Avión no tripulado combate a piratas

Avión no tripulado MQ 19
Image caption Las aeronaves pueden ser cargadas con 14 misiles.

Elegante y de aspecto siniestro, la última arma contra la piratería podría haber salido directamente de una película de ciencia ficción.

El ejército de Estados Unidos ha desplegado sus aviones no tripulados Reaper para patrullar el Océano Índico.

Los piratas somalíes están atacando cada vez más lejos de casa y las zonas que antes eran seguras están ahora muy dentro del rango.

El ataque más alejado de la costa acaba de tener lugar: un petrolero logró evadir a dos lanchas a 1.000 millas náuticas (1.850 km) de Somalia, unas 400 millas náuticas (741 kilómetros) al noreste de las Islas Seychelles.

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En total, cerca de 200 miembros de la tripulación de varias embarcaciones han sido tomados como rehenes para pedir rescate y casi no pasa un día sin noticias de otro ataque.

Sin tripulación

El avión no tripulado es controlado de forma remota y puede volar hasta 18 horas.

Su cámara es capaz de hacer zoom sobre supuestos piratas desde mucha altura.

"Tiene múltiples zoom y es muy bueno para la misión de exploración de áreas muy grandes", dijo el comandante Gregory Hand del ejército de Estados Unidos, mientras observaba uno de los tres aviones grises rodando a lo largo de la pista de aterrizaje junto a las aguas turquesas de las Seychelles.

"Estos aviones tienen la capacidad de llevar armas, pero actualmente no hay planes de emplazar armas en ellos", aseguró.

Equipamiento sofisticado

Image caption Los piratas ahora atacan a distancias mucho más alejadas de Somalia.

A pesar de que actualmente no tienen poder de fuego, desplegar el mismo sofisticado equipamiento que tiene como objetivo a los miembros de al-Qaeda en Afganistán y a los insurgentes en Somalia muestra qué tan serio está siendo encarado el problema de la piratería.

El despliegue del MQ 9 Reaper es una iniciativa del comando de EE.UU. en África (Africom), que tiene su sede en Stuttgart, Alemania.

Los países africanos estaban renuentes a acoger una base militar estadounidense debido, en parte, a los temores de que el continente sea militarice aún más.

El uso de estos aviones por control remoto será tomado por algunos como evidencia de que Africom no necesita una gran base en África para hacer su trabajo.

Los piratas pueden no ser conscientes de que están siendo vigilados porque estas aeronaves vuelan alto, son difíciles de detectar y dicen que no deja huella en el radar.

Industria lucrativa

Se espera que los datos recogidos por los aviones hará más fácil para la fuerza internacional de lucha contra la piratería la captura de los piratas in fraganti.

"Uno de los principales problemas que enfrentamos es el hecho de que se necesitan pruebas suficientes para llevar a estas personas a juicio. Todos sabemos que son piratas, pero demostrarlo es otra cosa", dijo Joel Morgan, que dirige la unidad contra la piratería del gobierno de las Islas Seychelles.

Debido a la falta de pruebas tres grupos de supuestos piratas han sido liberados y volvieron a Somalia; un proceso costoso y arriesgado.

Para el gobierno de Seychelles, la protección de las lucrativas industrias del turismo y la pesca es una prioridad, pero con recursos limitados no pueden patrullar los 1,3 millones de kilómetros cuadrados que componen su zona económica exclusiva.

A gran escala

A pesar de que los aviones no tripulados también puedan ser usados para otras tareas de vigilancia, es posible que la información fotográfica que registren pueda proveer de la evidencia necesaria para asegurar que más piratas sean encarcelados.

Las fuerzas de Defensa de las Islas Seychelles ha tenido algún éxito en localizar y perseguir a los piratas.

A bordo de uno de estos vuelos de vigilancia uno adquiere el verdadero sentido de la magnitud del desafío.

Durante un vuelo de dos horas, nuestro avión desarmado descendió en picada para observar de cerca un buque de carga, un catamarán y varias pequeñas embarcaciones de pesca pero no se encontró nada sospechoso.

No había armas, ni botes, bidones de combustible ni las escaleras usadas para subir a los barcos.

"Nuestra presencia da a los equipos cierta confianza. El piloto se comunica con los buques de vigilancia costera en el canal y podemos asesorarles sobre cualquier peligro", dijo el capitán Jean Attala de la Guardia Costera de Seychelles.

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