de las comunicaciones especializadas en el sector.

Este año, mientras sus compañeros del selecto listado Forbes han visto disminuir su riqueza por efecto del colapso económico, Bloomberg la aumentó en más de 30% y no puede decirse que sea por el sueldo de burgomaestre, ya que cobra un solo y simbólico dólar anual.

Campaña multimillonaria

Levantadas las barreras a la reelección, Bloomberg empezó a hacer un uso intensivo de grandes recursos, aunque en este caso no fueron fondos públicos, sino los que le facilitó su fortuna personal.

En sus tres campañas electorales, el alcalde ha declinado buscar financiamiento público para su campaña y ha usado su propio dinero, en buena parte para no estar sujeto a las limitaciones y la supervisión que exigen las leyes de Nueva York.

Bloomberg usó en la campaña entre US$85 millones y US$120 millones, aunque la contabilidad no está clara aún.

En cualquier caso, menos del 1% de su dinero, y según reportes de la prensa neoyorquina al menos 10 veces más de lo que invirtió el contrincante demócrata, Bill Thompson.

"La única palabra que se podría usar para describir esa cantidad de dinero gastado es obscena", aseguró la semana pasada a la prensa Thompson, quien además es el Contralor de Nueva York.

El alcalde se defendió recientemente asegurando que "cuesta mucho dinero promover un mensaje, y yo lo que estoy tratando es mostrarle a la gente lo que hemos hecho".

Gasto innecesario

Muchos consideran innecesario haber roto ese récord de gastos, primero porque la reelección lucía segura, y segundo porque los principales medios de la ciudad, The New York Times, The Post y The Daily News le dieron su respaldo, algo que en EE.UU. logra influir a muchos votantes.

"Lo que pasa es que nunca vas a conseguir un candidato que asuma que va a ganar", afirmó en una entrevista este martes con la Radio Pública Nacional (NPR, por sus siglas en inglés) Chris Smith, un periodista que ha cubierto desde el comienzo la trayectoria de Bloomberg para la revista New York Magazine.

"Además, Bloomberg y sus estrategas creen en la doctrina de Colin Powell de usar la la fuerza excesiva", dijo Smith.

En defensa de Bloomberg, la analista política Jennifer Steen, de la Universidad de Yale, aseguró que el "dinero no hace al candidato".

"Si observas a los candidatos que se autofinancian, verás que tienen un historial bastante pobre y que tienden a perder la mayoría de las elecciones", afirmó Steen refiriéndose a aspirantes presidenciales independientes, millonarios, autofinanciados y derrotados como Mitt Rommey, Steve Forbes o Ross Perot.

Alcalde dictatorial

La reelección de Bloomberg evidencia el apoyo que goza entre la mayoría de los habitantes de la llamada Gran Manzana, aunque algunos aseguren que su estilo de hacer política no se ajusta a las prácticas y costumbres democráticas.

"Bloomberg ha amasado tanto poder y respecto que parece más un Medici que un alcalde", escribía en agosto Ben McGrass, articulista de la revista The New Yorker, haciendo una comparación con la famosa dinastía de banqueros devenidos en políticos de la Florencia del siglo XIV.

Algunos cuestionan lo que consideran la debilidad de la fidelidad política de Bloomberg quien, tras ser demócrata confeso, en el año 2001 se hizo republicano para competir por el cargo que dejaba vacante Giuliani.

Luego, en 2005, se lanzó a la reelección como independiente, para finalmente renunciar de manera definitiva al llamado Gran Viejo Partido en 2007.

Muchos estiman que Bloomberg no tenía demasiadas coincidencias con los republicanos porque es considerado un "liberal moderado" que está a favor del aborto, el control de armas y los matrimonios del mismo sexo.

Bloomberg también ha coqueteado con la idea de lanzarse como candidato a la presidencia de EE.UU.

Tanto por el prestigio que ha alcanzado como alcalde de la recuperada Nueva York pos ataques 11 de septiembre de 2001, como por su capacidad para "cruzar el pasillo" –como se le dice en EE.UU. a los políticos que superan divisiones partidistas- a muchos su nombre no es para descartar.

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