Cuando Obama no es suficiente

Obama
Image caption Obama puso energía en la campaña, pero sin resultados.

Los demócratas perdieron las gobernaciones en los estados de Virginia y Nueva Jersey, tan sólo un año después del triunfo de Barack Obama y a pesar de la fuerte participación del presidente en la campaña.

¿Pueden considerarse entonces estos comicios regionales como un referéndum sobre los nueve meses del gestión de Obama? La respuesta va a a depender de a quién se le pregunte.

Los republicanos están exultantes diciéndole a todos que empezó “el fin” de la popularidad de Obama y que los demócratas van en una bajada que dentro de un año los llevará a perder las mayorías que tienen en ambas cámaras del Congreso.

El Partido Republicano puso a circular la mañana del miércoles un mensaje de su presidente, Michael Steele, en el que asegura que los resultados envían “un claro mensaje a los demócratas de todo el país.”

Los demócratas achacan la derrota a debilidades particulares de los candidatos y, en buena parte, a que “no era Obama” el que estaba en la competencia.

Discurso estadístico

“Este voto es un sólido rechazo a las políticas de extrema izquierda que están afectando a nuestra nación (…) Los demócratas deberían tener razones para temer las venideras elecciones del 2010”, afirmó Steele.

Pero para el partido de gobierno, claro está, no es para tanto y “los resultados no predicen el futuro o reflejan el ánimo político nacional”, según un mensaje del presidente de los demócratas, Tim Kaine, quien es también el saliente gobernador de Virginia.

“Las encuestas indican que en ambos estados se compitió en torno a asuntos locales. Y en cada uno la aprobación al presidente es mejor hoy que el porcentaje de votos que recibió en ellos en 2008”, afirmó Kaine.

Un primer estudio de los sondeos hechos a boca de urna por la televisora ABC durante la jornada electoral indica que “el presidente no fue un factor que influyó en el voto”, o al menos no tanto como los temas locales: servicios, vivienda, empleos o seguridad.

Sin embargo, había temas nacionales rondando la cabeza de los electores quienes en un 89% en New Jersey y un 85% en Virginia dijeron estar preocupados por el manejo de la economía.

El estudio de ABC reconoce que la mayoría de éstos tendieron a votar por los candidatos republicanos, lo que parece reforzar la teoría del “voto descontento” que quiere explotar el llamado Gran Viejo Partido.

Obama no estaba

La clave de la derrota demócrata podría estar en la pérdida del voto considerado independiente, que en esta ocasión favoreció a la oposición, y a una participación baja, particularmente entre los jóvenes, quienes el año pasado fueron la cantera política de Obama.

Este martes los menores de 30 años representaron cerca del 10% de quienes fueron a sufragar. Hace un año habían sido el 17% en New Jersey y el 21% en Virginia.

El esfuerzo en la recta final de la campaña demócrata de reactivar la base juvenil no parece haber tenido éxito, quizá no tanto por el rechazo al presidente Obama sino porque los candidatos demócratas no tenían el mismo carisma seductor del presidente, lo que hacía para ellos la elección algo “aburrido”.

Las últimas semanas de la campaña los demócratas usaron anuncios en la televisión en los que se veía a un Obama apelando a sus mejores recursos retóricos para pedirles a los electores que volvieran a las urnas con el mismo entusiasmo del año pasado.

“El mensaje es que el presidente Obama no puede salvar a los candidatos a elecciones locales”, aseguró a BBC Mundo Vanesa Cárdenas, portavoz del Centro para el Progreso Estadounidense, una organización de estudios políticos de tendencia liberal.

¿Derrota de Palin?

“Definitivamente ha sido una buena noche para los republicanos, sin lugar a dudas” reconoció Cárdenas, aunque pidió “recordar que en EE.UU. hay ese sentido de balance político que no deja que un solo partido concentre todo el poder.”

Image caption Algunos achacan a Palin la derrota en el distrito 23.

Para Cárdenas “el análisis es que en todas las elecciones el país se mueve al centro. Es bien difícil para los dos partidos quedarse en los extremos y creo que están bien concientes de eso.”

Para el Partido Republicano es una mensaje que podría llegarles desde el distrito 23 del estado de Nueva York, donde la candidata oficial del partido a senadora, Dede Scozzafava, se retiró de la competencia después de que el ala derechista del partido apoyara al aspirante considerado ultra conservador.

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Con el apoyo de Scozzafava, el demócrata Bill Owens se impuso con 49% frente a al 46% de Douglas Hoffman, quitándole a los republicanos un escaño que habían controlado por más de un siglo.

Algunos apuntan la derrota en el distrito 23 de Nueva York al haber de la ex gobernadora y ex candidata a la vicepresidencia, Sarah Palin, quien es considerada por muchos como la líder del movimiento más conservador dentro del Partido Republicano.

Reformas condicionadas

Pero también los demócratas moderados en el Congreso deben prestar atención al resultado del martes, al punto que es posible que muchos de los que aspiran a ser reelegidos en el 2010 condicionen un poco más su apoyo a la agenda de reformas de Obama.

Actualmente el Congreso estudia temas que dividen fuertemente a la opinión estadounidense -como la reforma del sistema de la salud, legislación sobre energía o cambio climático- y que podrían dejar de resultarles políticamente productivos si los republicanos tienen éxito en seguir presentándolas como “políticas de extrema izquierda”.

Esas iniciativas no cuentan con el respaldo automático de los legisladores demócratas, sobre todo entre aquellos que representan distritos considerados conservadores.

Muchos de ellos podrían ser ahora más renuentes a votar por esa agenda de reformas, si se verifica que el carisma del presidente Obama no les va a ayudar a superar las barreras electorales o que simplemente la Casa Blanca decide que no es conveniente hacerlo.

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