Obama busca "seguridades" en China

Barack Obama.
Image caption La relación con China es una de las prioridades de la Casa Blanca.

La Casa Blanca quiere garantizar la colaboración china en temas como el comercio, el cambio climático y la seguridad regional.

Una de las cosas más difíciles para la diplomacia estadounidense ha sido definir la relación que tiene con la República Popular China.

Desde que en 1972 el presidente Richard Nixon empezó el acercamiento a China, todavía bajo el mando de Mao TseTung, a Washington le ha sido difícil establecer qué papel asignarle a Pekín en su política exterior.

China a veces ha sido aliado, a veces factor opuesto. Pero siempre, un elemento a considerar en la ecuación geopolítica. Y cada vez más en otras áreas como la ecología, la seguridad y, sobre todo, el comercio, con el explosivo crecimiento de su economía.

En la reciente Cumbre del G20 realizada en Pittsburg, la delegación china recibió el primer derecho de palabra, un gesto diplomáticamente importante que para muchos evidenció la creciente importancia que Washington le concede al gigante asiático.

Esa importancia será subrayada personalmente en Pekín por el presidente Barack Obama, quien este jueves inició una gira que lo llevará a Japón, Singapur, Corea del Sur y la próxima semana a China, considerada la parada más importante del viaje.

Ni amigos ni enemigos

Cuando era candidato presidencial Obama aseguró que los chinos "no son amigos, ni enemigos, son la competencia" intentando zanjar el debate sobre qué representa China para la política estadounidense.

Hoy, la Casa Blanca acude al concepto "restaurar la confianza" como estrategia para redefinir sus vínculos con países como Rusia o China.

Este jueves, antes de iniciar su gira asiática, el presidente Obama aseguró que "es una estrategia en la que los mercados de Asia y el Pacífico se abren a nuestras exportaciones, y en la que la prosperidad del mundo depende no tanto del consumo y el crédito estadounidense, sino de los productos y la innovación estadounidense".

Esa política genera dudas y críticas entre quienes la ven como una aproximación "blanda" a países potencialmente "peligrosos" para los intereses estadounidenses que no toma en cuenta temas fundamentales como los derechos humanos.

"EE.UU. quiere trabajar con China en una asociación", explicó a BBC Mundo, Louis Caldera, ex jefe de la Oficina Militar de la Casa Blanca y actualmente miembro del Centro del Progreso Estadounidense, en Washington.

"Esto es parte del esfuerzo de anunciar una nueva era de cooperación internacional y China es sumamente importante porque ahora es la tercera economía más grande mundo. Está teniendo mucha influencia no sólo en Asia, sino en África o en las Américas", aseguró Caldera.

Comercio y moneda

La Casa Blanca asegura que quienes cuestionan por débil su política exterior no toman en cuenta la creciente dependencia de EE.UU. de China, un país del que viene una gran parte de sus importaciones, al que se dirige una gran inversión de capital y que es el mayor acreedor de deuda pública estadounidense con US $800.000 en bonos.

Según datos del Departamento de Comercio estadounidense, China es la principal fuente de importaciones en Estados Unidos, por valor de US$338.000 millones, lo cual representa un 16% del total.

Esta cantidad es ligeramente superior a las importaciones de Canadá y un 50% mayor de las procedentes de México.

Las exportaciones estadounidenses tienen en China su tercer mercado al que se destinó el 5,5% de los bienes y servicios vendidos en el exterior.

"El presidente entiende que el futuro de nuestra prosperidad y nuestra seguridad está muy ligado a esa parte del mundo", dijo en un reciente encuentro con la prensa Ben Rhodes, miembro del Consejo de Seguridad Nacional estadounidense.

Pero la visita de Obama se realiza en medio de un ambiente que algunos definen como de "preguerra comercial" por los aranceles que impuso hace pocos días Washington a productos de acero chinos y la restricción a las importaciones de neumáticos de aquel país.

Obama también tratará de convencer a Pekín de que permita la devaluación del yuan, la moneda local, a la que algunos consideran "infravalorado" y por tanto herramienta desleal de competencia al abaratar las exportaciones chinas y encarecer los productos extranjeros.

Influencia en bajada

Image caption La dependencia comercial entre Estados Unidos y China es cada vez mayor.

Pese a estos roces, y a que en la balanza comercial EE.UU. acumula un gran déficit frente a China, ambos países se han vuelto cada vez más interdependientes.

"EE.UU. y China tienen una dependencia mutua. En parte porque China le presta dinero y le vende muchos productos, pero muchas de esas inversiones y muchos de esos proyectos son con compañías estadounidenses así es que EE.UU. tiene intereses en esas inversiones", señaló Caldera.

Por eso, el político estadounidense considera que "es una nueva era de relaciones en la que los dos países deben buscar la manera de trabajar juntos porque los intereses son mutuos y no de competencia".

"Hay una percepción en la región de que la influencia de EE.UU. está en declive, mientras que la de China aumenta", reconoció en diálogo con la BBC Jeffrey Bader, encargado de política para Asia en el Consejo de Seguridad Nacional.

"Uno de los mensajes que el presidente estará enviando en esta visita es que nosotros somos una nación del Asia Pacífico y que estaremos allí por largo tiempo", afirmó Bader.

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