¿Quién es Mahmoud Abbas?

Mahmoud Abbas
Image caption La estrategia de Abbas ha dejado de convencer a muchos palestinos.

Mahmoud Abbas -también conocido como Abu Mazen- es el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) desde que fue elegido para el cargo en 2005, tras la muerte de Yasser Arafat.

Su mandato se ha visto marcado por el cisma entre su movimiento Fatah, que gobierna Cisjordania, y el grupo militante palestino Hamas, que controla la Franja de Gaza.

Abbas, quien se opone a la lucha armada y está comprometido a la consecución de un Estado Palestino libre a través del diálogo, ha disfrutado del apoyo de la comunidad internacional.

Bajo su liderazgo, Estados Unidos y la Unión Europea han otorgado millonarias ayudas a Cisjordania, que han posibilitado la creación de unas fuerzas de seguridad que Abbas ha utilizado para luchar contra la militancia armada.

Pero en los últimos tiempos, ante los exiguos avances en las negociaciones de paz y la postura firme del gobierno israelí de derechas de Benjamin Netanyahu, su estrategia ha dejado de convencer a muchos palestinos.

Legitimidad cuestionada

Abbas ganó las elecciones presidenciales palestinas en enero 2005, aunque tan sólo un año después sufrió un duro revés después de que Hamas obtuviera la victoria en los comicios legislativos.

Ello obligó a la formación de un gobierno de unidad que tuvo una corta existencia, después de que estallara un conflicto entre facciones palestinas en la Franja de Gaza y Hamas expulsara a las fuerzas de seguridad de Fatah de ese territorio en junio de 2007.

Image caption Desde que accedió a la presidencia, Abbas se ha visto obligado a satisfacer las demandas de Israel y EE.UU.

Desde entonces, Abbas ha gobernado sólo Cisjordania, esencialmente mediante decretos presidenciales.

Cuando su periodo de cuatro años al frente de la ANP finalizó en enero de 2009, Hamas le declaró presidente ilegítimo, aunque él aseguró que la ley palestina contempla que las elecciones presidenciales y legislativas se lleven a cabo al mismo tiempo, por lo que podía mantenerse en el poder un año más hasta que se celebraran los comicios legislativos en enero de 2010.

Desde que accedió a la presidencia de la ANP, Abbas se ha visto obligado a satisfacer las demandas de Israel y EE.UU. relativas a la mejora de la seguridad y a la participación en las negociaciones de paz, y a ceder a la presión del pueblo palestino, que pedía progresos políticos y económicos.

Además, en el último año ha minado sus posibilidades electorales con comentarios poco acertados.

Incluso los seguidores de Fatah se mostraron molestos cuando Abbas tardó en condenar la ofensiva militar que Israel lanzó en la Franja de Gaza en diciembre de 2008 y criticó el lanzamiento de misiles por parte de Hamas a territorio israelí.

Su credibilidad se vio todavía más diezmada cuando la ANP dio su visto bueno, bajo la presión de Israel y EE.UU., a que se permitiera posponer una votación en Naciones Unidas sobre un informe elaborado por la organización en el que se acusaba a Israel de haber cometido crímenes de guerra durante el conflicto en Gaza.

En cualquier caso, bajo su mandato, la economía de Cisjordania ha mejorado, mientras en Gaza sufrían el bloqueo impuesto por Israel y Egipto destinado a debilitar a Hamas.

En noviembre de 2008 la Organización de Liberación Palestina (OLP) le eligió "presidente de un futuro Estado Palestino".

Ha estado al frente de la OLP -organización fundada en mayo de 1964 en Jerusalén con el apoyo de la Liga Árabe, que agrupa a diferentes facciones palestinas excepto Hamas- desde la muerte de Yasser Arafat en 2004.

Líder histórico

Image caption Abbas fue un firme aliado de Yasser Arafat.

Abbas nació en Palestina en 1935, cuando ese territorio estaba bajo mandato británico.

Exiliado en Qatar en la década de los ‘50, ayudó a reclutar a numerosos palestinos para la causa. Muchos de esos jóvenes fueron después figuras clave en la organización.

Abbas es uno de los cofundadores de Fatah junto a Arafat, a quien acompañó en el exilio en Jordania, Líbano y Túnez.

Siempre fue respetado por su vida ordenada y simple.

Estudió derecho en Egipto antes de doctorarse en Moscú. Es autor de numerosos libros.

Fue objeto de críticas por parte de algunos grupos judíos por su libro "El otro lado: la relación secreta entre el nazismo y el sionismo", que consideran es una negación del Holocausto.

Le acusan de no brindar la cifra exacta de muertos y de atreverse a decir que los judíos de colaboraron con los nazis.

Pero Abbas lo negó todo en una entrevista con el diario israelí Haaretz, publicada en mayo de 2003: "Sólo cité una discusión que existe entre los historiadores. Hay uno que habla de 12 millones de muertos y otro de 800.000".

"No tengo deseos de discutir las cifras. El Holocausto fue terrible, un crimen imperdonable contra la nación judía, un crimen contra la humanidad que no puede ser aceptado", agregó.

Abbas siempre se mantuvo en un segundo plano, pero al mismo tiempo construyó una red de poderosos contactos entre líderes árabes y miembros de los servicios de inteligencia.

Esto le permitió convertirse en un exitoso recaudador de fondos para la OLP y llegar a un importante puesto de seguridad en la década de los ‘70, antes de convertirse en jefe del departamento de relaciones nacionales e internacionales de la organización.

Diferencias con Arafat

Image caption Abbas está comprometido a la consecución de un Estado Palestino libre a través del diálogo.

Es considerado un pragmático y uno de los principales impulsores del diálogo de paz con la izquierda judía, iniciado en los ‘90.

Fue uno de los arquitectos de los acuerdos de paz de Oslo y acompañó a Arafat a su firma en la Casa Blanca en 1993.

Abbas también fue el primero, en mayo de 2003, en ocupar el cargo de primer ministro de la ANP, cuando fuertes presiones internacionales obligaron a Arafat a crear ese cargo.

Pero cuatro meses después de asumir, Abbas renunció por fuertes diferencias con Arafat, quien se negó a ceder el control de los servicios de seguridad, fundamentales para mantener la estabilidad palestina.

Tras la muerte del histórico líder palestino, fue nombrado presidente ejecutivo de la OLP.

Su asunción del liderazgo palestino parecía que iba abrir un nuevo capítulo en las relaciones con Israel.

Pero la dura lucha entre los israelíes y Hamas le dejado en la cuneta.

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